Podemos boicotea a Sánchez al rescatar el referéndum catalán en plena campaña
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CHOQUE POR LA MESA DE DIÁLOGO

Podemos boicotea a Sánchez al rescatar el referéndum catalán en plena campaña

El envite se produce cuando Sánchez trata de orillar el debate territorial para evitar desgaste electoral. Los morados boicotean la agenda de Moncloa a modo de aviso por el giro al centro

Foto: El ministro de Universidades, Joan Subirats, durante una rueda de prensa al término de un Consejo de Ministros. (EFE/Javier Lizón)
El ministro de Universidades, Joan Subirats, durante una rueda de prensa al término de un Consejo de Ministros. (EFE/Javier Lizón)

Unidas Podemos ha recuperado su demanda de un referéndum pactado. Una reclamación que no ha venido del grupo parlamentario ni de portavoces sin responsabilidad institucional, sino de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y del titular de Universidades, Joan Subirats. De forma coordinada y en sendas entrevistas, Montero y Subirats se han plegado con la posición de Pere Aragonès, que esta semana urgía en Madrid una solución al conflicto territorial a través de una consulta. La ministra de Igualdad defendía en TV3 que los catalanes "deben poder votar" un acuerdo entre el Estado y la Generalitat. Subirats, por su parte, profundizaba más en los micrófonos de la Cadena SER en Cataluña reclamando "alguna forma de consulta" para propiciar "un cambio en la estructura del Estado".

El salto es cualitativo y se produce, precisamente, cuando Pedro Sánchez está tratando de orillar el debate territorial para evitar costes electorales en Castilla y León. También de buscar la moderación y alejarse de sus socios. Desde el independentismo desconfían de que la mesa de diálogo se convierta en una maniobra de dilación y el presidente de la Generalitat avisaba durante su conferencia en Madrid que si esta legislatura no se avanzaba en un acuerdo que tuviese su traducción en algún tipo de referéndum, Sánchez no contaría con "una segunda oportunidad". La reivindicación del referéndum en estos términos no había sido verbalizada por ministros de Unidas Podemos en estos términos desde que se formó el Ejecutivo de coalición.

Foto: El ministro de Universidades, Joan Subirats. (EFE/ Javier Lizón)

En la mesa de diálogo participa por la parte de Unidas Podemos la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo Yolanda Díaz. En su afán por abrocharse un perfil presidencialista y de defensa institucional, Díaz ha evitado inmiscuirse en el debate territorial. En esta línea, incluso recuperó el concepto de "matria". Según explicó ella misma, porque "la matria es algo que cuida, que trata por igual a todas las partes, que no discrimina a nadie porque hable una lengua determinada fundamentada en algo que me construye a mí misma que es el diálogo".

Desde Unidas Podemos han apostado ahora por marcar un punto de inflexión y polarizar con Sánchez. El Gobierno no solo ha querido apartar de su agenda una nueva reunión de la mesa de diálogo hasta que pasen las elecciones de Castilla y León el próximo 13 de febrero, sino que también han abandonado su intención de reformar el delito de sedición. Sin guiños al independentismo por parte de los socialistas, Unidas Podemos ha recuperado la presión en uno de los temas de Estado que más los distancian de sus socios, junto a la monarquía.

Foto: Mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. (EFE/Enric Fontcuberta)

Sánchez e Iglesias pactaron antes de firmar el acuerdo de coalición que la posición en los asuntos de Estado, principalmente respecto a Cataluña y el modelo de Estado, se marcarían desde la Presidencia del Gobierno. Asimismo, en el protocolo de coordinación firmado por los dos grupos parlamentarios que sustentan el Ejecutivo de coalición se pactaron hasta los desacuerdos con el objetivo de garantizar un funcionamiento conjunto sin ruidos durante la legislatura. Las dos partes se comprometieron a que el Ejecutivo saliente se regiría por los principios de "lealtad, cooperación, corresponsabilidad y estabilidad", actuando en todo momento con "diálogo, consenso, negociación y buena fe".

En las primeras negociaciones fallidas entre PSOE y Unidas Podemos para la coalición, previamente a la repetición electoral, la desconfianza de Sánchez sobre la posición de los morados con Cataluña fue un asunto central. Para disiparlas, Podemos logró que su confluencia catalana, En Comú Podem, renunciase explícitamente y por escrito a la demanda de un referéndum, dado que este era uno de los principales temores expresados por el PSOE para justificar su negativa a negociar un Gobierno de coalición.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE Jordi Bedmar)

Los comuns reelaboraron así sus 25 prioridades de gobierno, a modo de resumen de programa electoral, para facilitar la formación de un Gobierno de coalición progresista, en las que aparcó la propuesta del referéndum. En su lugar se pidió "blindar las competencias" previstas en el Estatut, "avanzar en el reconocimiento del carácter plurilingüe del Estado" y concretar "una agenda de diálogo y desjudicialización del conflicto". Se abrazaron, por tanto, las posiciones del PSC.

La defensa de un referéndum pactado fue una medida programática central para los 'comuns', casi una seña de identidad que enarbolaron desde sus inicios. En el programa electoral de Catalunya en Comú para las pasadas elecciones generales se defendía en uno de sus puntos que "Cataluña ha de poder ejercer su derecho a decidir por la vía de un referéndum" a través de una Ley de Claridad, siguiendo el modelo canadiense, que sería impulsada por el Parlament y tramitada en el Congreso con base en una interpretación del artículo 87.2 de la Constitución. Asimismo, en las elecciones catalanas de 2017, la "Ley de Claridad en la que se establezca la vía y los detalles para la realización de un referéndum pactado" era la primera de las 25 prioridades de gobierno con que se presentaron.

Foto: Joan Subirats (c) durante una rueda de prensa. (EFE)

El recién estrenado ministro de Universidades, en sustitución del independiente Manuel Castells que adaptó un perfil bajo, es el ideólogo del proyecto político de los 'comuns'. El objetivo "fundamental" de su elección fue que se escuchase más la voz de los de Ada Colau en el Gobierno de coalición. Sus posiciones alentando la necesidad de poner sobre la mesa de diálogo una consulta pactada suponen un disparo en la línea de flotación de Moncloa que pretendía alejarse de este debate.

Desde Moncloa no variarán su hoja de ruta pese a la presión de sus socios, aunque sufrirán un boquete en su capacidad para marcar agenda

Desde Moncloa no variarán su hoja de ruta pese a la presión de sus socios, aunque sufrirán irremediablemente un boquete en su capacidad para marcar agenda. Una agenda que pretendían centrar en la recuperación económica y dejar de lado los asuntos territoriales. Fuego amigo. Montero aludía indirectamente a esta estrategia al asegurar en la misma entrevista que a su formación le habría costado votos fuera de Cataluña la defensa de "poder votar".

Para los socialistas es una posición infranqueable asumir posiciones de desgaste en materia territorial coincidiendo con el arranque del ciclo electoral, además de las derivadas por la situación sanitaria y económica. Cataluña ya se coló con fuerza en la campaña de las anteriores elecciones andaluzas, penalizando a los socialistas y actuando como acelerador en la irrupción política de Vox. Andalucía será el siguiente territorio que celebre comicios este 2022, por lo que el encaje de las reuniones de la mesa de diálogo tampoco será sencillo para el Ejecutivo de Sánchez tras el 13 de febrero.

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