celebrado en el estadio lluÍs companys

Un concierto "soso" (y medio vacío) por la libertad de los "presos políticos"

Había personas de todas las edades y, en general, la sensación para este cronista es que eran los mismos de siempre diciendo las mismas cosas, aunque adaptadas a las circunstancias

Foto: Vista general del estadio antes de empezar el concierto por la libertad de los presos políticos en Barcelona. (EFE)
Vista general del estadio antes de empezar el concierto por la libertad de los "presos políticos" en Barcelona. (EFE)

El concierto "per la llibertat dels presos polítics" resultó ser un fracaso. No tanto por la asistencia, que los organizadores cifraron en 45.000 personas sobre un aforo cercano a las 70.000 sino por lo "soso", en palabras de varios asistentes, que resultó el evento. Con cerca de 40 grupos en el cartel y una hora de apertura oficial a la una de la tarde "para hacer ambiente", los primeros acordes sonaron casi a las 17.00. Entre otras cosas, porque en el estadio Lluís Companys aún no había ni media entrada a la hora oficial, las cuatro de la tarde.

Antes de que comenzara la música y mientras cientos de personas hacían cola en alguno de los bares para comprar palomitas, habló Agustí Alcoverro, el vicepresidente de la ANC, cuyo líder, Jordi Sánchez, permanece en prisión y es el número 2 de la lista por Barcelona de Junts per Catalunya. Este no es un detalle baladí para entender el tono, más bien plañidero, de todas las intervenciones y sus palabras clave: todas están en el argumentario de la lista encabezada por Carles Puigdemont. Alcoverro habló de recaudar dinero para pagar fianzas de "los 10 presos políticos".

Los asistentes al concierto piden la libertad de los presos.
Los asistentes al concierto piden la libertad de los presos.

Apenas ninguna persona parecía interesarse por el aspecto musical de la cita, aunque hubiese "míticos" en el cartel como La Eléctrica Orquesta Dharma. "Venimos por solidaridad, para contribuir", decía Nuria mientras hacía cola para comprar dos perritos calientes junto a una amiga y su novio. Había personas de todas las edades y, en general, la sensación para este cronista, que ha asistido a varios eventos de muy distinto formato organizados por la ANC (manifestaciones con velas, manifestaciones supuestamente espontáneas por el 155, presentaciones de listas, concentraciones frente a organismos oficiales) es que eran los mismos de siempre diciendo las mismas cosas, aunque adaptadas a las circunstancias concretas de cada momento. En este caso, la tristeza, la humillación y la incomprensión frente a un estado autoritario que encarcela "buenas personas". Otra de las impresiones de 'deja vu' la dejó el que la interpretación de L’Estaca, con iluminación por parte de los teléfonos móviles del personal, fue el momento más emotivo de la tarde (exactamente igual que en todas las ocasiones anteriores).

Los primeros en salir al escenario, Sound of Thunder, hicieron una versión en inglés de 'Els Segadors'. Se supone que son un grupo más o menos cercano al metal, pero quizá dada la actitud general de "buenismo" no se mostraron nada fieros y bien podrían haber estado actuando en un concurso televisivo. Poco después es el hijo de Jordi Sánchez, Oriol, quien se dirige al público, que excepto en los fondos (como en el fútbol) rara vez se emociona, y dice que confía en que su progenitor salga "pronto de la cárcel".

Un concierto "soso" (y medio vacío) por la libertad de los "presos políticos"

Otros familiares de Raül Romeva, Oriol Junqueras, Jordi Turull o Josep Rull leen cartas de ellos desde la prisión. Esos son los momentos de mayor intensidad de la tarde, aunque generalmente entre grupo y grupo todos corean: "Llibertat, llibertat". Cuando quienes ocupan el escenario son la hija de Turull y la esposa de Rull, el grito alcanza muchos más decibelios. También se leyó una carta de Meritxell Borrás desde la cárcel.

Por supuesto, en un evento de más de tres horas, también da tiempo para los chascarrillos. El artista Toni Albà, recordó irónicamente a Joaquín Sabina, Loquillo o Joan Manuel Serrat, asegurando que hubieran querido estar, pero dada la cantidad de grupos en el cartel no pudieron hacerlo. La gente respondió a la invocación de estas personas con silbidos. Especialmente la de Serrat.

También tuvo su momento el expresidente Carles Puigdemont, que ya por la mañana se había dirigido a los suyos desde una pantalla, para decir desde una grabación: "Estamos demostrando cómo es el pueblo de Cataluña. Hace años que nos manifestamos de forma cívica". El concierto concluyó poco antes de las ocho de la noche y la gente fue a buscar sus vehículos, que la Guardia Urbana había dejado aparcar de cualquier manera en las cercanías del estadio.

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