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ERC somete a examen su ideario: aparca la independencia hasta "2040 y más allá"
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División entre las bases republicanas

ERC somete a examen su ideario: aparca la independencia hasta "2040 y más allá"

El partido republicano confronta este fin de semana, en su conferencia nacional, dos corrientes contrarias: la apuesta por el pragmatismo de los líderes y el sueño de sus bases por la unilateralidad desde el Govern

Foto: El presidente catalán, Pere Aragonès, durante la conferencia nacional de ERC de 2018. (EFE/Toni Albir)
El presidente catalán, Pere Aragonès, durante la conferencia nacional de ERC de 2018. (EFE/Toni Albir)

ERC es la actual encarnación del dios romano Jano, el ídolo de las dos caras. Ambas se encontrarán frente a frente el próximo fin de semana, en la conferencia nacional donde los republicanos aprobarán una nueva hoja de ruta y las bases de su ideario futuro. Será un encuentro bronco, con tensiones internas y, en ocasiones, posicionamientos maximalistas. Una ponencia política de sectores articulados en torno al Collectiu 1 d’Octubre termina con una frase lapidaria: “La firme voluntad y determinación de ejercer nuestro legítimo derecho a la autodeterminación de forma unilateral es lo que nos llevará definitivamente a la independencia”. Pero el pragmatismo se ha instalado ya en la cúpula del veterano partido independentista, que reconoce que es preciso trabajar en una estrategia, pero rehúye poner fechas a corto plazo y habla de construir un país en "2040 y más allá".

“Hemos aprendido que ponernos límites y corsés en forma de fechas fijadas u hojas de ruta inamovibles nos debilita y nos limita el margen de maniobra. Por eso, nosotros no hablamos de cuándo se producirá la independencia, sino de cuáles son las condiciones que se necesitan para llegar a ella. Y por eso nuestro compromiso consiste en trabajar cada día para que se den estas condiciones lo más pronto posible”, dicen en ERC. Nada, pues, de promesas imposibles.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita este lunes a la empresa Cardial en Níjar (Almería). (EFE/Carlos Barba)

En el terreno de la estrategia, los militantes de ERC librarán una batalla fratricida. La ponencia que la actual dirección llevará a la conferencia explica que en estos momentos España ha reconocido oficialmente “por primera vez” que existe un conflicto en Cataluña, lo que “ofrece la oportunidad de abrir una negociación sobre la resolución del conflicto político entre Cataluña y el Estado español que ponga fin a toda forma de represión y ofrezca a la ciudadanía de Cataluña el derecho a decidir el futuro político del país”.

Adiós al 'procés'

Para la dirección de ERC, “la negociación política es coherente con la demanda histórica del derecho a la autodeterminación por vías pacíficas. No obstante, sabemos que el éxito dependerá en gran medida de la capacidad de movilización del pueblo catalán a favor de una resolución democrática del conflicto y de la unidad en la defensa de este objetivo”. Los republicanos apuestan, pues, por la negociación “como una herramienta necesaria para construir un espacio de gestión y resolución política de un conflicto político”.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, junto al presidente de ERC, Oriol Junqueras. (EFE/Quique García)

Los críticos, no obstante, se presentan bajo el lema ‘Recuperemos ERC’. Tras haber consensuado el texto en debates territoriales, plantean que “el asamblearismo, la legitimidad del mandato del 1 de octubre, la unilateralidad, la unidad estratégica del independentismo y la visión en clave de los Països Catalans son los puntales de inspiración de nuestra ponencia política”. En su estrategia no hay concesión alguna al pragmatismo y sí una vuelta a los planteamientos que diseñaron la hoja de ruta del ‘procés’ la última década, tanto en la conferencia nacional de ERC de 2018 como en el congreso de 2019.

El oficialismo, sin embargo, se plantea formalizar una hoja de ruta más realista y pragmática. Los dos grandes ejes de las futuras reivindicaciones de ERC pasan por reclamar la amnistía y reclamar el derecho a la autodeterminación a través de un referéndum vinculante, “porque es la vía más democrática, la más homologada a escala internacional y la más inclusiva para resolver el conflicto”. En la petición de la amnistía, se incluye la necesidad de “desjudicializar el proceso de emancipación nacional” (sic) y de “poner fin a la represión del Estado”. Y apunta: “La amnistía ha de ser también un punto de inflexión política para la democracia en nuestra casa. Se trata de proclamar que el Estado renuncia al uso de la represión como instrumento de represión política; se trata de devolver a toda la ciudadanía, no solo a los ahora represaliados, la capacidad de ejercer con seguridad y libertad sus derechos políticos y civiles”.

