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Entregas a presos "puerta a puerta": se disparan los sucesos con drones en cárceles
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Un 500% más en cinco años

Entregas a presos "puerta a puerta": se disparan los sucesos con drones en cárceles

Durante el primer semestre del año, se han registrado 33 incidentes y han sido incautados tres aparatos en prisiones del país. Los funcionarios temen que se empleen para transportar armas

Foto: Imagen de un dron abatido en la cárcel de Ceuta. (Cedida)
Imagen de un dron abatido en la cárcel de Ceuta. (Cedida)

Si alguna empresa del sector logístico quiere conocer los riesgos y potencialidades de la utilización de drones para la entrega de paquetes, únicamente debe coger una silla y sentarse en las proximidades de algunas cárceles españolas. Porque este es el método por el que están apostando las redes de delincuentes para introducir drogas, móviles y todo tipo de objetos con los que ganar dinero. Un fenómeno que se disparó durante la pandemia por la suspensión de las visitas a los internos y que está generando gran preocupación entre los funcionarios por el temor a que empiecen a ser utilizados para colar armas. En la prisión de Ceuta, la más afectada y la única que cuenta con el apoyo de una unidad antidrones de la Guardia Civil, se proyecta incluso la instalación de un inhibidor. Mientras tanto, se ha optado por retirar las plantas ornamentales: “Nos dimos cuenta de que en ellas aterrizaban para ocultar la mercancía”.

Los datos oficiales a los que ha tenido acceso El Confidencial muestran un notable incremento de los sucesos con drones en las cárceles españolas. Solo en el primer semestre de este año se han constatado 30 avistamientos en la vertical o proximidades del recinto penitenciario, frente a los 15 que se produjeron en todo 2021. Una tendencia alcista que es más relevante si se observa lo acontecido en periodos anteriores, pues en 2018 se tuvo constancia de un solo caso, ocurrido en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga); mientras que en cada uno de los dos siguientes ejercicios se detectaron cinco. En total, suman 62 en los últimos cinco años y medio, con un aumento porcentual del 500%.

Foto: Un móvil oculto en el recto de un preso. (EC)

Si se observa el número de aparatos incautados, la dinámica se invierte, ya que los ocho aprehendidos el año pasado se reducen a tres en los primeros seis meses del presente. Es cierto que queda por contabilizar toda una mitad de 2022, y que en cuestiones de este tipo la lógica matemática no siempre se cumple, pero la secuencia apunta a que el número de interceptados podría ser menor. En el último lustro, en total, se han recuperado 13.

El análisis de las distintas prisiones en las que se han producido incidentes con drones deja un podio claro. Solo la de Ceuta acapara el 34% de los avistamientos y el 54% de los dispositivos incautados, convirtiéndose en la penitenciaría con más episodios. Teniendo en cuenta las especiales características de su población reclusa, expuesta en mayor medida a mensajes de corte yihadista, y donde destacan los internos vinculados al narcotráfico, Instituciones Penitenciarias estaría proyectando un novedoso protocolo para atajar esta problemática que deja cifras absolutas preocupantes. Porque en los últimos tres años se observaron 21 y se incautaron siete aparatos. Como ejemplo para dimensionar la gravedad de la situación, señalar que una cárcel como Soto del Real ha registrado únicamente dos episodios desde 2017. Las gaditanas Puerto I y Puerto II, por su parte, suman tan solo uno en el mismo periodo.

Las cifras que manejan en el sindicato Acaip-UGT son mucho más preocupantes. Mohamed Haidor, delegado en la prisión ceutí, explica que la unidad antidrones de la Guardia Civil “derribó una treintena de aparatos entre finales de 2020 y la conclusión de 2021”. Eso no quiere decir que todos tuviesen como destino el recinto penitenciario, pero refleja la utilización delictiva de estos dispositivos en la zona. “La prisión está muy cerca de la valla fronteriza con Marruecos y los viajes son de ida y vuelta. El dron transporta al otro lado pastillas psicotrópicas y en su vuelo de regreso a Ceuta trae hachís”, señala, antes de aclarar que la utilización de estos aparatos se dispara durante los dos años anteriores porque las cárceles se cerraron a las visitas para proteger a la población reclusa de la pandemia. “Muchos vieron en esta medida la oportunidad para hacer negocio introduciendo todo tipo de objetos prohibidos con drones” como alternativa a los métodos tradicionales.

18 cárceles

Las otras dos prisiones que completan los 'rankings' son Ocaña I, en Toledo, y Alhaurín de la Torre. La primera concentra 13 avistamientos en los dos últimos años; mientras que la conocida prisión malagueña suma 11 desde 2018, uno de los cuales se saldó con la aprehensión de un dron durante el primer semestre de este ejercicio.

