El cerco judicial a Laura Borràs se estrecha por sus decisiones al frente del Parlament
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Muchas, por cuestiones simbólicas

El cerco judicial a Laura Borràs se estrecha por sus decisiones al frente del Parlament

Vox la llevará a los tribunales por haber aceptado a trámite la propuesta de resolución de la CUP sobre un nuevo referéndum. Y el PSC ha presentado un recurso contra el derecho a voto de Lluís Puig

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE)
La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE)

Sobre Laura Borràs ha caído la maldición de Cuevillas. Cuando el abogado Jaume Alonso Cuevillas fue apartado de su puesto en la Mesa del Parlament, advirtió del peligro de las desobediencias. Ahora, como los troyanos con Casandra, la presidenta de la Cámara de Cataluña piensa que tendría que haberle escuchado. En dos semanas, su situación judicial se ha complicado. Vox la llevará a los tribunales por haber aceptado a trámite la propuesta de resolución de la CUP sobre un nuevo referéndum. Y el PSC ha presentado un recurso contra el derecho a voto de Lluís Puig. El 'exconseller' permanece huido en Bélgica, desde donde vota de forma telemática. Si el Tribunal Constitucional da la razón a los socialistas, Borràs habría prevaricado.

Estos dos frentes se suman a una causa judicial previa. Borràs está acusada de, presuntamente, haber troceado contratos en su época como directora del Institut d’Estudis Catalans, para adjudicarlos de manera directa a un amigo. Este caso no está ligado con el independentismo, los cargos son por malversación, pero ella siempre ha acusado al Estado de orquestarlo como parte de una conspiración contra su persona.

Foto: La presidenta del Parlament catalán, Laura Borràs. (EFE)

Su situación legal se complicaría por la acumulación de penas en caso de que los tribunales le fuesen contrarios y también por las inhabilitaciones, que podrían extenderse a su puesto de funcionaria en la Universidad de Barcelona.

El problema, como advirtió Alonso Cuevillas, es que todos los líos no pasan de lo simbólico. ERC y JxCAT votaron en contra de la propuesta de resolución de la CUP. Es decir, la iniciativa fracasó. No aportó nada a la causa del independentismo, pero el gesto vacío complica la situación legal de Borràs.

En similar situación está por el voto de Lluís Puig. El PSC lo ha llevado hasta el Tribunal Constitucional. Según lo que decida el TC, la situación se irá complicando y se irán acumulando fallos contra la presidenta del Parlament. Como en el caso de la iniciativa de resolución de la CUP, las propuestas son simbólicas, las consecuencias reales.

Foto: La diputada de JxCAT Laura Borràs, durante la constitución del Congreso de la XIV Legislatura. (EFE)

El voto de Lluís Puig no es determinante para una mayoría que depende de la CUP. Tanto para Borràs como para el PSC, es una cuestión de principios. Pero la presidenta de la Cámara se está jugando mucho más, como advirtió en su día Cuevillas. La ley establece que Puig puede cobrar como diputado en caso de ser elegido, pero no votar a distancia si no es por una causa de salud. El independentismo no lo acepta.

Además, Borràs es lo más parecido a una cabeza de cartel electoral para JxCAT. No hay nadie más. Pero el harakiri en que se está viendo envuelta complica no solo su carrera política sino las perspectivas electorales de un partido que sigue dependiendo en exceso de la figura de Carles Puigdemont, ese candidato que no tiene planes inmediatos de pisar España.

Deriva de la legislatura

La legislatura no consigue grandes avances. La renovación de entes públicos sigue bloqueada por JxCAT. Los presupuestos se retrasan un mes, ya no se llevarán este 10 de octubre al Parlament, como marca la ley, sino que se postergan a noviembre para buscar el acuerdo con la CUP.

A Borràs no le basta con presidir el Parlament de verdad, aspira a entrar en el falso

De modo que casi hay más interés en las aventuras de Borràs que en cualquier otra cosa. La propia presidenta se muestra más volcada en el simbolismo que en la realidad. Pese a las dudas iniciales, Laura Borràs, según ha anunciado en Twitter, ha presentado su candidatura para la Assemblea de Representants, la cámara alternativa que impulsa Carles Puigdemont desde Bélgica. Que la presidenta del Parlament se preste a formar parte de un órgano legislativo simbólico cuyo principal objetivo es conseguir la independencia de Cataluña resulta muy extraño. Que la presidenta del Parlament de verdad aspire a ser miembro de un parlamento de mentira raya el absurdo. Parece como si la propia Borràs se viese ya más fuera que dentro.

Borràs no ha sido la única en cambiar de opinión. Clara Ponsatí, que había dimitido como dirigente del Consell per la República, también ha anunciado que se presenta.

Independencia aplazada

Con la independencia aplazada, tanto por JxCAT como por ERC, la Cámara no acaba de encontrar su sitio, en especial porque se supone que manda una mayoría secesionista que carece de hoja de ruta. A esos mismos diputados, cuya líder es Laura Borràs, cosas como aprobar los presupuestos de la Generalitat o gestionar una ley de vivienda les aburren, los consideran temas menores. Y añoran los tiempos de épica y días históricos.

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