ERC muestra su hoja de ruta para el diálogo: referéndum en dos años incluso sin acuerdo
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SU PRIORIDAD ES "VOTAR, VOTAR Y VOTAR"

ERC muestra su hoja de ruta para el diálogo: referéndum en dos años incluso sin acuerdo

El objetivo de Esquerra es que se voten las conclusiones de la mesa de diálogo sean cuales sean, pero pedirán el no si se excluye la autodeterminación, lo cual ya ha descartado el Gobierno

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Con el rechazo a la vía unilateral por parte del Govern y con la voluntad del Gobierno de "cambiar las amenazas por las propuestas", la mesa de diálogo se reactivará previsiblemente a lo largo del próximo mes de julio, una vez concedidos los indultos, y tendrá un plazo de dos años para buscar soluciones al conflicto catalán. El objetivo con el que ERC acudirá a este foro de negociación es el de "votar, votar y votar", afirman a El Confidencial fuentes de la dirección del partido independentista, y, por ello, impulsarán un cambio sustancial respecto al acuerdo de investidura que mantuvo a Pedro Sánchez en la Moncloa. Si entonces se trataba de organizar un referéndum sobre "las medidas en que se materialicen los acuerdos", ahora se trata de organizar un referéndum sobre las medidas incluso aunque no provengan de un acuerdo.

Lo que pretende ERC, ante todo, es que haya consulta en Cataluña dentro de 24 meses, con o sin acuerdo en las propuestas o conclusiones finales. Así, por ejemplo, si el pacto alcanza a la redacción de un nuevo Estatut, Esquerra se reserva la opción de hacer campaña en contra, apuntan las fuentes. Y de rechazarse esta propuesta, añaden, la negociación entraría entonces en otra fase, donde contaría con más legitimidad su apuesta de votar sobre el encaje de Cataluña en España. Esta es su hoja de ruta. Es importante este salto respecto a la negociación de la investidura, porque hace dos años y medio, enero de 2019, ambas partes también se comprometían a "impulsar la efectividad de los acuerdos que se adopten a través de los procedimientos oportunos".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Los republicanos arrancarán así la mesa de diálogo con el horizonte de que se traduzca en una consulta, pidan el voto a favor o en contra, mientras que el Gobierno confía en la búsqueda de consensos que a su vez representen un sentir transversal de la sociedad catalana.

La vía escocesa

Un referéndum de autodeterminación, pero acordado con el Estado, la denominada vía escocesa, es la exigencia de los independentistas. Para el Gobierno, la autodeterminación es una línea roja y sus posiciones se enmarcan más en un nuevo Estatut y una mejora del sistema de financiación para Cataluña. Dos posiciones alejadas que deberán confrontarse en la mesa de diálogo y, a pesar de que tanto de un lado como del otro aseguran que es imposible hacer previsiones políticas a medio plazo, parece que desde el independentismo han trazado un plan más elaborado para avanzar hacia la consecución de sus objetivos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamaba este lunes desde Barcelona abandonar las "posturas maximalistas" de cara a "recobrar la convivencia y la fortaleza perdida que tanto necesitamos en este contexto decisivo". En este sentido y utilizando la primera persona del plural, abogaba por que "no busquemos justificaciones o revanchas, sino soluciones: con pragmatismo, con honestidad y con sentido común". Palabras que introducía en su discurso durante un acto conmemorativo de Foment del Treball, poco después de que el líder de ERC, Oriol Junqueras, respondiese con un gesto que venía reclamando Moncloa.

Sánchez y Aragonès escenifican su voluntad de iniciar una nueva etapa política

A través de una tribuna publicada en el diario 'Ara', Junqueras defendía la medida de gracia y enterraba el 'ho tornarem a fer': "La independencia es la mejor herramienta para ayudar a la gente de este país, pero las estrategias deben adaptarse a las circunstancias para ser ganadoras", aseguraba para defender la vía "del pacto y del acuerdo". Al mismo tiempo, reconocía errores, en referencia en la vía unilateral: "Debemos ser conscientes de que nuestra respuesta tampoco fue entendida como plenamente legítima por una parte de la sociedad, también de la catalana. En este sentido, quiero volver a extender la mano a todos aquellos que se hayan podido sentir excluidos, porque nuestro objetivo debe ser justamente el de construir un futuro que incluya a todos".

