Independencia de Cataluña: Los CDR ponen en su punto de mira a los GDR, grupos que arrancan lazos amarillos
FOCALIZAN SUS DENUNCIAS EN UN JOVEN ULTRA

Los CDR ponen en su punto de mira a los GDR, grupos que arrancan lazos amarillos

Aseguran que “son grupos clandestinos, contrarios a la independencia, que organizan batidas nocturnas para retirar lazos amarillos y esteladas de las ciudades catalanas”

Foto: Miembros de los Mossos d'Esquadra impiden el paso de manifestantes en las inmediaciones de la Delegación del Gobierno en Barcelona, en una protesta convocada por los CDR. (EFE)
Miembros de los Mossos d'Esquadra impiden el paso de manifestantes en las inmediaciones de la Delegación del Gobierno en Barcelona, en una protesta convocada por los CDR. (EFE)

Los comités de defensa de la república (CDR) catalanes ya tienen un enemigo con cara y ojos al que oponerse: se trata de los grupos de defensa y resistencia (GDR). Estos grupos se han convertido, desde este mes de marzo, en el principal enemigo ‘civil’ de los activistas independentistas. En una comunicación difundida este miércoles entre los comités, estos aseguran que los GDR “son grupos clandestinos, contrarios a la independencia, que organizan batidas nocturnas para retirar lazos amarillos y esteladas de las ciudades catalanas”.

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La comunicación va más allá y personifica a estos grupos antiindependentistas en una persona: su ‘alma mater’ es Jaume Vizern, que “es el joven que se disfrazó de guardia civil y se fue a la puerta de la casa en que vivía Carles Puigdemont en Bélgica". La curiosa imagen se difundió ampliamente el pasado 20 de marzo, cuando la policía belga identificó a dos individuos ante la casa del ‘expresident’ en Waterloo: uno de ellos, disfrazado de guardia civil, resultó ser Vizern, que luego publicitó la acción en las redes sociales.

La comunicación de los CDR explica que “de momento, hay unos 10 GDR por todo el territorio catalán. Cada uno actúa en una zona determinada de Cataluña, aunque algunos, por ser más numerosos o por contar con miembros más activos, se mueven por todo el territorio catalán”.

Los CDR aseguran que estos grupos antiindependentistas “son muy cercanos a Sociedad Civil Catalana, organización que recibe el apoyo de diversas organizaciones [sic] de extrema derecha, como el casal neofascista Tramuntana o Plataforma per Catalunya”.

Pero esa consigna no se ajusta a la verdad, puesto que, en realidad, Vizern, a quien se atribuye el control de los GDR, no es de SCC, sino que es un joven de la comarca del Bages (la Cataluña profunda) y miembro de la plataforma Democracia y Unidad Española (DUE), una entidad que no tiene nada que ver con SCC. Además, su actividad en toda la comarca es de sobras conocida, ya que en los últimos meses ha convocado y participado en tres concentraciones antiindependentistas en Manresa y en otras acciones para reivindicar la unión de Cataluña con España.

‘Abre’ un CDR en Andorra

En círculos radicales se identifica también a Vizern con una concentración ante la sede de la CUP el pasado 1 de diciembre, cuando estaba reunido el consejo político de la formación independentista para aprobar el programa electoral de las elecciones del 21-D. La manifestación fue convocada, según la CUP, por “la organización de extrema derecha Somatemps”. Y en ella, según los CDR, Vizern “estaba en primera fila”.

El aviso de los CDR no representa, en principio, mayores problemas, pero también podría entenderse como el preludio de una larvada ‘batalla’ cívica por el control de las calles entre organizaciones antagónicas.

La comunicación de los CDR coincide en el tiempo con la creación de otro de estos comités, pero esta vez en Andorra. Su primera acción en el país pirenaico fue llenar de lazos amarillos el puente del Parc Central, en la capital andorrana, al tiempo que colocaba otros cerca de la frontera española, en la carretera que cruza el país. Los lazos fueron retirados a las pocas horas de ser puestos. En las comunicaciones internas de los CDR se resalta que “un sector de la sociedad andorrana no ve con buenos ojos la creación de un CDR en su país", puesto que considera que es “un asunto interno español y que Andorra no se ha de preocupar por causas foráneas”.

Tomar las calles y caldear el ambiente

En los próximos días, los comités tienen previstas concentraciones en diversas localidades para exigir la “libertad de los presos políticos”, en una campaña que pretende preparar a esos comandos para una huelga general. Una de las consignas que corren en los círculos independentistas es “¡Afectemos a la economía! Caldeemos el ambiente de la huelga general. O república o colapso”.

Asimismo, se duelen de que “los medios y partidos políticos del régimen no tienen miramientos para inventar una supuesta ‘kale borroka’ que no existe ni existirá. Lo que realmente les da miedo es la existencia de un pueblo unido, alegre y combativo. Les da miedo que practiquemos el pacifismo activo como método de transformación social, les da miedo que tengamos la capacidad de parar el país”.

Tras las críticas por las acciones de corte de vías de comunicación, quema de neumáticos en las autopistas o levantamiento de peajes durante esta semana, los CDR niegan violencia alguna. “Denunciamos los intentos de criminalización, sean de la prensa o la Fiscalía, todos ellos poderes fácticos de un Estado represor y fascista. El miedo ha cambiado de bando y seguiremos en la calle, desde la acción no violenta y reivindicativa, para alcanzar nuestros objetivos”. Claro que el concepto de violencia depende de quién lo invoque y en las decenas de acciones repartidas por toda Cataluña no faltan escenas de puro matonismo.

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