Una de cal y otra de arena: Aragonès cenó con el Rey tras 'boicotear' su acto con los jueces
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250 aniversario de Foment del Treball

Una de cal y otra de arena: Aragonès cenó con el Rey tras 'boicotear' su acto con los jueces

Los empresarios catalanes vuelven a reunir a Felipe VI y al presidente de la Generalitat, que entonó su discurso a favor de la amnistía y la autodeterminación de Cataluña, aunque departió de manera cordial con el jefe del Estado

Foto: Felipe VI (c-abajo) preside el acto de celebración del 250 aniversario de Foment del Treball y la entrega de los XIV Premios Carles Ferrer Salat. (EFE/Quique García)
Felipe VI (c-abajo) preside el acto de celebración del 250 aniversario de Foment del Treball y la entrega de los XIV Premios Carles Ferrer Salat. (EFE/Quique García)

El rey Felipe presidió anoche la entrega de las medallas del 250 aniversario de Foment del Treball, la gran patronal catalana (y la más antigua de Europa), que dirige Josep Sánchez Llibre. En la sede del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) no estaba solo: le acompañaban el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, los ministros de Transportes, Raquel Sánchez, y de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivà; el consejero de Empresa, Roger Torrent, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la presidenta de la Diputación, Núria Marín. También asistieron la flor y nata del empresariado catalán y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

El Rey pide estabilidad y diálogo social para generar crecimiento y confianza

Aunque se repitió la maniobra de anteriores ocasiones —los independentistas acuden a la cena, pero evitan estar en el momento del saludo y recepción oficial al Rey—, la presencia conjunta de don Felipe y del presidente catalán es el símbolo de una nueva etapa en las relaciones de Cataluña con las instituciones del Estado. El ‘president’ ya no fue casi a escondidas, sino dando la cara desacomplejadamente, ‘tuteando’ al monarca y normalizando la relación entre instituciones. No hubo 'besamanos' de Aragonès al Rey, como tampoco de la alcaldesa Colau, que pretende reivindicar con su desplante el modelo republicano. Sin embargo, como ya ocurrió con ocasión del Círculo de Economía, en junio, cenaron juntos. Al ágape asistieron las principales autoridades presentes, incluida la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera.

Si la presencia de Aragonès y Torrent en la mesa real de la cena es o no es el inicio de un deshielo largamente esperado y anunciado, solo el tiempo lo dirá. Por la mañana, en cambio, ningún cargo del Govern acudió al acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, que entregó Felipe VI después de que el Ejecutivo de Sánchez vetara su presencia en la anterior edición por temor a 'inflamar' al independentismo. Una de cal y otra de arena. El jefe del Estado animó a los jueces a cumplir con su "misión constitucional".

Foto: El rey Felipe VI (i) tras entregar el Premio Carles Ferrer Salat al presidente de la Fundación La Caixa Isidré Fainé (c), en presencia del Presidente de Foment Josep Sánchez Llibre (d). (Quique García/EFE)

El ‘president’ es consciente de que debe dejar de lado la etapa de Quim Torra y apuesta por retomar la gestión ordinaria del Govern. Su máxima es que, aunque acuda el Rey, él también debe estar. Lo contrario sería abdicar de las responsabilidades del cargo. El pragmatismo parece haber vuelto a las instituciones autonómicas catalanas. Al acto de ayer también acudieron los presidentes de Valencia, Ximo Puig, de Aragón, Javier Lambán, y de Baleares, Francina Armengol.

Duelo entre caballeros

La atención de la noche, no obstante, estaba puesta en los mensajes intercambiados entre Aragonès y Felipe VI. Hubo sintonía institucional. Ambos se saludaron al inicio de la ceremonia chocando los puños y hablaron durante un momento. Varios minutos, para ser más exactos, ya que tras un breve lapso de tiempo se les acercaron otros invitados. Una ‘reunión’, si acaso, más larga que las dos 'cumbres' de Pedro Sánchez con Joe Biden.

Foto: El rey Felipe VI (c-abajo) preside el acto de celebración del 250 aniversario de Foment del Treball y la entrega de los XIV Premios Carles Ferrer Salat. (Quique García/EFE)

Aragonès no renunció a su discurso independentista. Reivindicó la amnistía y la autodeterminación ante el monarca y el diálogo para solucionar el “conflicto político” entre Cataluña y España. Y reivindicó la vía escocesa para Cataluña. “Aquello que es posible en Escocia ha de ser posible en Cataluña (…) Es preciso que cada Gobierno defienda su posición y la nuestra es ampliamente conocida como forma de resolver el conflicto: amnistía y autodeterminación”, advirtió, refiriéndose a Felipe VI como Rey de España y jefe de Estado. El ‘president’ justificó su posición afirmando que “es preciso que el proceso de negociación con el Estado continúe, porque las instituciones y el sistema de organización de las sociedades se han de adaptar a las aspiraciones que tiene esta sociedad”.