En la misma tribuna, con el elocuente título de "Mirando al futuro", el máximo responsable de los republicanos avanzaba que desde su formación se defendería "la opción del sí" siempre que "toda la ciudadanía de nuestro país, toda, pueda decidir si desea que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república o si apuestan por mantenerse dentro del Estado español". Aunque se trata de posiciones de partida, de máximos, es la hoja de ruta de los republicanos para resolver el conflicto, de ahí que se plieguen a votar otra propuesta, pero reservándose la posibilidad de defender la opción del no.

Elecciones generales y cuestión de confianza

El punto intermedio sería un modelo de tintes netamente federalistas, como defiende el PSC, con su primer secretario, Miquel Iceta, asumiendo este proceso al frente del Ministerio de Política Territorial. En ese caso, insisten los republicanos, "nosotros pediríamos el voto en contra, pero al menos la gente ya habrá votado, y podría salir el sí o el no, y de esta forma es como se podrá ir resolviendo el conflicto".

Foto: El líder de ERC, Oriol Junqueras. (EFE)

En este contexto, la prioridad del Gobierno es desescalar el enquistado conflicto catalán, recuperar la normalidad y llegar al final de la legislatura con el mensaje de que las relaciones se han retomado cortando el paso a referéndums ilegales o declaraciones unilaterales de independencia. Todo ello tras la concesión de los indultos o la reforma del delito de sedición, que facilitaría la vuelta de los dirigentes independentistas fugados de la Justicia.

El proceso será largo, no está exento de riesgos y puede precipitarse su fracaso, pero las conclusiones de la mesa tienen un plazo de dos años. Un periodo que coincide con el tramo final de la legislatura, si esta llega a su término en 2023, como pretende Sánchez, y con la cuestión de confianza en el ecuador de la legislatura catalana a la que pactó someterse Pere Aragonès en sus acuerdos de investidura. Las conclusiones de la mesa de diálogo y la pertinente consulta interferirían así a las puertas de unas generales y serían parte del aval con que tendría que presentarse Aragonès ante sus socios de legislatura para que renueven su apoyo o precipiten nuevas elecciones.

Foto: Una persona sostiene una bandera de España frente al Palau de la Generalitat. (Reuters) Opinión

Por el momento, el Gobierno pretende dejar cerrado el capítulo de los indultos a los presos del 'procés' antes de verano. En un primer momento, el Gobierno barajó esconder los indultos en agosto y dejar la crisis de gobierno para otoño, pero finalmente se impuso la lectura de dar carpetazo a la medida de gracia cuanto antes para comenzar a diluir su coste político y electoral. También antes de verano se pretende reactivar la mesa de diálogo. Un primer encuentro en el que está garantizada la presencia de Sánchez y Aragonès, pero no ya en los siguientes, que irían avanzando bajo el liderazgo de sus respectivos equipos e, incluso, con la pretensión de formar grupos de trabajo más técnicos y con temáticas sectoriales.

La concesión de los indultos antes de celebrar la mesa de diálogo facilitaría la presencia del líder de ERC, Oriol Junqueras, en este espacio. Se trata de una pretensión de los republicanos a la que no se oponen en el Gobierno, dejando la decisión en manos de cada delegación. Aunque en un principio los integrantes de la mesa deberían formar parte del Gobierno y del Govern, en la primera y única reunión que se celebró bajo la presidencia de Joaquim Torra de la Generalitat, participaron los diputados en el Parlament Josep Maria Jové (ERC) y Josep Rius (Junts). El tono de la tribuna publicada este lunes por Junqueras hace que gane fuerza la posibilidad de que forme parte de la mesa de diálogo, incluso de su primera reunión. Se materializaría así la bicefalia en que entra ERC, pendiente de evaluar, con un líder orgánico ya en libertad y otro institucional al frente de la Generalitat.

Con el rechazo a la vía unilateral por parte del Govern y con la voluntad del Gobierno de "cambiar las amenazas por las propuestas", la mesa de diálogo se reactivará previsiblemente a lo largo del próximo mes de julio, una vez concedidos los indultos, y tendrá un plazo de dos años para buscar soluciones al conflicto catalán. El objetivo con el que ERC acudirá a este foro de negociación es el de "votar, votar y votar", afirman a El Confidencial fuentes de la dirección del partido independentista, y, por ello, impulsarán un cambio sustancial respecto al acuerdo de investidura que mantuvo a Pedro Sánchez en la Moncloa. Si entonces se trataba de organizar un referéndum sobre "las medidas en que se materialicen los acuerdos", ahora se trata de organizar un referéndum sobre las medidas incluso aunque no provengan de un acuerdo.

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