La pandemia acelera la revisión del rol y el número de secretarias en los grandes bufetes
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El colectivo, ante un futuro incierto

La pandemia acelera la revisión del rol y el número de secretarias en los grandes bufetes

El despido de nueve profesionales de Clifford Chance puede no ser el último episodio de este tipo en el sector. Las firmas admiten que la función secretarial está en cuestión desde hace años

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El despido de nueve secretarias por parte de Clifford Chance, adelantado ayer por El Confidencial, puede no ser un caso aislado en el sector legal. Tras la consulta de este diario, hasta media docena de grandes bufetes en España (tanto nacionales como internacionales) admiten que el número y las funciones de este colectivo se encuentran, de forma oficial u oficiosa, en cuestión dentro de las organizaciones. Un proceso de revisión, explican varias de ellas, que si bien comenzó hace tres o cuatro años, se ha acelerado tras lo vivido durante la pandemia.

Al contrario de lo que pueda parecer, el cuestionamiento de la función secretarial no tiene que ver con que las firmas estén sufriendo dificultades financieras fruto de la crisis económica. De hecho, salvo alguna excepción, la mayoría de ellas incrementará su facturación con respecto al ejercicio anterior. Se trata, en cambio, de la permanente búsqueda de la eficiencia que llevan a cabo estos despachos, especialmente los internacionales. Una exigencia que suele enfocarse con mucha mayor severidad sobre los denominados 'departamentos de apoyo' o 'staff'; es decir, los compuestos por profesionales que no ejercen la abogacía y que, por tanto, no facturan.

Foto: Sede de Clifford Chance en Madrid.

En los últimos años, entre los responsables de RRHH de los bufetes ha predominado el examen de la ratio secretaria/abogado como fórmula para medir si el colectivo estaba, o no, sobredimensionado. Sin embargo, en la actualidad, explica uno de ellos, lo que está en cuestión es el propio servicio de secretaría. No porque nadie se plantee su desaparición total (los socios son reacios a realizar cualquier tarea administrativa que perciben como una pérdida de tiempo), pero sí una reducción de sus efectivos, su deslocalización o, incluso, su externalización. De hecho, según una encuesta de HBR Consulting, tras comprobar que es posible la coordinación sin compartir el mismo espacio de trabajo, el 62% de los bufetes se plantean ya la contratación externa de algún servicio.

Foto: Las grandes firmas han apostado por no congelar nombramientos. (iStock)

Estas opciones, aún no experimentadas de forma significativa por los bufetes nacionales, sí son una realidad en las firmas internacionales. Así, algunos despachos en Londres se han llevado sus departamentos de apoyo a sedes en las afueras de la ciudad o en otras ciudades del Reino Unido, como Mánchester, Brístol y Birmingham, en donde no solo el metro cuadrado es más barato, también se pagan salarios más bajos que en la capital británica. Pero no solo eso. Otras organizaciones tienen instalados en la India u otros países del sureste asiático algunos servicios de revisión documental o gestión administrativa. Unas tendencias que pocos dudan que, antes o después, se implantarán en España.

Presión sobre el colectivo

En todo caso, mientras estos procesos reorganizativos a gran escala se producen (o no), lo cierto es que en muchos despachos ya empieza a sentirse cierta presión sobre el colectivo de secretarias. Indicadores de lo que puede estar por venir en nuestro país. La oficina de Linklaters en Londres, por ejemplo, ha ofrecido a sus 225 profesionales de secretaría la posibilidad de acogerse a un despido voluntario. En un procedimiento similar, Hogan Lovells en el Reino Unido informó hace unos días de la salida pactada de 30 miembros de este colectivo. En España, aún no se conocen procesos similares.

La oficina de Linklaters en Londres ha ofrecido el despido voluntario a sus más de 200 secretarias

En todo caso, los bufetes admiten abiertamente que los meses de teletrabajo han servido para que muchos socios comprueben que son capaces de gestionar su agenda o realizar numerosos trámites que antes delegaban por ellos mismos. Y ello ha alimentado las dudas sobre la necesidad de algunas secretarias. A esta circunstancia, exponen los consultados, hay que añadir que el colectivo es uno de los más reivindicativos en el seno de las organizaciones. De hecho, aseveran que fue el que mayores resistencias planteó para retomar la actividad presencial en las oficinas, una actitud que no sentó bien en la dirección de las firmas.

Desde el otro lado, muchas secretarias lamentan el escaso valor que los despachos y los abogados dan a su trabajo, así como la falta de formación en nuevas capacidades y herramientas que les brindan los bufetes para evolucionar y adaptar su desempeño a la evolución del trabajo.

El de Clifford Chance puede haber sido solo el primer episodio de un importante número de conflictos a este respecto en el sector legal.

El despido de nueve secretarias por parte de Clifford Chance, adelantado ayer por El Confidencial, puede no ser un caso aislado en el sector legal. Tras la consulta de este diario, hasta media docena de grandes bufetes en España (tanto nacionales como internacionales) admiten que el número y las funciones de este colectivo se encuentran, de forma oficial u oficiosa, en cuestión dentro de las organizaciones. Un proceso de revisión, explican varias de ellas, que si bien comenzó hace tres o cuatro años, se ha acelerado tras lo vivido durante la pandemia.

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