Aunque la utilización de estos aparatos para intentar burlar los filtros de seguridad de los recintos penitenciarios se extiende por casi todo el país. De los 92 que hay en España, 18 de los gestionados por el Estado reportaron algún tipo de actuación de este tipo —Teixeiro, Pamplona I, Las Palmas II, Estremera, Castellón II…—. La algecireña de Botafuegos, la prisión del narco, conocida así porque allí van a parar, tarde o temprano, los grades capos de la droga del Campo de Gibraltar, es otro punto caliente. José Luis Alcaraz, delegado de la citada organización sindical, relata una serie de episodios que evidencian la propagación de este sistema por todo el país. "A primeros de agosto, la Guardia Civil, que es titular de la seguridad exterior de la prisión, observó drones sobrevolando el perímetro de seguridad y dejó constancia por escrito en el libro de incidencias", señala a este periódico, a quien apunta que “hace un año se encontró una zapatilla de deportes nueva en cuyo interior había dos teléfonos móviles y 50 gramos de hachís”. Había sido transportada con uno de estos aparatos.

Los drones han llegado a transportar un paquete con 600 gramos de hachís dentro de una prisión

Haidor cuenta que en la cárcel de Ceuta se realizan “entregas puerta a puerta” en las que el piloto del dron "tiene tal pericia que llega a posarlo en las ventanas de las celdas". Este representante de los trabajadores añade que “se han llegado a abatir estos aparatos en sitios inverosímiles, como el aparcamiento de los funcionarios”, y que han hallado droga "en las zonas comunes, que había sido depositada por un dron para que después la recogiese un preso".

En una ocasión se interceptó un aparato que transportaba 600 gramos de hachís, que "es una cantidad notoria para un centro penitenciario", precisa este funcionario, que agrega que los móviles y “pastillas del tipo Trankimazin” son otras mercancías que mayoritariamente se tratan de introducir.

Los datos oficiales reflejan la incautación de 67 objetos derivados de sucesos con estos dispositivos aéreos. El mayor número, 22, son teléfonos; a los que siguen las "sustancias tóxicas" —narcóticos, fármacos...—, con 15 aprehensiones, y cargadores —13—. La lista de elementos hallados es tan amplia como curiosa: cables —cinco—, auriculares —cuatro—, otros artículos electrónicos —cuatro—, tarjetas de telefonía —dos— o una cuerda.

Proyecto Piloto

¿Pero con qué medios cuentan las prisiones para atajar esta problemática? Las fuentes consultadas por este periódico evitaron pronunciarse sobre este aspecto porque "supone una importante quiebra para la seguridad de los centros penitenciarios, el personal penitenciario que trabaja en los mismos y la propia población reclusa, ya que de hacerse pública esa información podrían articularse mecanismos para eludirlos por los diferentes entornos delincuenciales". Acaip-UGT es más contundente en su valoración y asegura que, salvo en Ceuta, donde cuentan con el apoyo de la unidad antidrones del Instituto Armado, no hay recursos frente a este 'modus operandi'. “Dicho por el propio secretario general [de Instituciones Penitenciarias] en una reunión”, afirma Alcaraz, que apunta que la cuestión se abordó en una cita celebrada el pasado 7 de julio.

En este encuentro se les informó de la puesta en marcha de un proyecto piloto en la ciudad autónoma ceutí, dotado con 250.000 euros. Mohamed Haidor detalla que consiste en la instalación de un inhibidor, "similar a los que operan en los aeropuertos", que "en su día solicitamos a la dirección general". Los responsables del centro, manifiesta, le han trasladado que "el próximo mes de septiembre se van a hacer las primeras pruebas para probar su eficacia".

Foto: Imagen de archivo de la torre de control de una cárcel. (Reuters/Michaela Rehle)

Si este sistema se muestra efectivo, los delegados esperan que se extienda a todas las prisiones del país, porque los drones "comprometen de forma muy sería la seguridad", ya que "pueden utilizarse para introducir objetos prohibidos y muy peligrosos para la vida tanto de funcionarios como de internos". En Ceuta "hay problemas de bandas del narcotráfico que han terminado en tiroteos, y esta vulnerabilidad nos preocupa bastante". "Hoy meten drogas, pastillas o teléfonos móviles, pero el día de mañana no sabemos si colarán pistolas o cuchillos", alerta Haidor, mientras su compañero pide celeridad a la Administración: "Las soluciones no se pueden demorar. Es un asunto que preocupa bastante".

Si alguna empresa del sector logístico quiere conocer los riesgos y potencialidades de la utilización de drones para la entrega de paquetes, únicamente debe coger una silla y sentarse en las proximidades de algunas cárceles españolas. Porque este es el método por el que están apostando las redes de delincuentes para introducir drogas, móviles y todo tipo de objetos con los que ganar dinero. Un fenómeno que se disparó durante la pandemia por la suspensión de las visitas a los internos y que está generando gran preocupación entre los funcionarios por el temor a que empiecen a ser utilizados para colar armas. En la prisión de Ceuta, la más afectada y la única que cuenta con el apoyo de una unidad antidrones de la Guardia Civil, se proyecta incluso la instalación de un inhibidor. Mientras tanto, se ha optado por retirar las plantas ornamentales: “Nos dimos cuenta de que en ellas aterrizaban para ocultar la mercancía”.

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