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Sánchez diluye la mesa de diálogo por la falta de avances y el calendario electoral
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CAMBIO DE PRIORIDADES

Sánchez diluye la mesa de diálogo por la falta de avances y el calendario electoral

El Gobierno despeja de la agenda la cuestión territorial y apuesta por mantener los trabajos fuera de los focos, mientras la Generalitat presiona para escenificar una nueva reunión

Foto: Mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. (EFE/Enric Fontcuberta)
Mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. (EFE/Enric Fontcuberta)

El Gobierno rehúye el debate territorial a las puertas de las elecciones en Castilla y León. Pedro Sánchez pretende evitar cualquier interferencia de la agenda catalana en la campaña electoral y ello pasa por no volver a reunir la mesa de diálogo con la Generalitat hasta que no se hayan celebrado los comicios adelantados por Alfonso Fernández Mañueco el próximo 13 de febrero. Desde el Ejecutivo, remarcan que no hay ningún calendario, en contra de lo anunciado por el PSC el pasado mes de noviembre, y diluyen las prisas del Govern apostando por avanzar previamente en grupos de trabajo. Al mismo tiempo, destacan la importancia de mantener vivo este foro, aunque desde el plano de la discreción.

Las exigencias de Pere Aragonès de retomar este mes de enero la mesa de diálogo fueron despachadas por el jefe del Ejecutivo en su última rueda de prensa del año al situar como sus principales prioridades el combate contra la sexta ola del coronavirus y la consolidación de la recuperación económica. Las mismas ideas fuerza que expresaba este lunes el candidato socialista a la Junta de Castilla y León, Luis Tudanca. Lo cierto es que fuentes del Gobierno que participaron en la segunda reunión del foro, celebrada el pasado mes de septiembre, reconocen que no se ha profundizado en la constitución de estos grupos de trabajo como les hubiese gustado por la oposición del 'president' a asumir planteamientos que no pasen por la autodeterminación. Así, por ejemplo, rechazó crear un grupo sobre autogobierno.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE/Quique García)

El referéndum sigue siendo la máxima de la Generalitat, lo que para el Gobierno es una línea roja. Al igual que es una barrera infranqueable asumir posiciones de desgaste en materia territorial coincidiendo con el arranque del ciclo electoral, además de las derivadas por la situación sanitaria y económica. Cataluña ya se coló con fuerza en la campaña de las anteriores elecciones andaluzas, penalizando a los socialistas y actuando como acelerador en la irrupción política de Vox. Andalucía será el siguiente territorio que celebre comicios este 2022, por lo que el encaje de las reuniones de la mesa de diálogo tampoco será sencillo para el Ejecutivo de Sánchez tras el 13 de febrero.

En el 40º Congreso del PSOE, celebrado el pasado mes de octubre, ya se impuso una cierta moderación en el discurso territorial. Aunque a través de enmiendas del PSC se acordó recuperar la Declaración de Granada de 2013, para profundizar en la federalización del Estado, la línea política a seguir se centró en el multilateralismo y la cogobernanza, sin referencias al "conflicto político" que se vive en Cataluña o la visión del país como una nación de naciones. Los objetivos se centraron así en la mejora de la convivencia en el seno de la sociedad catalana y el mejor encaje del autogobierno con el resto de España. Siempre con la línea roja que fijan la Constitución y el actual marco legal.

El Gobierno está ganando tiempo para diluir de la agenda el asunto territorial y seguir tejiendo soluciones fuera de los focos

El Gobierno está despejando el balón que la Generalitat ha lanzado a su tejado, mientras gana tiempo para diluir de la agenda el asunto territorial y seguir tejiendo soluciones fuera de los focos. Se enarbola como resultado de la concesión de los indultos y la activación de la mesa de diálogo una distensión política tras años de confrontación, por lo que se pretende seguir este camino.

Aragonès, sin embargo, reclama una mayor escenificación pública frente a las presiones de sus socios de JxCAT. También de la CUP, con quien tiene hipotecado su futuro a una cuestión de confianza a mitad de legislatura, según el acuerdo de investidura, y con quien ya no logró pactar los presupuestos. Así, no solo exigió retomar este mes de enero la mesa de diálogo, sino que en su discurso de final de año ya advirtió de que buscaría “alternativas” si no daba resultados tangibles a lo largo de 2022.

El Gobierno y la Generalitat tienen pendiente poner fecha a la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales, que estaba prevista para el pasado 27 de diciembre y se pospuso por la vuelta de los presupuestos al Congreso. En el marco de la bilateralidad, también se acordó crear un grupo de trabajo para analizar la agenda de traspasos a Cataluña en diversas materias, como formación sanitaria especializada (MIR) o salvamento marítimo. Cuestiones que para Aragonès deben situarse al margen de la mesa de diálogo, para no desviarla de su demanda de autodeterminación. Al igual que los 44 puntos de la denominada 'agenda para el reencuentro' con que el Ejecutivo acudió a Barcelona en la anterior reunión, recogiendo las demandas históricas de la Generalitat en la última década a excepción del referéndum.

Foto: El diputado de ERC, Gabriel Rufián (d), en el Congreso. (EFE/Kiko Huesca)

Cataluña es una plaza clave para el PSOE de cara a las elecciones generales para revalidar el Gobierno, pero el calendario electoral comenzará por los territorios donde más penalizan los gestos hacia el independentismo. Las elecciones en Castilla y León, además, están atravesadas por un discurso en clave nacional ante la perspectiva de que sus resultados generen una dinámica y un efecto contagio sobre el resto de citas electorales que se irán concatenando, con las andaluzas en junio u octubre, las municipales y autonómicas en mayo de 2023 y, a finales de ese año, las generales. Celebradas por primera vez en solitario, desembarcarán en la campaña las cúpulas de los principales partidos y los candidatos.

Ferraz ya había comenzado a engrasar la maquinaria electoral ante la previsión de que se produjesen adelantos, y esta se activará formalmente el próximo 7 de enero, fecha para la que se ha convocado el comité federal del PSOE. Se trata del primer encuentro que celebrará el máximo órgano del partido tras el 40º Congreso del pasado mes de octubre y el objetivo es poner toda la organización y sus principales líderes a disposición de la campaña del socialista Luis Tudanca, con un discurso alejado de lo territorial para centrarlo en la recuperación económica y social.

El Gobierno rehúye el debate territorial a las puertas de las elecciones en Castilla y León. Pedro Sánchez pretende evitar cualquier interferencia de la agenda catalana en la campaña electoral y ello pasa por no volver a reunir la mesa de diálogo con la Generalitat hasta que no se hayan celebrado los comicios adelantados por Alfonso Fernández Mañueco el próximo 13 de febrero. Desde el Ejecutivo, remarcan que no hay ningún calendario, en contra de lo anunciado por el PSC el pasado mes de noviembre, y diluyen las prisas del Govern apostando por avanzar previamente en grupos de trabajo. Al mismo tiempo, destacan la importancia de mantener vivo este foro, aunque desde el plano de la discreción.

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