Al margen de la reivindicación nacionalista y de una referencia a defender y apoyar el catalán, Aragonès esgrimió un discurso económico, hablando de la necesidad de que se lleven a cabo proyectos estratégicos como el corredor del Mediterráneo. “Cataluña tiene todos los ingredientes para construir un futuro de prosperidad, porque tiene un ecosistema económico diversificado y mucho más equilibrado que el que afrontó la anterior crisis”. Por ello, hizo un llamamiento “a la autoestima reconociendo los activos que tiene este país. Hemos de pasar por encima de flagelaciones estériles”.

placeholder El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, interviene en el acto de celebración del 250 aniversario de Foment del Treball. (EFE/Quique García)
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, interviene en el acto de celebración del 250 aniversario de Foment del Treball. (EFE/Quique García)

El duelo estaba servido. El monarca reivindicó en su turno la seguridad jurídica (por la mañana, había asistido a la entrega de las credenciales de los nuevos jueces, con la clamorosa ausencia del Govern). Reivindicó un “contexto estable" para favorecer también la recuperación de la economía. "Esta estabilidad es posible gracias a una seguridad jurídica que ofrezca certeza a las inversiones y decisiones empresariales”. Su discurso fue eminentemente económico y de llamada a aunar esfuerzos para superar las dificultades y la pandemia. “Para mejorar este marco de actuación, es clave apostar por la utilidad del diálogo social y de los acuerdos entre todos los actores involucrados”. El monarca, que realizó un discurso en castellano y catalán, reivindicó también la figura del empresario, glosó la trayectoria de Foment y de la ciudad de Barcelona y reclamó que el empresariado catalán siga con su dinamismo, espíritu emprendedor y con sus características “arriesgar, emprender, crear, que son grandes virtudes”.

El triunfalista deshielo de Colau

Ada Colau, por su parte, inició su particular deshielo con Foment y tomó la palabra, resaltando el compromiso de la patronal con el diálogo social, pero mantuvo su timón enfocado al modelo de ciudad de los comunes, antagónico al de los JJOO de 2030 que demandan los empresarios o al de la ampliación del aeropuerto. “Ante estos retos, la mejor receta para el fracaso sería meter la cabeza debajo del ala y no cambiar nada”, dijo. Pero anunció que tiene un proyecto de ciudad para este siglo, con un “modelo social sostenible, científico y tecnológico que está funcionando”. Reivindicó Barcelona como una de las 20 mejores ciudades del mundo en competitividad, la líder de España en la lucha contra el desempleo, y la puso como ejemplo de la colaboración público-privada, precisamente una de las cualidades que todos le niegan.

La ministra Raquel Sánchez, alcaldesa de Gavà hasta no hace mucho, resaltó el ambiente de cuasi normalidad que se respiraba en el ambiente, muy diferente al de otros años. “A España le va mejor cuando a Cataluña le va bien y al revés también”, dijo en su discurso. Reivindicó el diálogo, los puentes tendidos, los pactos para aprobar los presupuestos generales del Estado de 2022 y advirtió de que los fondos Next Generation han de llegar a todos los empresarios, aunque para ello —y aquí coincidía con Aragonès— hay que “mejorar la cogobernanza entre administraciones”. Pero, sobre todo, subrayó que “nadie puede negar que los esfuerzos en busca de acuerdos están dando sus frutos”.

Foto: El rey Felipe VI durante el acto de entrega de los despachos a los 188 integrantes de la 70ª promoción de jueces. (Enric Fontcuberta/EFE)

El acto sirvió también para conceder la medalla conmemorativa del 250 aniversario de la institución a Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria la Caixa, y a la Asociación Industrial Textil del Proceso Algodonero (Aitpa). La distinción a Fainé, que hoy recogerá en Madrid uno de los premios Influentials de El Confidencial por su trayectoria, se realiza, según Foment, “en reconocimiento a su trayectoria empresarial y compromiso social”. A la Aitpa, porque es la entidad “que simboliza los orígenes de Foment del Treball, ya que acumula la historia de la industria textil algodonera, sector pionero de la industrialización en España”.

El acto sirvió también para entregar los XIV premios Carles Ferrer Salat, que recayeron este año en el grupo Sorigué (al compromiso social), el grupo Eulen y la Fundación Cugat (a innovación), a Hercal Diggers (al medio ambiente), a Fluidra y Wallbox (a la internacionalización), a Carrefour (a la igualdad) y a Bellapart (pyme del año).

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