en la reunión del pasado martes

Elecciones y proclamación de la república: la agenda 'secreta' que la ANC llevó a Torra

Elisenda Paluzie, de la ANC, y el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, llevaron un mensaje muy claro a Torra: solo es posible la vía unilateral para conseguir sus propósitos

Foto: Puigdemont y Torra, la bicefalia en marcha. (EFE)
Puigdemont y Torra, la bicefalia en marcha. (EFE)

El independentismo quiere prepararse para un otoño caliente si hay una condena del Tribunal Supremo por rebelión o sedición a los políticos juzgados. Se espera la sentencia para finales de septiembre o primeros de octubre. Y quieren que la reacción sea “espectacular”. En palabras de un conocido activista, “aquí va a arder Troya”. Y quieren que tenga eco internacional. Y ese otoño caliente se comenzó a gestar este martes pasado, con sendas reuniones del ‘president’ Quim Torra con la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, y con el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri. Paluzie llevó un mensaje muy claro a Torra: solo es posible la vía unilateral para conseguir sus propósitos. Su razonamiento parte de la base de que un referéndum pactado será imposible, por lo que se impone la consecución de los objetivos marcados por las bravas.

Torra sabe que para jugar la baza de la unilateralidad cuenta no solo con la mayoría de los partidos políticos partidarios de la secesión sino con las entidades que normalmente utilizan estos partidos para movilizar a la ciudadanía y con círculos de radicales muy bien organizados y engrasados a través de las redes sociales. La intención ya no será reclamar el 'derecho de autodeterminación', sino movilizar la calle para pedir “que se levante la suspensión de la declaración de independencia de octubre de 2017”.

Para los radicales —y, entre ellos, para el presidente de la Generalitat, Quim Torra—, la república está proclamada y nadie ha anulado la declaración de independencia, por lo que podría revitalizarse en cualquier momento. Otra cosa es que el propio ‘president’ se exponga a consecuencias penales si levanta esa suspensión y declara Cataluña una república independiente.

Algunas fuentes consultadas dudan de si Torra está dispuesto a publicar esa medida en el Diario Oficial, ya que eso supondría entrar en terreno claramente ilegal. “Le quedará la alternativa de la agitación de la calle y la internacionalización del conflicto”, señalan fuentes de círculos independentistas a El Confidencial.

Elecciones “plebiscitarias” de nuevo

Pero hay también otra alternativa: la ANC cree que “si hay condena, se han de convocar elecciones inmediatamente. Y si superamos el 50% por un solo voto, levantamos la suspensión y a por todas. O hacemos algo enseguida o lo perdemos todo”. O, como se ha reconocido extraoficialmente, se apuesta por unas “elecciones plebiscitarias” como respuesta a una supuesta condena. Esa posibilidad, no obstante, está altamente desprestigiada después del resultado de las 'elecciones plebiscitarias' del 27 de septiembre de 2015. Tras los comicios, y como no fueron ganados por una mayoría de la población, los independentistas (excepto la CUP, que admitió públicamente haber perdido el plebiscito) prefirieron obviarlos y hacer como si no los hubieran convocado.

Desde muchos círculos del independentismo, se afirma que esa vía unilateral y el levantamiento de la suspensión de la proclamación de la república es la única manera de seguir adelante y mantener vivo el ‘procés’. La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, solo desveló parte de esa estrategia tras la reunión con Torra. Admitió que piensa en unas “elecciones de manera transversal que pueden ser un instrumento que nos reforzaría y daría legitimidad internacional, al tiempo que ratificaría el resultado del referéndum del 1-O. Pero esas elecciones formarían parte de una estrategia y se tendrían que plantear cuando todos estuviésemos alineados, preparados y unidos”. Públicamente, no obstante, evita pronunciarse sobre la intención de levantar la suspensión de la proclamación de la república, que ya se ha hecho saber a los militantes de la propia ANC.

Esa alternativa es radical, pero peca de fantasiosa. Otra comunicación enviada esta semana en distintos foros ‘indepes’ incide en que si la condena se confirma, “hemos de hacer mucho ruido. Obviamente, el Supremo lo ignorará, pero si salimos a la calle para avergonzar a España con pancartas de la ONU y con referencias a Franco por también ignorar sus resoluciones, podemos ganar muchos puntos en la batalla por el relato”, reflexionaba uno de los dinamizadores de los círculos prorrepublicanos. En resumen, la unidad del independentismo es imprescindible para mantener el nuevo ‘procés’ mínimamente vivo.

Bicefalia Torra-Puigdemont

El propio Quim Torra se ha erigido ahora en el ‘timonel’ del nuevo ‘procés’. La sorprendente declaración de que “nunca me he sentido un ‘president’ provisional” que lanzó este martes al hacer balance de un año de mandato es un claro síntoma de que el soberanismo inicia una nueva etapa con una presidencia bicéfala.

Además, lanzó algunos mensajes que hay que saber leer entre líneas: “Las fuerzas sociales, civiles y económicas tienen un compromiso con la autodeterminación de Cataluña. Es un tema de país. Necesitamos una respuesta de país, no de Govern”. Fuentes cercanas a Torra explican a El Confidencial que el ‘president’ quiere sentirse apoyado por la calle y no hará nada sin contar con lo que ocurra fuera de las paredes del Palau de la Generalitat. Además, afirmó el ‘president’ que su intención era escuchar a la ANC y a Òmnium pero el objetivo era preparar esa “respuesta conjunta de país, como lo fue el 1 de octubre y el 3 de octubre [huelga general]. Esas dos fechas, hubo una respuesta conjunta de país. Y ahora tenemos otro reto colosal. Vale la pena que nos escuchemos todos juntos”.

Las reuniones con ANC y Òmnium este martes, pues, son la primera tentativa de consensuar una unidad estratégica de acción que lleve a un consenso absoluto de todas las fuerzas secesionistas, aunque la meta ya no es un referéndum sino algo mucho más elaborado y contundente. O, al menos, eso es lo que quieren ‘vender’ a la parroquia independentista. De hecho, hace dos semanas que circula un vídeo propagandístico sobre la “unidad estratégica” que recoge esa petición por boca de los representantes de todas las fuerzas políticas y entidades cívicas soberanistas.

Tras la reunión de este martes, Paluzie reflexionó que la vía más plausible es la unilateral, porque el Estado no considera al independentismo un sujeto político, “no respeta el derecho a la autodeterminación y continúa violando derechos fundamentales”. Una hora más tarde, Mauri alertaba de que “siempre, ante una situación de tanta gravedad, se requieren respuestas que sean amplias, contundentes, firmes y que expresen el sentimiento general del país”.

Los incipientes movimientos dentro del independentismo y el paso dado por Torra como nuevo ‘timonel’ han de ser vistos en clave de futuro. La experiencia ha demostrado que Carles Puigdemont no puede guiar el ‘procés’ desde Waterloo. Por eso, debe haber un ‘guía espiritual’ dentro de Cataluña, mientras que el fugado puede encargarse de la internacionalización y de buscar apoyos en el extranjero. Esa es la nueva etapa que ahora se abre para el independentismo, aunque habrá que ver si Torra es capaz de actuar como elemento cohesionador o no es más que un radical que despierta tantas adhesiones como rechazos dentro de las filas del independentismo.

Cataluña

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