La 'revolución' fiscal en Andalucía hiere de muerte el pacto presupuestario de PP y PSOE
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LA VÍA ANDALUZA

La 'revolución' fiscal en Andalucía hiere de muerte el pacto presupuestario de PP y PSOE

PP aprueba con Cs y Vox la semana próxima una reforma tributaria que recorta todos los impuestos autonómicos y que pone a los socialistas en una posición muy difícil para negociar

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el líder del PSOE-A, Juan Espadas. (EFE)
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el líder del PSOE-A, Juan Espadas. (EFE)

El pasado marzo, el PP cerró con Vox y con Cs en Andalucía dos acuerdos muy relevantes en materia fiscal que se registraron como dos proposiciones de ley en el Parlamento regional. El debate de esa reforma de los tributos cedidos a la comunidad se abordará el miércoles de la próxima semana y se aprobará reforzando el bloque de las derechas en un asunto clave para el Gobierno de Juan Manuel Moreno: la bajada ‘masiva’ de impuestos en la comunidad.

Fue uno de sus grandes reclamos electorales, la reducción del impuesto de sucesiones y donaciones y recortes en el IRPF cedido a las comunidades autónomas. La aprobación de eso que sus impulsores han llamado la "revolución fiscal" en Andalucía pone un broche de oro a uno de los capítulos más significativos del Gobierno de PP y Cs con ayuda de Vox. A la vez, supone una bomba para la negociación de los próximos presupuestos con el PSOE andaluz de Juan Espadas, que se abrió con un encuentro de ambos dirigentes el pasado viernes.

Foto: Luis Ángel Hierro, votando en las primarias. (EFE)

Desde hace unos días, pese a la buena sintonía que se encargaron de remarcar tanto Moreno como Espadas después de su reunión y tras los mensajes con que subrayaron que el pacto es posible y no un paripé, el foco se pone ahora en esa bajada de impuestos que choca frontalmente con la política fiscal del PSOE. Los socialistas defienden iniciativas como la devolución de las competencias tributarias en sucesiones y donaciones al Estado para propiciar una armonización entre todas las autonomías y evitar el ‘dumping’ fiscal del que acusan a Madrid. Es una propuesta que abrazan, por ejemplo, en una de las enmiendas a la ponencia marco del congreso regional que la formación celebrará el próximo noviembre y que va en la línea exacta que defiende el Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero. En plena pugna por la negociación de la financiación autonómica, los socialistas subrayan además que no tiene sentido pedir más recursos al Estado y bajar impuestos en un momento en que, tras la pandemia, toca blindar servicios públicos como la sanidad, la educación o las prestaciones sociales.

Herencias sin carga tributaria

Moreno, después de que su consejero de Presidencia señalara el pasado martes que la bajada de impuestos es una línea roja en la negociación de los presupuestos con el PSOE, volvió a poner el foco en la reforma de la presión fiscal. En un foro de Europa Press, el presidente andaluz sacó pecho porque Andalucía tendrá en 2022 “el mejor régimen” en sucesiones y donaciones cuando toque pagar por herencias en segunda línea de parentesco, es decir, a favor de hermanos, tíos y sobrinos. Si hasta ahora se tributaba hasta un 70%, el próximo ejercicio no se pasará del 45%.

La Junta de Andalucía de PP y Cs ya había, en la línea de otras comunidades como Madrid, bonificado el impuesto al 99% en caso de familiares directos, padres, hijos, abuelos o cónyuges. Moreno defendió que la bajada de impuestos en Andalucía ha servido para recaudar “600 millones más” porque esa política fiscal más beneficiosa ha incrementado en 119.000 el número de contribuyentes en la comunidad. El PP siempre ha denunciado el éxodo fiscal a otras comunidades con menos presión. Moreno defendió además que la revisión a la baja del IRPF “no ha beneficiado a los ricos sino a las clases medias”.

Foto: El presidente del PP-A y de la Junta, Juanma Moreno. (EFE)

En realidad, la bajada de impuestos no tendría por qué condicionar la negociación del presupuesto, ya que, según confirman desde la Consejería de Hacienda, no va exactamente en esa norma presupuestaria sino en la proposición de ley que saldrá adelante la próxima semana. Sin embargo, sus debates se celebrarán en paralelo y es inevitable que se contamine el diálogo con el PSOE. Fuentes del grupo socialista se quejan de que durante el proceso para la aprobación de la reforma de la ley de tributos el PP ha dicho no a 66 enmiendas. “Para querer negociar una ley de presupuestos, no es un buen principio decir no a todo, sobre todo cuando proponemos bonificar fiscalmente a los más vulnerables y sectores afectados por la crisis”, advierten.

Los socialistas creen que el Gobierno de Moreno está virando “para contentar a Vox”, que se ha mostrado muy molesto por la apertura del diálogo entre PP y PSOE. Tampoco el vicepresidente del Gobierno andaluz, Juan Marín (Cs), ha ocultado estos días su enfado y su descontento con un acercamiento que desplaza a su partido de la foto central en la política andaluza.

El principal proyecto, aprobado

El pacto fiscal cerrado con Vox la pasada primavera tenía una lectura política clara: permitía al presidente Moreno blindar su legislatura al menos hasta 2022. Nadie pensaba que iba a precipitar elecciones dejando caer uno de sus proyectos estrella, la bajada de impuestos, que además estaba garantizado que saliera adelante porque se presentó en una iniciativa conjunta con los de Abascal, lo que amarraba sus votos. Una vez que se apruebe, queda por ver la luz en el Parlamento andaluz la ley del suelo, el otro gran proyecto de la legislatura, que el Gobierno considera clave para la recuperación económica. Después, menos la ley de economía circular, "no hay grandes urgencias", admiten desde la Junta y el grupo parlamentario popular.

Foto: Viaducto del proyecto ferroviario inacabado.

La bajada de impuestos promete para cuatro millones de andaluces un ahorro fiscal de 329 millones de euros. Bajan todos los tributos cedidos en la cesta autonómica. Su aprobación se estimó para final de año y verá la luz este octubre. A partir de entonces, los escenarios en la política andaluza se irán despejando. Tocará enfrascarse en aprobar los presupuestos de 2022. Si Vox da un giro de 180 grados y vuelve a apoyarlos, Moreno podrá agotar su legislatura hasta noviembre del próximo año. Si esta vez cumple sus amenazas y no acuerda las cuentas, la única baza del PP será apoyarse en una abstención del PSOE. Esa posibilidad, que el presidente ha ido trabajándose los últimos días, está amenazada por la reforma fiscal. La apuesta de Espadas de acercarse al PP para sacar adelante las cuentas ha generado además ruido interno en el PSOE y una parte ha pedido una consulta a la militancia.

El otro escenario es que, tras la reforma de todos los tributos cedidos a la Junta, el presupuesto encalle y no salga adelante, lo que obligaría a prorrogar las cuentas actuales. Aunque Moreno asegura que no es eso lo que quiere, la posibilidad está ahí y además está prevista por Hacienda. El principal riesgo está en las complicaciones técnicas para encajar los fondos europeos en las cuentas del año anterior. Ese escenario daría alas a la especulación sobre un adelanto electoral la próxima primavera en Andalucía.

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