Las horas facturables, el factor que genera más estrés a los abogados
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Macroencuesta sobre bienestar

Las horas facturables, el factor que genera más estrés a los abogados

La mitad de los letrados ha experimentado fatiga, ansiedad, pensamientos depresivos o problemas de sueño por su trabajo, según un informe de la International Bar Association

placeholder Foto: Una oficinista con mucho estrés. (iStock)
Una oficinista con mucho estrés. (iStock)

Las presiones financieras, y principalmente el requisito de horas facturables, es la principal causa de estrés para los abogados. Le siguen de cerca las largas jornadas de trabajo, los plazos inalcanzables y la incapacidad de tomar descansos, factores que afrontan más del 60% de los letrados con regularidad o todo el tiempo.

Estas son algunas de las conclusiones del informe 'Salud mental y bienestar', elaborado por la International Bar Association (IBA), la mayor organización para profesionales del Derecho y Colegios de Abogados a nivel global. La encuesta, cuyo contenido avanza El Confidencial, recoge la opinión de más de 3.000 abogados de todo el mundo, de los cuales el 35% son europeos.

Foto: Ya hay letradas abriéndose camino en el ámbito del M&A. (iStock)

"El modelo de los despachos, especialmente el de los de la abogacía de los negocios, es insostenible", asevera Manel Atserias, fundador del Instituto Mental de la Abogacía (ISMA) y miembro de la sección de bienestar (Wellbeing Taskforce) de la IBA. El requisito de horas facturables, explica, somete a los abogados a un elevado nivel de presión porque, por un lado, "no todas las tareas que se realizan pueden apuntarse al cliente, pero siguen siendo necesarias". Ello obliga a los letrados a echar más horas para alcanzar el objetivo fijado, lo que desemboca en jornadas interminables y una sensación de estrés continuo.

A ello se suma el hecho de que, si no se logra ese requisito, no se promociona. "El modelo 'up or out' exige estar al 100% todo el tiempo, y eso hace mella en el bienestar de los profesionales", asevera Atserias.

Fatiga, ansiedad y depresión

Por otro lado, el informe revela que uno de cada dos letrados siente regularmente abandono hacia sus tareas, presión para alcanzar sus objetivos y ausencia de 'feedback'. Un cóctel de factores que repercute negativamente en el bienestar de los profesionales, que presentan "mayores tasas de depresión y estrés que los miembros de la población general", advierte el informe.

En concreto, nueve de cada 10 afirman haber experimentado resultados negativos en su salud como consecuencia de su profesión. Los más comunes son la fatiga, los trastornos del sueño y la ansiedad. No obstante, también son recurrentes los trastornos emocionales, los pensamientos depresivos y los problemas de salud física. En menor medida, los abogados también confiesan haber tenido pensamientos suicidas (un 6%) o haberse autolesionado (2%). Tan solo el 10% afirma no haber tenido ningún problema de salud mental o física a raíz de su trabajo.

En contraposición, los profesionales señalan que el trabajo es interesante, estimulante y que les da un sentido de propósito. Teniendo esto en cuenta, muchos consideran que su oficio tiene un impacto positivo sobre su bienestar; es decir, que compensan más las partes buenas que las malas. Una visión diferente a la de los más jóvenes (hasta los 35 años), para los que los factores negativos tienen un mayor peso. En total, uno de cada tres letrados piensa que la abogacía le genera más problemas que satisfacción.

Como consecuencia de los problemas de salud mental, el sondeo señala que, en los últimos 12 meses, casi la mitad de los letrados consideraron tomarse un descanso. Además, uno de cada tres se sintió incapaz de hacer frente a sus responsabilidades, y una misma proporción buscó otro trabajo.

Los jóvenes y las mujeres, los más afectados

Por otro lado, el estudio pone de relieve que los letrados más jóvenes (hasta los 35 años) y las mujeres suelen percibir un mayor deterioro sobre su bienestar como consecuencia de la profesión. ¿A qué se debe esta tendencia? "En el primer caso, se puede explicar porque a partir de los 40 se tiene una mayor estabilidad", aclara Tomás Gabriel, comisionado del Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA) y miembro de la sección de bienestar de la IBA. A esa edad, agrega, se suele haber alcanzado la sociatura, por lo que la presión es menor. A los jóvenes, en cambio, se les somete a exámenes anuales para ver si promocionan o se van, "lo que genera sensación de inestabilidad y una competitividad insana entre los profesionales de la misma categoría", reflexiona Gabriel.

Por su parte, Ignacio Escobar, consultor de recursos humanos y exdirector de este departamento en Cuatrecasas, señala otro factor: el cultural. "Los jóvenes rechazan cada vez más ciertas tendencias de trabajo y valoran otros aspectos que van más allá del sueldo o el prestigio del bufete", comenta. Esta visión choca con la de los abogados más sénior, nacidos en los años ochenta y con una mentalidad en la que el concepto de trabajo está íntimamente ligado al de sacrificio y esfuerzo. Por lo tanto, asumen con más naturalidad factores intrínsecos a la profesión, como son las jornadas interminables o un elevado nivel de presión.

Los jóvenes rechazan ciertas dinámicas y valoran otros aspectos más allá del sueldo

Los letrados más noveles, en cambio, tienen menor tolerancia a estas dinámicas. "Hay una mayor rotación ahora entre los más jóvenes que la que había hace unos años para la misma categoría profesional", revela en este sentido Escobar.

En el caso de las abogadas, Gabriel opina que se debe a la conjunción de dos factores. Por un lado, la dificultad de conciliar propiciada por el alto nivel de exigencia de los despachos. Por el otro, la realidad social, que pone en mayor medida sobre ellas la responsabilidad del cuidado de la familia. Todo ello afecta al bienestar de las letradas, "que ven dificultades para alcanzar la cúpula sin renunciar a otras aspiraciones personales", describe.

Foto: Imagen de una letrada trabajando en su despacho. (iStock/Nicola Forenza)

Soluciones

Más allá de poner de manifiesto los problemas de bienestar presentes en la profesión, la encuesta también da una visión optimista. Para empezar, apunta que el covid-19 ha aumentado la concienciación de los despachos respecto a los problemas de salud mental de sus letrados. Los propios abogados, de hecho, opinan que la respuesta de los bufetes hacia este tipo de problemas, a pesar de ser ineficiente, puede mejorar.

Para ello, el sondeo identifica como medidas más relevantes mejorar la cultura en el centro de trabajo, dar un apoyo directo a la persona que sufra un deterioro de su bienestar, aliviar la carga de trabajo y dar formación a toda la plantilla. Ademas, insta a las firmas a abrir el debate de bienestar dentro de la profesión para eliminar el estigma aún existente hacia este tipo de cuestiones.

Las presiones financieras, y principalmente el requisito de horas facturables, es la principal causa de estrés para los abogados. Le siguen de cerca las largas jornadas de trabajo, los plazos inalcanzables y la incapacidad de tomar descansos, factores que afrontan más del 60% de los letrados con regularidad o todo el tiempo.

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