Andalucía se queda sin aprobar su presupuesto y se asoma al abismo electoral
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LA OPOSICIÓN TUMBA LAS CUENTAS

Andalucía se queda sin aprobar su presupuesto y se asoma al abismo electoral

La oposición tumba las cuentas andaluzas de 2022, Vox empuja para unas elecciones anticipadas y el Gobierno de PP y Cs se queda en minoría con un año de legislatura por delante

Foto: El presidente de la Junta, Juanma Moreno. (EFE/Muñoz)
El presidente de la Junta, Juanma Moreno. (EFE/Muñoz)

"Es lo peor que le puede pasar a Andalucía", sentenció el consejero de Hacienda, Juan Bravo, antes de que su Gobierno encajara una severa derrota. La comunidad no tendrá presupuestos el próximo año y de forma automática se prorrogarán las cuentas vigentes a partir del 1 de enero. Pasadas las 10 y media de la noche y tras seis horas largas de previsible debate, los partidos de la oposición tumbaron el proyecto de ley del Gobierno de PP y Cs. La pregunta ahora es si esta prórroga implicará un adelanto electoral. Desde el Ejecutivo, emplazan a evaluar la situación política una vez se retome el próximo periodo de sesiones, en febrero, y después ver si es posible seguir gobernando o no. Es decir, si se cumplen los planes, no habría elecciones hasta mayo o junio, como muy pronto, porque la ley marca 54 días entre la convocatoria de comicios y su celebración. Si se agota la legislatura, tocarían en noviembre de 2022.

A pesar de la caída del presupuesto andaluz, este jueves está previsto que se apruebe otro importante proyecto, la ley del suelo (Lista), con el apoyo de Vox y la abstención del PSOE. De hecho, de aquí al cierre de la Cámara en diciembre, la mayoría de iniciativas del Gobierno está previsto que salgan adelante. Lo que pase después de navidades marcará el paso. La prórroga del presupuesto obligará al Gobierno de PP y Cs a moverse, en un momento que se considera clave para la recuperación económica, mediante modificaciones presupuestarias, ampliaciones de crédito y decretos-leyes. Encajar los fondos europeos será difícil y la inestabilidad política retrae las inversiones. Desde el ala económica del Ejecutivo regional, advierten de que será mucho más difícil y además avisan de que celebrar elecciones cuando tocan, en noviembre, no solo obligaría a prorrogar un año sino dos las actuales cuentas, porque no habría nuevo Gobierno hasta 2023.

La amenaza de una nueva ola de covid, con una incidencia de 10 puntos más notificados este miércoles por el Ministerio de Sanidad, y la vuelta a las restricciones en los países europeos más próximos, como Francia, Italia o Austria, entre protestas encendidas de los ciudadanos, disparan el temor a un adelanto electoral en Andalucía. Los comentarios entre miembros del Gobierno confirman que cunde la idea de que la decisión es difícil y arriesgada. Todo es tan volátil y el malestar ciudadano es tan incontrolable, que desde el Ejecutivo no ocultaban la preocupación por este palo a las cuentas y a la estabilidad política en la comunidad.

El clima social en Andalucía da pistas de cansancio, cabreo o hartazgo. Hay focos muy localizados de malestar. Elementos que hacen más complicado medir el comportamiento electoral, por más que las encuestas digan que el PP ganaría con holgura las elecciones si ahora mismo se convocan, admiten desde el equipo del presidente. Los sondeos dicen también que el PP necesitaría a Vox para gobernar y que la izquierda, dividida en cuatro papeletas, no remonta ni supera la suma de las derechas.

Un día antes del pleno de presupuestos, 2.500 personas salieron a la calle para protestar por el despido de un 15% de la plantilla de Unicaja, en una multitudinaria manifestación. A las puertas del Parlamento, sanitarios de refuerzo despedidos por la Junta clamaban contra el fin de sus contratos. Han salido 8.000 profesionales de refuerzo, permanecen 12.000. Cataluña ha contratado 600 de la plantilla de enfermería despedida, recordó desde la tribuna Unidas Podemos. La sanidad pública es un foco de descontento. Todo eso más Cádiz, que ayer acabó tras 10 horas de negociación, por fin, con nueve días de huelga indefinida del metal. Las imágenes de duras movilizaciones, una provincia incendiada, tampoco facilitan la decisión política de celebrar elecciones. “Es normal que ahora mismo al presidente le tiemblen las piernas”, comentó en la cafetería del Parlamento un dirigente del PP de esos que llevan muchos debates presupuestarios. “Nadie querría estar en su piel”, añadió.

