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Moreno se tomará su tiempo y el PP ya avisa de que podría apurar "hasta diciembre"
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AHORA, LAS ANDALUZAS

Moreno se tomará su tiempo y el PP ya avisa de que podría apurar "hasta diciembre"

El auge de Vox lleva a los populares a desacelerar la maquinaria electoral en Andalucía y deslizan que quizá convendría ganar tiempo para que la extrema derecha se desgaste

Foto: El presidente andaluz, Juanma Moreno. (EFE/Javier Lizón)
El presidente andaluz, Juanma Moreno. (EFE/Javier Lizón)

El espejo de Castilla y León ha arrojado una imagen que al PP andaluz de Juan Manuel Moreno no le interesa nada como escenario electoral: un PP en manos de Vox. Los populares andaluces insisten en remarcar diferencias con el territorio de Alfonso Fernández Mañueco, pero saben que el auge de Vox, más allá de las encuestas, es una realidad. El empuje del partido de extrema derecha y la necesidad de tenerlos como aliados para formar gobiernos se ha visto en Castilla y León. En Andalucía, ambos partidos llevan ya meses librando una dura batalla abonando el terreno electoral.

El presidente andaluz dio la enhorabuena a su compañero en Castilla y León con un mensaje en sus redes sociales. "El PP gana y mejora el número de procuradores", dijo escuetamente. En el último choque con Vox en el Parlamento andaluz, el portavoz de esta formación, Manuel Gavira, señaló a Moreno lo que iba a ocurrir cuando ellos "se sentaran en los sillones verdes", es decir, en los reservados en el hemiciclo para el Gobierno. El presidente hizo como que no lo había oído. Eso mismo ocurrió este domingo. La primera reacción oficiosa en las filas del PP de Andalucía fue dejar claro que la horquilla para la convocatoria de las andaluzas deja mucho margen. Podrían llegar hasta diciembre si apuran al máximo la legislatura. La idea que el presidente de la Junta ha manejado hasta la fecha es convocar para junio u octubre. Si los nubarrones son pesados para el PP y Vox está en un momento álgido, insinúan que se podría esperar. “No hay prisa”, insisten en el círculo del presidente andaluz.

Foto: El Presidente del Partido Popular de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE/Pepe Torres)

Los populares andaluces analizaron los resultados en positivo. Desde las filas de Moreno, remarcaron la victoria de Fernández Mañueco, recordando que en las últimas elecciones ganó el PSOE. Se muestran además convencidos de que el PP en Castilla y León gobernará en solitario. Génova no quiere a Vox en ningún Gobierno de coalición. Moreno tampoco. Pero la realidad es tozuda y habrá que esperar a ver cómo discurren los acontecimientos en escenarios tan ajustados.

En las filas del PP andaluz, saben que el debate sobre si hay que aislar o no a Vox, si se puede formar Gobierno de coalición con la extrema derecha, agitará de forma importante el debate político andaluz y puede movilizar a la izquierda. Hasta ahora, esa ha sido la gran baza en Andalucía, donde los populares juegan a su favor con los datos demoscópicos que les dicen que el electorado de izquierda sigue desmovilizado. Si se tensionan los votantes de la izquierda, el escenario puede cambiar. Ya una candidatura como la de Macarena Olona, que Vox aún no ha confirmado, radicalizaría la campaña. Que el PSOE y Unidas Podemos puedan decir con fundamento que Olona será la próxima vicepresidenta de la Junta y que el PP cambiará a Cs por Vox, es un eje de campaña que Moreno rehúye como la peste. Los suyos admiten que no les interesa nada.

Marcando diferencias

En el PP andaluz llevan ya semanas, en cuanto los sondeos empezaron a rebajar las expectativas en Castilla y León, marcando distancias con estas autonómicas. Tanta, que Moreno pasó la noche electoral con agenda en Dubái, donde participó en la jornada de Andalucía en la Expo. Subrayan que el PP lleva gobernando de forma ininterrumpida 35 años en Castilla y León y que el PP acaba de comenzar en Andalucía un cambio de ciclo tras 37 años de gobiernos socialistas. “Nada tiene que ver, en todo caso Fernández Mañueco sería Susana Díaz. Nosotros somos el cambio”, deslizó un dirigente popular cuando comenzó el escrutinio. Ya también dejaron claro que en Andalucía no admitirán una campaña liderada por Casado y que sea un plebiscito de Pedro Sánchez. Aquí defienden que “la marca es la de Juanma [Moreno]” y que los andaluces no entenderían y castigarían una campaña en clave nacional. El líder del PP andaluz ha abrazado el andalucismo y no piensa dejar esa bandera en manos socialistas.

