caídas en sus valoraciones tras el cuarto trimestre

Las turbulencias de los mercados lastran las cuentas de la banca estadounidense

Los grandes bancos de EEUU han presentado en bloque sus resultados del cuarto trimestre esta semana. A algunos les ha ido peor, a otros mejor: todos han sufrido con la renta fija

Foto: Wall Street. (Reuters)
Wall Street. (Reuters)

Los bancos estadounidenses habían empezado 2018 con buen pie. Pasado el bache de la reforma fiscal de Donald Trump, adentrados ya en el curso de las subidas de los tipos y con buenas perspectivas en los mercados (como bien señalaban entonces sus predicciones para el ejercicio), a cierre del tercer trimestre sus cotizaciones todavía apuntaban al optimismo

Sin embargo, a partir de octubre, cuando las bolsas sucumbieron al nerviosísmo, los bancos no fueron excepción: Citigroup cerró el año con una caída del 17%, Goldman Sachs del 23%, Morgan Stanley del 20,4% y Bank of America del 11% y JP Morgan, del 1,7%. Con todo, el calvario no ha terminado ahí y, esta semana, las turbulencias de los mercados han sido protagonistas en sus cuentas trimestrales.

Del grupo de los más grandes, solo Bank of America y Goldman Sachs consiguieron salvar la semana al superar las expectativas de tanto ingresos como beneficios en el cuarto trimestre. Sin embargo, mientras algunos pudieron conseguir ingresos con el negocio de la renta variable (como Goldman Sachs), todos vieron como la renta fija sufría.

Y es que, ante los bruscos movimientos de la deuda, el bajo precio de los bonos en las carteras de los bancos se han visto reflejados en sus cuentas —especialmente en un momento de incertidumbre generalizada en el que los inversores han preferido mantenerse al margen y dejado la 'patata caliente' en manos de las firmas, por lo que, además, los bancos también han ganado menos con las comisiones por estas operaciones—.

El cuarto trimestre de 2018 ha sido difícil para activos de todo tipo. No en vano, las expectativas sobre el cambio de política monetaria han entrado en un terreno incierto y el entorno de confianza se enfrenta además a un contexto de nerviosismo desatado por el miedo a la desaceleración económica.

"Que el rebote de la volatilidad afecte de forma tan visible a las cuentas de los grandes bancos no es una buena señal para las accionistas de estas entidades, que al fin y al cabo son los que más sufren cuando se presentan resultados y los datos finales se quedan lejos de lo pronosticado por el consenso de los analistas", explica Aitor Méndez, analista 'senior' de IG. Sin embargo, matiza el experto, "desde un punto de vista económico, no es una señal excesivamente alarmante y muestra más un desafío a nivel microeconómico que una gran señal de alerta macroeconómico".

Con todo, pese a que los bancos europeos no están tan diversificados como los estadounidenses, no sería sorprendente que la incertidumbre en los mercados también haga mella al otro lado del charco. Société Générale, de hecho, ya ha dado el pistoletazo esta semana: posiblemente apremiada por la oleada de malas cifras en EEUU, la entidad francesa lanzó un 'profit warning' para los resultados a cierre de 2018 por culpa de "un contexto de los mercados desafiante", entre otros factores extraordinarios.

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