el 'president', en manos de los radicales

La CUP hace visible la debilidad de Torra con la vista en elecciones a final de año

Torra no acata el resultado: reclama que los 4 diputados inhabilitados deben contabilizarse y dice en Twitter que “la mayoría parlamentaria escogida el 21-D rechaza la moción...”

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

La CUP trabaja con la vista puesta en unas elecciones autonómicas catalanas a finales de año. Así lo señalan fuentes de la formación anticapitalista a El Confidencial. “Un Govern que no tiene mayoría absoluta y que es incapaz de negociar y de llegar a acuerdos, no puede gobernar”, recalcan las fuentes consultadas. Critican que en lo que llevamos de legislatura ya se ha visto que la Administración “está paralizada” y no se esperan grandes cambios en el futuro. El problema para Quim Torra en estos momentos es que no cuenta con los votos de la CUP y que la oposición le pisa los talones. Entre Junts per Catalunya y ERC suman 66 escaños, mientras que la oposición suma 65. Pero 4 diputados de JxCat no pueden votar al estar inhabilitados, lo que deja a Torra en franca minoría.

El primer aviso a Torra le llegó este jueves, cuando los socialistas lograron aprobar una moción en la que piden que el ‘president’ se someta a una cuestión de confianza o que convoque elecciones. Evidentemente, Torra no acata el resultado porque reclama que los cuatro diputados inhabilitados deben contabilizarse. De ahí que haya lanzado por Twitter que “la mayoría parlamentaria escogida el 21-D rechaza la moción de los socialistas”. En realidad, Torra perdió la moción por 61 a 62. Otra cosa es que quiera hacer trampas al solitario. El posicionamiento radical de JxCAT llega hasta el punto de que el vicepresidente del Parlament Josep Costa (el mismo que trató de impedir hablar a la diputada Inés Arrimadas en el pleno) habló de “resultado adulterado por el juez Llarena” y de “la moción ha sido políticamente rechazada”, por lo que Torra no se siente obligado a obedecer la orden del Parlament. Una extraña forma de interpretar la votación parlamentaria.

Pero lo cierto es que a Torra se le abre ahora un abismo por delante, ya que para mantener su sillón ha de pactar con la CUP. Y es que los acuerdos con el resto de partidos son imposibles o aún más difíciles que con los anticapitalistas. Los comunes, que podrían hacerle más digerible el trago de la moción de confianza, no están por la labor, precisamente por la hoja de ruta rupturista y la nula capacidad del Ejecutivo de negociar.

“Desde el principio, creíamos que en este año se convocarían elecciones porque el Govern no tiene una mayoría sólida con la que afrontar la legislatura. Ahora, sin presupuestos y sin esa mayoría, Torra está acorralado”, explican las fuentes anticapitalistas consultadas. Los anticapitalistas confían en que las próximas elecciones les sean más favorables y pasar de 4 diputados a la decena que tenían en la legislatura anterior.

Artur Mas, agazapado

La CUP puede ser decisiva en las próximas elecciones que creemos que se convocarán a finales de año”, subrayan desde la formación anticapitalista. Por ello, el abandono del hemiciclo este jueves para que Torra perdiera la moción socialista que le conmina a la cuestión de confianza o a la convocatoria de comicios no fue un calentón momentáneo. La estrategia de la CUP cuenta con el factor de adelanto de urnas. “Al final, la presentación de Poble Lliure a las elecciones generales, aún en contra del criterio de la CUP como tal, nos será beneficioso, porque habrá un sector del electorado que no desconectará de nosotros. Y luego vendrán las municipales, en las que esperamos un buen resultado. Estas dos citas calentarán los motores para las catalanas en unos meses”.

Esas apreciaciones no difieren mucho de los cálculos que también se hacen desde otras formaciones independentistas. El exlíder de Convergència Artur Mas está agazapado esperando que pase un año más para cumplir la pena de inhabilitación y volver a la arena política. “Artur se quiere volver a presentar como candidato, pero ha de pasar su condena”, admite a este diario un alto cargo del PDeCAT. Pero hay un problema: la tensión interna de los posconvergentes atizada por Carles Puigdemont no beneficia a Mas. Es más: el ‘expresident’ fugado podría boicotear la vuelta de su antecesor precisamente para no perder el control del independentismo de la derecha.

¿Podrá Puigdemont controlar desde Waterloo los tempos para evitar que alguien le desaloje de su actual posición? Desde el PDeCAT son cautos: “Ya veremos lo que pasa, porque Torra no tiene las manos libres. El partido también tendrá algo que decir…”, argumentan las fuentes. También avanzan que los resultados de las generales, las municipales y las europeas podrán influir en el peso que finalmente detente el fugado.

La estrategia ahora de un sector posconvergente, pues, será intentar que Torra convoque elecciones en un momento en que deje margen a Artur Mas a presentarse. “A Artur Mas le interesa el totum revolutum para que, en un momento determinado, le pidan que ponga ‘seny’ en el independentismo y él, como quien no quiere la cosa, se ofrecería a liderar el proyecto y a tomar el control del partido”, zanja el alto cargo del PDeCAT. Sus intereses, pues, coinciden con los tempos de la CUP. Lo que parece claro es que Cataluña será llamada a las urnas, una vez más, sin haber cumplido los cuatro años reglamentarios de legislatura. Un desastre.

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