En la petición de la amnistía se incluye la necesidad de "desjudicializar el proceso de emancipación" y de "poner fin a la represión"

El referéndum de independencia, por su parte, “es un instrumento legítimo y útil ante la demanda pacífica, reiterada y masiva de que una cuestión determinante sea tratada políticamente. Se fundamenta en el principio democrático”. Afirma, además, que “no hay ningún impedimento jurídico de peso que impida la celebración de un referéndum de autodeterminación. Todo depende de cómo se interprete el marco jurídico vigente, incluida la Constitución española, en si hay o no un acuerdo político para llevarlo a cabo”. No se lleva a la conferencia, sin embargo, ninguna exigencia de realizar la consulta en un plazo determinado.

Un país "para 2040 y más allá"

¿Cómo plasma en la práctica esas reivindicaciones? La ponencia oficialista afirma que “hemos aprendido que es preciso construir nuevos consensos y hacer más grandes los que ya tenemos, como la autodeterminación y la amnistía”. Su estrategia sigue la línea de “ensanchar la base” del independentismo, algo que JxCAT utiliza para criticar que busca “perpetuar la situación”, pero ante la que no aporta otra línea de actuación. Los republicanos ponen una fecha para sus aspiraciones: construir las bases de una Cataluña en un horizonte “para 2040 y más allá”.

Foto: El expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)

¿Cómo llegar a ello? Lo deja en el aire. No propone fórmulas mágicas ni soluciones fantásticas, pero sí apunta a los ejes de su actuación. Se trata de erradicar la corrupción, reparlamentarizar la vida política, democratizar el poder judicial, reforzar la representatividad y la inclusividad de las instituciones, complementar los mecanismos de democracia participativa, reafirmar el feminismo como uno de los valores centrales de la democracia y “reformular la seguridad no como simple sinónimo de orden público (seguridad de Estados y propiedades), sino de seguridad humana (seguridad de las personas)”.

Por otro lado, la radiografía que hace ERC de la situación del Ejecutivo de Pedro Sánchez es interesada: “Atemorizado y sin capacidad de iniciar un verdadero giro, encontramos un Gobierno español de coalición con una mayoría frágil, permanentemente condicionado por unas clases dirigentes, unos actores mediáticos y unos cuerpos del Estado de filiación abiertamente neofranquista. La polarización política creciente es aprovechada y profundizada por las narrativas populistas y de extrema derecha”. Ante ello, propone una estrategia amplia y conjunta de aplicación de prácticas “republicanas” para acometer “cuatro grandes transformaciones: social, verde, feminista y democrática”.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE/Enric Fontcuberta)

La alternativa de los críticos, en cambio, pone el énfasis en la reivindicación de un partido asambleario “donde la participación directa en la toma de decisiones fundamentales es debatida y aprobada por todos sus miembros”. De ese modo, la cúpula siempre estará bajo la amenaza de que cualquier agrupación puede desencadenar una votación interna que destituya a los máximos dirigentes de ERC ante cualquier conflicto.

Esta propuesta recuerda que la ponencia política aprobada en el último congreso de ERC preveía tres opciones para ejercer el derecho a la autodeterminación. La primera era la vía pactada con el Estado español; la segunda era la posibilidad de “forzar al Estado a convocar un referéndum de autodeterminación”, y la tercera, “la vía unilateral. Esta es independiente de la voluntad del Estado español y depende única y exclusivamente de nuestra decisión. Es evidente que si la hacemos con complicidades dentro y fuera del país, tal y como contempla la segunda opción, tendremos más posibilidades de éxito”. La militancia deberá decidir si vuelve a abrazar la estrategia del ‘procés’ o se apuesta decididamente por el pragmatismo y encara una nueva etapa sin esas piedras en la mochila.

ERC es la actual encarnación del dios romano Jano, el ídolo de las dos caras. Ambas se encontrarán frente a frente el próximo fin de semana, en la conferencia nacional donde los republicanos aprobarán una nueva hoja de ruta y las bases de su ideario futuro. Será un encuentro bronco, con tensiones internas y, en ocasiones, posicionamientos maximalistas. Una ponencia política de sectores articulados en torno al Collectiu 1 d’Octubre termina con una frase lapidaria: “La firme voluntad y determinación de ejercer nuestro legítimo derecho a la autodeterminación de forma unilateral es lo que nos llevará definitivamente a la independencia”. Pero el pragmatismo se ha instalado ya en la cúpula del veterano partido independentista, que reconoce que es preciso trabajar en una estrategia, pero rehúye poner fechas a corto plazo y habla de construir un país en "2040 y más allá".

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