Paraliza el transporte público en toda Barcelona

La Generalitat orquesta una huelga política a cuenta del dinero público

La huelga será un éxito entre el funcionariado de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, los trabajadores públicos, el transporte y los sectores de sanidad y educación

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), junto a los miembros de su Gobierno, durante una declaración institucional. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), junto a los miembros de su Gobierno, durante una declaración institucional. (EFE)

La Generalitat ha orquestado para hoy 3 de octubre una huelga política para apoyar a las movilizaciones a favor de la independencia de Cataluña. Aunque la Generalitat la denomina huelga general, los sindicatos la denominan 'paro de país'. En la práctica, una huelga política animada por la Administración. Tanto, que los funcionarios que hagan huelga cobrarán su día de trabajo, da igual que participen o no en las movilizaciones, según han confirmado fuentes sindicales de la función pública. Eso supone para las arcas de la Generalitat un gasto de 11 millones de euros, y eso solo si se cuenta a los funcionarios. Incluyendo todos los trabajadores del sector público, la cifra más que se doblaría. Empresas como TV3 ya han anunciado que alterarán su programación como consecuencia de la protesta.

Por tanto, el paro de hoy, una iniciativa de la CUP, será un éxito porque en la práctica es una iniciativa del sector público. Concretamente de la Generalitat. El Ayuntamiento de Barcelona se ha sumado, por la preocupación que ha generado en la alcaldesa Ada Colau el peligro para las libertades civiles que suponen las actuaciones de la policía ante los puntos de votación del referéndum del 1-O. Pero en ambos casos es más una cierre patronal que una verdadera huelga.

El factor de éxito público también lo ha condicionado la 'consellera' de Treball, Dolors Bassa, al establecer unos servicios mínimos de solo el 25% para TMB. Sobre el terreno, Barcelona y su área metropolitana —tres millones de habitantes— se quedarán sin metro y sin autobús a partir de las nueve de la mañana. La ciudad quedará paralizada a la fuerza. Entre el impulso de la Generalitat y la complicidad de la alcaldesa, el presidente catalán, Carles Puigdemont, se garantiza que la CUP tenga la huelga que exigió para mantener la tensión movilizadora tras el referéndum.

Ayer, Puigdemont justificó su complicidad con el paro por la gravedad de los incidentes vividos por la presión policial para cerrar los colegios electorales. Por eso, hoy, el Consell Executiu no se reunirá, pese a ser martes.

Esta huelga, como el resto de movilizaciones que han marcado el 'procés', ha sido alentada y promovida por la Generalitat, con la circunstancia de que en esta ocasión la Administración catalana se encuentra intervenida por el Ministerio de Hacienda. En el sector público, su impacto será importante: se paralizarán la Renfe o el puerto de Barcelona, al sumarse lo estibadores.

Sector público al rescate

Todo el sector público catalán apoya la huelga de manera masiva. Los hospitales, por ejemplo, están reprogramando visitas para despejar el día de hoy. Los médicos apoyan el paro. También las universidades, los sindicatos de estudiantes y las escuelas públicas y concertadas, que han enviado a los alumnos a casa para el día de hoy. Los sindicatos de estudiantes garantizan que las manifestaciones sean un éxito.

Con este panorama, el apoyo del sector público será clave para el éxito de la protesta. Pero no ocurrirá lo mismo con el sector privado en una economía que está creciendo al 3%.

La industria no para

Así, los sectores industriales y las empresas privadas no pararán. Pese a una rueda de prensa de CCOO y UGT dando apoyo a la movilización para protestar por la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional contra los colegios electorales en el 1-O. Sin embargo, este apoyo es matizado. Se anima a cada comité de empresa a llegar a acuerdos con sus empresas para realizar actos de protestas. Así, por ejemplo, los trabajadores de La Caixa cortaron ayer la Diagonal.

Cada empresa puede pactar su fórmula. Por ahora, los grandes de la industria catalana no pararán, como es el caso de Seat o Nissan. Eso no quiere decir que no se produzcan actos simbólicos, como minutos de silencio o paros parciales, pero no huelgas de jornada completa. Lo mismo pasará con el comercio. Por eso los sindicatos lo denominan 'paro de país'. La CUP quería una huelga de varios días, hasta que el Parlament proclamase la independencia. Todo apunta a que los paros serán más limitados, a pesar de que la sensación de parálisis será mayor por el apoyo del sector público.

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