Una decisión difícil

La foto del no al presupuesto fue un palo para el Gobierno andaluz, aunque era lo esperado. En público, Moreno subraya su vocación de agotar la legislatura siempre que el Parlamento no se convierta en “un callejón sin salida”. En privado, hay distintas posiciones en el seno del Ejecutivo. Hay debate entre quienes apuestan por llegar al final con esa prórroga porque los ciudadanos castigan los adelantos electorales y quienes creen que no se puede agotar a cualquier precio y que el coste de aguantar sin oxígeno puede ser elevado. La decisión será de Moreno, que tiene la última palabra y “manos libres” de su partido, como quedó claro en el congreso del PP andaluz del pasado fin de semana.

El presupuesto de Andalucía de 2022 que volverá al cajón batía un récord. Era el más alto de la historia de la autonomía, 43.816,3 millones de euros, un 9% más (3.628,3 millones) que en el actual ejercicio. La sanidad, la educación y las políticas sociales absorbían el 60% del gasto no financiero.

El Parlamento cumplió con el guion previsto después de que Vox lleve meses, desde antes de verano, pidiendo la convocatoria anticipada de elecciones. Fue el partido de Santiago Abascal el que salvó, eso sí, haciendo sufrir al Gobierno y en el último minuto, los tres presupuestos que anteriormente aprobó la Junta. Tampoco fue a ningún sitio la negociación abierta con el PSOE tras semanas de declaraciones sobre quién tenía la culpa de que ese diálogo no avanzara. Bastaba su abstención, pero unos audios filtrados del vicepresidente andaluz, Juan Marín (Cs), diciendo en una reunión interna de su grupo que aprobar unos presupuestos en año electoral era “una estupidez”, dio la coartada perfecta a los socialistas.

Vox, el más duro

No hubo risas como aquel pleno del Parlamento del 22 de noviembre de 1994 que dio la vuelta al mundo y que acabó también en prórroga presupuestaria. En el debate de las enmiendas a la totalidad no hubo carcajadas, pero sí mucho teatrillo, todo en clave electoral, para señalar al culpable de que la legislatura se quede en el aire.

Foto: Almacenaje de contenedores en un puerto marítimo. (EFE/Biel Alino)

El consejero de Hacienda, Juan Bravo, se batió el cobre para defender que se trata de “gestión, gestión y gestión”, de “menos doctrina y más razón”, “de pragmatismo”. Defendió una y otra vez que sus cuentas “no tienen ideología” y acusó a la oposición de estar en el tacticismo electoral. Bravo sí admitió que “peligra” la recuperación económica.

Para la portavoz del PSOE, Ángeles Férriz, "la única culpa la tiene Moreno". La socialista se aferró al audio del vicepresidente andaluz, que leyó casi íntegro, para dejar claro que el Gobierno no quería ningún acuerdo. “No quiere aprobar los presupuestos porque es una estupidez, al parecer, en año electoral”, ironizó, “lo que han hecho es sobreactuar y decir lo contrario en público y privado”.

“El audio no tiene desperdicio”, sostuvo Férriz, “gracias, señor Marín, gracias por contarnos con tanto detalle lo que ya intuíamos. Es como un niño chico, que acaba contándolo todo. No sé si es mejor que lo cesen o que le den un micrófono”, se regodeó la socialista. “Él y solo él”, dijo por el presidente de la Junta, “es el único responsable y ha saboteado cualquier posibilidad de acuerdo. Es tremendo, es vergonzoso, es gravísimo”, sostuvo el PSOE.

Foto: La presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet, y el portavoz de VOX, Manuel Gavira. (EFE/Raúl Caro)

Los socialistas coincidieron con Unidas Podemos en dejar muy claro que los presupuestos “sí tienen ideología”. La portavoz Inma Nieto repasó los conflictos sociales en Andalucía y advirtió del riesgo de que el Gobierno entone el discurso del agravio con otros territorios contra el Ejecutivo de la nación: “Eso no tiene fin y expulsa a los ciudadanos de la política”, advirtió sobre el canto permanente de castigo a Andalucía frente a Cataluña o el País Vasco.

Pero si hubo un discurso duro contra el PP, fue el de Vox. Su portavoz, Manuel Gavira, se apuntó a una frase de Isabel Díaz Ayuso, “del socialismo se sale”, para corearla en su discurso acusando a Moreno de hacer continuidad de las políticas del Gobierno del PSOE en Andalucía. Gavira habló de “la gran farsa” del presupuesto de 2022, acusó al PP de echarse en brazos de los socialistas, habló de “falso cambio político en Andalucía” y garantizó que quienes los voten en las próximas autonómicas deben tener claro que sus votos no irán a los populares.

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