EN UN MOMENTO POLÍTICO CLAVE

Torra cumple su amenaza y coloca al 'duro' Sallent al frente de los Mossos

El 'conseller' de Interior, Miquel Buch, ha decidido nombrar nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra a Eduard Sallent, hasta ahora subjefe de la Comisaría General de Información

Foto: El comisario Eduard Sallent. (Europa Press)
El comisario Eduard Sallent. (Europa Press)

Movida en los Mossos d’Esquadra. El consejero de Interior, Miquel Buch, cambió este lunes, por sorpresa, al jefe de la policía autonómica catalana en una maniobra que hace prever un endurecimiento de las relaciones con Madrid. Al frente del cuerpo hay ahora un hombre 'de confianza', de los puros, mucho más duro que el que había hasta ahora. Miquel Esquius, a quien apodaban 'el Cura', deja la cúpula para dar paso a otro hombre que, aunque no es teólogo como el saliente (de ahí su apodo), sí es muy religioso también.

Eduard Sallent será el mandamás de los Mossos a partir de ahora. Llevaba el área de Inteligencia de la Comisaría General de Información. O sea, estaba ya en un puesto clave. Y hace pocos meses era todavía intendente, por lo que su carrera ha sido meteórica: de ser cargo intermedio ha pasado, en un suspiro, a jefe del cuerpo, algo inusual, según las valoraciones recogidas por El Confidencial dentro de los Mossos.

Una de las fuentes consultadas explica a este diario que Sallent "es muy político y muy independentista. Es un hombre de confianza que hará todo lo que le digan. No le temblará el pulso para tomar decisiones 100% políticas". El 'president' Quim Torra cumple así uno de sus sueños: quiso hacer una 'limpieza' en la cúpula el pasado mes de diciembre. La CUP había pedido al 'president' que cortase cabezas tras sendas cargas policiales en Girona y Terrassa. Pero una revuelta interna cercenó sus ansias de cambios: mandos intermedios y comisarios avisaron al consejero de que si tocaban a uno, los tocaban a todos y harían el cuerpo ingobernable.

Torra esperó pacientemente. Y ahora, en una nueva etapa donde prevé pisar el acelerador del radicalismo y subir el enfrentamiento con el Gobierno, ha provocado el cambio, que puede ser crucial a la hora de asignar determinadas tareas a los Mossos o de potenciar determinadas áreas (como una unidad secreta de operaciones surgida a partir de la UCRO, cuya actividad ha tenido que ser recortada en los últimos años).

Con Sallent, esa revitalización de determinadas actividades 'sensibles' será más fácil. "Evidentemente, este cambio obedece a consignas políticas, igual que lo de crear un grupo de escoltas solamente para el 'president'. Pero habría que preguntar a los jefes de la consejería si en eso están concentrados. ¿Esas son las prioridades de Interior, cambiar el organigrama? ¿Para qué se hace este cambio? ¿Por qué se cambia el jefe si hace poco más de seis meses que se nombró a Esquius? ¿O es que obedece a otros criterios políticos que no se hacen públicos?".

Un comisario muy joven

Uno de sus compañeros explica, no obstante, que "en el trato personal es agradable, muy afable. En su día, fue vetado por el exjefe Josep Lluís Trapero para ascender a comisario, nadie sabe por qué. Unos dicen que porque era muy joven; otros aseguran que era para que no le hiciese sombra".

Lo cierto es que Sallent, que entró en el cuerpo en 1997 (es de la undécima promoción), es uno de los comisarios más jóvenes (si no el más joven) y no formaba parte de los famosos 'mortadelos' o 'comando 16', la policía secreta creada en los años ochenta y noventa para realizar tareas poco oficiales. Pero en el cuerpo aseguran que ya entonces se significaba en algunos actos de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), es decir, los cachorros de Convergència.

En el mes de octubre de 2017, cuando la Policía Nacional detuvo una furgoneta de los Mossos que se dirigía a destruir documentación sensible, Sallent fue uno de los que se desplazaron hasta el lugar de los hechos con el objetivo de hablar con los responsables de la Policía Nacional e intentar neutralizar los efectos de esa operación. Luego, participó en una reunión de alto nivel para estudiar el alcance de la documentación requisada y el impacto penal que pudiese tener para los Mossos.

"Tenemos un topo. Y lo voy a destapar", avisó a los presentes, ante el nerviosismo del pequeño y selecto grupo convocado. Su preocupación era en aquel momento detectar quién había dado el chivatazo a los otros cuerpos de seguridad de que se iba a destruir documentación, alguna de ella comprometida, que revelaba seguimientos y espionaje a empresarios, políticos y periodistas. El tema se sigue investigando todavía, ya que la documentación requisada era de un enorme volumen: millones de documentos están siendo todavía estudiados para comprender el alcance de algunas de las actividades de los Mossos.

Habrá que esperar ahora a ver cómo responden otros comisarios con mucha más experiencia pero menos enchufes. "La decisión de destituir a Esquius y nombrar a Sallent solo se puede entender como una decisión puramente política debido a la falta de estructura del cuerpo. Se ha desvelado que Esquius era un jefe de transición y ya veremos si ahora un puñado de comisarios pedirán pasar a la segunda actividad para cobrar 6.000 euros al mes por mover solo algún papel. Saben que su carrera ahora tendrá menos expectativas y políticamente el tema ya lo tiene controlado el Gobierno", razona una fuente interna de los Mossos.

Cataluña

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