el bce pospone las medidas a la cita de marzo

Draghi compra tiempo: un mes para arrojar luz sobre las cinco sombras que le inquietan

El BCE se dio un mes más de plazo antes de volver a actuar. Lo dejó todo para marzo. Para entonces, confía en tener más claridad para saber qué hacer

Foto: Draghi compra tiempo: un mes para arrojar luz sobre las cinco sombras que le inquietan

"La complejidad de la situación". Es el argumento en el que se escudó ayer el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, para no adoptar medida alguna. Ni convencional, porque mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,25%, ni excepcional, porque no anunció ningún programa de compras de deuda o algo por el estilo. Como ni él ni sus colegas del Consejo de Gobierno de la entidad vieron la situación clara, por esa complejidad, se pusieron en modo espera.

En esencia, recurrieron a la vieja costrumbre de comprar tiempo. ¿Cuánto? Un mes exacto, porque la próxima reunión de política monetaria tendrá lugar el 6 de marzo. Para entonces, el presidente del BCE confía en que la niebla se disipe para ver el horizonte económico con mayor nitidez y contar así con una mejor panorámica para tomar decisiones. La cuestión es: ¿qué sabrá entonces que no sepa ahora? Pues, al menos, lo que Draghi desea es contar con más información sobre cinco cuestiones concretas. 

1. Inflación. Si el mercado esperaba que el BCE adoptara ayer alguna decisión se debía al débil dato de inflación de enero. Durante el mes pasado, y según la cifra adelantada, los precios sólo se encarecieron un 0,7% con respecto al mismo mes del año anterior. Como ese mismo nivel empujó a la institución a reducir los tipos en noviembre del 0,5 al 0, 25%, la sensación era que Draghi podría enviar otro estímulo para luchar contra las presiones deflacionistas. Pero no lo hizo. Se dio un mes de plazo, periodo en el que conocerá el dato definitivo de inflación de enero -se anunciará el 24 de febrero- y el adelantado del mes de febrero -se publicará el 28 de febrero-. Con ambos, tratará de descifrar si es acertado su actual diagnóstico de que la inflación continuará "baja durante un extenso periodo de tiempo" antes de protagonizar "un movimiento gradual" hacia el objetivo de situarla por debajo, pero cerca, del 2%.  

2. Crecimiento. Antes del 6 de marzo, el banco central también sabrá cómo se comportó la economía entre octubre y diciembre. Tras crecer un 0,3% intertrimestral entre abril y junio y un 0,1% entre julio y septiembre, las previsiones contemplan un crecimiento del 0,3% en el último parcial del año. A partir del dato que se publique el 14 de febrero, Draghi podrá calibrar si, como precisó ayer, la recuperación seguirá siendo "lenta". Al mismo tiempo, tendrá un mes más para recabar una mayor remesa de estadísticas de actividad manufacturera y del sector servicios, de confianza de los consumidores y los empresarios y de consumo privado para tomar mejor la temperatura de la recuperación. 

3. Previsiones recién 'sacadas del horno'. Draghi también esperó a marzo por un motivo concreto. Para entonces tendrá las nuevas previsiones de la entidad, que son revisadas en la última reunión de cada trimestre y que serán claves para determinar si la institución activa nuevos estímulos. "Dado que es posible que las previsiones reflejen una ligera disminución en las proyecciones sobre el crecimiento, creemos posible que la acción más probable en marzo será un pequeño recorte de los tipos de interés", avanzan desde Morgan Stanley. En diciembre, el BCE situaba el crecimiento de la Eurozona para este año en el 1,1% y en el 1,5% para 2015. En cuanto a los precios, contemplaba una inflación del 1,1% en 2014 y del 1,3% en 2015. 

4. Crédito. Para el 6 de marzo, los miembros del Consejo de Gobierno también tendrán en su mano nuevos datos sobre cómo está evolucionando el crédito en la Eurozona. Y no es poca cosa, porque la debilidad de los préstamos al sector privado es, junto con el descenso de la inflación en los últimos meses, el principal quebradero de cabeza del BCE. Con los préstamos al sector privado cayendo a tasas anuales superiores al 2% -alcanzan el 3% en el caso de las empresas-, Draghi reconoció ayer que es necesaria una menor "fragmentación financiera" y un mayor "fortalecimiento de los bancos donde sea necesario" para que vuelva el crédito. El examen que la institución realizará a los bancos europeos este año y los pasos hacia la Unión Bancaria también desempeñarán, en opinión del banquero italiano, un papel determinante en el regreso del crédito. 

Mientras se dan las condiciones para que eso ocurra, y con los datos de febrero en su poder, podría enviar un estímulo en la reunión de marzo con alguna de las opciones que el BCE tiene a su alcance. Ayer reiteró que "está preparado" para actuar con "medidas decisivas sin resultan precisas". 

5. Riesgos a la baja y emergentes. La "complejidad" destacada por Draghi responde a que la situación económica continúa expuesta a "riesgos bajistas". No es la primera vez que lo dice; todo lo contrario, porque es un básico en los últimos tiempos. Lo novedoso es que entre esas amenazas introdujo, de forma taxativa, la sacudida sufrida por los mercados emergentes en las últimas semanas. Como se trata de un episodio relativamente nuevo -aunque, en realidad, se viene viendo ya desde 2013- y de consecuencias inciertas, Draghi optó por dejar correr el tiempo para ver cómo evolucionan los acontecimientos antes de actuar. Nos vemos en marzo, vino a decir. Y los inversores tomaron nota: ya tienen marcada en rojo la fecha del 6 de marzo. 

 

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