el bce se reúne el jueves

Draghi decide esta semana si saca de nuevo su fusil contra la amenaza deflacionista

El tiempo que el BCE compró hace un mes se acabará el jueves. Con la inflación bajo el 1%, deberá resolver si ha llegado la hora de adoptar más medidas

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi

Tic, tac, tic, tac... El tiempo que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, compró el pasado 6 de febrero está a punto de acabarse. Lo hará este jueves, día en el que la entidad celebrará una reunión de política monetaria que, a tenor de lo anticipado por el banquero italiano y varios de sus compañeros de Consejo de Gobierno, se antoja relevante. Si las pistas que han proporcionado en las últimas semanas son correctas, la institución anunciará nuevas medidas para luchar contra la amenaza de la deflación -caída general y continuada de los precios- y para estimular el crédito en la Eurozona. 

Sobre la mesa, varias opciones. La que tiene más a mano, por estar aún dentro del terreno convencional, consistiría en una rebaja adicional de los tipos de interés. Después de situarlos en el mínimo histórico del 0,25% en noviembre, ahora podría dar otro paso para llevarlos hasta el 0,10%

Pero el propio Draghi ha insistido en varias ocasiones en que la entidad "está preparada" para adoptar otro tipo de medidas, con el único matiz de que se encuentren dentro de lo permitido por el Tratado de la Unión Europea. Entre esas alternativas menos habituales, el BCE podría recurrir a situar los tipos de interés de la facilidad de depósito, que están en el 0% desde julio de 2012, en niveles negativos, algo que nunca ha hecho. 

También podría convocar una operación de financiación bancaria a largo plazo (LTRO) condicionada. Es decir, dirigida a que el dinero que el BCE proporcione a los bancos se dedique a conceder préstamos a las empresas, con atención especial a las de tamaño pequeño y mediano (pymes). 

Otra alternativa pasaría por dejar de esterilizar las compras de deuda pública que la entidad ejecutó entre 2010 y 2012 bajo el Programa para el Mercado de Valores (SMP, en sus siglas en inglés). En caso de inclinarse por esta opción, inyectaría en el sistema 175.700 millones de euros, que es el volumen de deuda que aún tiene en su balance. Esta última opción sería vista como una expansión cuantitativa (QE) a la europea, con lo que alimentaría la polémica después de que el Tribunal Constitucional alemán ya haya mostrado sus dudas con respecto a la segunda versión del programa de compras de deuda (OMT) que el BCE lanzó en septiembre de 2012 para relevar al SMP. 

Nuevas previsiones

Una de las razones por las que Draghi podría inclinarse por pasar a la acción este jueves consiste en que haría coincidir su actuación con las nuevas previsiones económicas de la entidad, puesto que El BCE siempre actualiza sus números en la última reunión de cada trimestre -marzo, junio, septiembre y diciembre-. Hace tres meses, la institución pronosticaba un crecimiento del 1,1% para este año y del 1,5% para 2015. En cuanto a la inflación, este año se situaría en el 1,1% y el próximo, en el 1,3%.

El euro, que el viernes llegó a superar los 1,38 dólares, se suma 'a la fiesta'; si el BCE no adopta medidas, el mercado interpretará que da su visto bueno para que la divisa se aprecie más

Las nuevas previsiones serán determinantes porque de ellas dependerá que el BCE anuncie más medidas monetarias. Sobre todo, por lo que respecta a los precios. El pasado viernes, Eurostat anticipó que la inflación de la Eurozona se mantuvo en una tasa interanual del 0,8% en febrero, con lo que encadena cinco meses consecutivos por debajo del 1% y confirma así que sigue lejos del objetivo de la entidad monetaria de mantenerla por debajo, pero cerca, del 2%. Si el BCE anticipa con sus previsiones que esta realidad va a persistir, se sentirá más obligado para poner en marcha más iniciativas contra la amenaza deflacionista. 

En este sentido, la renovada fortaleza del euro se suma a la lista de ingredientes que la institución debe considerar. La moneda única llegó a superar los 1,38 dólares el pasado viernes, por encima de los 1,355 dólares a los que se cambiaba en noviembre, cuando el BCE abarató el precio del dinero para intentar responder precisamente al enfriamiento de los precios. Con la reciente apreciación de la divisa europea, el mercado ha lanzado un claro mensaje a Draghi: si este jueves no actúa, los inversores interpretarán que el BCE da su visto bueno para que el euro se aprecie más. En ese caso, el euro podría buscar la cota de los 1,40 dólares, con lo que se convertiría en un factor deflacionista adicional.  

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