Foto: Juanma Moreno y Pablo Casado. (EFE/Pepe Torres)

En el último congreso del PP de Andalucía, el pasado noviembre, la presencia de Isabel Díaz Ayuso y el enfrentamiento abierto entre la presidenta de Madrid y Génova marcaron el paso. Después de que Ayuso dijera al presidente andaluz que se sintiera libre para convocar cuando le diera la gana, la dirección nacional de Pablo Casado llegó para decir que efectivamente Moreno tenía “manos libres” para decidir la fecha electoral. Quedó patente que habían existido tirones sobre la convocatoria de las andaluzas. Moreno dio un golpe en la mesa y pidió parar “los líos internos”.

Una semana después de aquel congreso, la oposición, con Vox sumado a PSOE y Unidas Podemos, tumbó el presupuesto de Andalucía para 2022. Génova no ocultaba que era un buen momento para precipitar un adelanto electoral que la oposición había puesto en bandeja cuando las encuestas eran muy favorables para el partido. En la dirección nacional había prisas para seguir alimentando el ciclo electoral que había estrenado Ayuso en mayo con extraordinario éxito. Necesitaban además dejar claro que no era solo la líder madrileña la que ganaba elecciones para el PP, sino la marca y Pablo Casado. Sumar más triunfos autonómicos reforzaba al presidente popular. Esos eran los cálculos.

Foto: Invernaderos ilegales en Doñana. (WWF/Jorge Sierra)

Por aquellos días, Moreno ya dejó claro que no iba a precipitar elecciones de forma inminente. También confesaba cuando se le preguntaba que era consciente de que se podía equivocar a la luz de los sondeos. En aquel momento, el PP andaluz aparecía al borde de la mayoría absoluta. El presidente andaluz comenzó a repetir machaconamente que decidiría no en función de su partido ni pensando en lo mejor para las siglas, sino anteponiendo a Andalucía y decantándose por lo mejor para los andaluces. El Gobierno andaluz quería ganar tiempo para desplegar algunas medidas más de su programa tras casi dos años de pandemia muy complicados.

La llegada de los fondos europeos y la mejora de la economía eran imprescindibles para un PP andaluz que quería basar su campaña en la gestión y alejarse de la guerra cultural o la batalla ideológica a la que Vox ha arrastrado el discurso de los conservadores. Un terreno de extremos donde Moreno, un barón moderado que siempre se alinea en el estilo de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, no se siente nada cómodo. Para ganar en Andalucía, decían en el PP-A, hay que ocupar el centro político.

Fue cuando Moreno públicamente barajó dos fechas: junio u octubre. El adelanto en Castilla y León rebajó la presión sobre Andalucía. Los populares andaluces anhelaban que el 13 de febrero se pinchara la burbuja de Vox en los sondeos y que las urnas dimensionaran a la baja el fenómeno de Santiago Abascal. Querían además desfondar a Vox demostrando que era un partido "inútil" y "poco constructivo", que no era un partido de gobierno y que la única alternativa era el PP. Este domingo, ese argumento ha podido desmontarse. De ahí que desde Andalucía digan ahora que "sin prisas".

El espejo de Castilla y León ha arrojado una imagen que al PP andaluz de Juan Manuel Moreno no le interesa nada como escenario electoral: un PP en manos de Vox. Los populares andaluces insisten en remarcar diferencias con el territorio de Alfonso Fernández Mañueco, pero saben que el auge de Vox, más allá de las encuestas, es una realidad. El empuje del partido de extrema derecha y la necesidad de tenerlos como aliados para formar gobiernos se ha visto en Castilla y León. En Andalucía, ambos partidos llevan ya meses librando una dura batalla abonando el terreno electoral.

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