LA POLICÍA AUTONÓMICA NO CARGÓ

Poca policía, mucha votación: el 'otro' 1-O en el que participaron los Mossos

Otro día de contrastes en el juicio del 'procés'. "Todo transcurrió con normalidad democrática, igual que el 28 de abril", llegó a decir uno de los testigos

Foto: El coordinador de la defensa de los 'exconsellers' del PDeCAT y 'exconseller' de Presidencia, Francesc Homs, y la abogada Ana Bernaola. (EFE)
El coordinador de la defensa de los 'exconsellers' del PDeCAT y 'exconseller' de Presidencia, Francesc Homs, y la abogada Ana Bernaola. (EFE)

Otro día de contrastes. Las defensas trajeron este miércoles al juicio del 'procés' el 'otro' 1-O. Ese que se celebró sin presencia ni de la Policía ni de la Guardia Civil. En una estrategia destinada a demostrar que la violencia en los centros de votación fue exclusiva de los lugares a los que acudieron las Fuerzas de Seguridad del Estado, cerca de 20 personas fueron describiendo la normalidad con que se desarrollaron las cosas cuando no había porras de por medio. Una conclusión fue evidente. Donde no se presentaron "las fuerzas de ocupación" y solo acudió la policía autonómica hubo mucha, mucha votación y poca incautación.

"Todo transcurrió con normalidad democrática, igual que el 28 de abril", llegó a decir uno de los testigos. También hubo 'castells', 'diables', canto coral.... Y 'mossos'. Hubo 'mossos' en casi todos los puntos de las distintas localidades que los comparecientes fueron trayendo a la sala. 'Mossos' respetuosos y ponderados que o bien "vieron que era imposible entrar y se quedaron allí mirando" o bien cerraron el centro sin hacer uso de las defensas y cuando ya había votado todo el mundo. O no hicieron "nada". En esos colegios no apareció ningún policía ni guardia civil. Queda la duda de si no acudieron porque los agentes del cuerpo de Trapero no consideraron necesario llamarlos.

Poca policía, mucha votación: el 'otro' 1-O en el que participaron los Mossos

Fue el día de Ana Bernaola. La joven abogada, miembro del equipo de defensa de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, pudo desarrollar durante los interrogatorios esa capacidad para la concreción técnica que ya ha enseñado otras veces. Volvió también a ser el día del amarillo en todas sus formas. El amarillo unió como un cordón invisible a los distintos testigos, que quedaron también conectados por otro nexo común, el rechazo a la presencia en el juicio de la acusación popular que ejerce Vox.

Para enseñar este resquemor desde el corazón independentista a que en la sala se sienten dos miembros de un partido político de ideas tan enemigas a las que defienden las formaciones de los procesados, ERC y JxCAT, se han utilizado recursos tan variados como personas los han formulado. "Ultraderecha" o "derecha fascista" salieron varias veces. Lluís Llach habló de su homosexualidad. Hubo quien destacó la "vergüenza" de su presencia y quien basó el rechazo en su condición de mujer. Pero lo que realmente ha triunfado, la coletilla que se ha perpetuado y se repite día tras día es el "imperativo legal".

Fueron cinco los que, llegado el turno de Javier Ortega Smith y Pedro Fernández, lanzaron la frase. "Quiero indicar que contesto por imperativo legal" o alguna de sus variantes. Y tres las veces que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, intervino para destacar la redundancia de la expresión. Todo lo que sucede en la sala sucede por imperativo legal. Un tribunal, en sí mismo, es un pequeño imperio en el que rige la ley. El magistrado lo expresó así:

Usted está ahí por imperativo legal. Ha respondido a las preguntas de la letrada de Sànchez y Turull por imperativo legal. Ha respondido a las preguntas del Ministerio Fiscal por imperativo legal. A las preguntas de la Abogacía del Estado, por imperativo legal. Y ahora tiene el imperativo legal de responder a las preguntas de la acción popular. Todo lo que ha pasado esta mañana es por imperativo legal.

Poca policía, mucha votación: el 'otro' 1-O en el que participaron los Mossos

La idea se completó durante la reclamación de otro testigo que pidió por escrito preguntar en catalán. A este, Marchena le indicó que hasta el lugar donde se sienta está regulado por la ley. El más reticente fue el último de la serie, que fue cortado con el aviso de que, en su condición de testigo, no podía "hacer ningún discurso". Calló, pero recurrió minutos después a la mímica y, tras intentar saludar a los procesados, tuvo que ser acompañado por la policía hasta la enorme puerta verde de la sala.

La policía que no apareció en esos colegios de la jornada sí lo hizo, otra vez el contraste, durante el relato de un votante que estuvo presente en un escrache en los hoteles donde se alojaron los agentes desplegados en Cataluña. Josep Grima, vecino de Calella, describió que le escupieron desde lo alto de los balcones. "Nos orinaron encima", agregó. "Una chica paseaba con el perro y azotaron al animal con una porra extensible", continuó. Mucha policía, poca diversión.

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