"Es inexplicable que la segunda potencia turística mundial no tenga plan de rescate"
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Javier González de Lara, presidente de CEA

"Es inexplicable que la segunda potencia turística mundial no tenga plan de rescate"

"La pandemia no vino con un manual de instrucciones, pero pedimos responsabilidad y una buena gestión para evitar que una crisis coyuntural se pueda convertir en estructural"

Foto: Javier González de Lara en la sede de la CEA. (Archivo)
Javier González de Lara en la sede de la CEA. (Archivo)

El presidente de los empresarios andaluces y vicepresidente de CEOE reconoce su preocupación por este comienzo de año "falto de esperanzas". Desde su posición como representante de la patronal andaluza, y desde su ubicación en una Málaga que está sufriendo como nunca la falta de visitantes, lanza su grito de alarma por un sector turístico que no encuentra eco a sus demandas en la Administración pública y por unos sectores como el comercio y la hostelería, tan importantes en la región, que dejan un reguero de cierres de miles de pequeños negocios…

PREGUNTA. ¿Cómo ha afectado el covid en estos 10 meses a la economía en Andalucía?

RESPUESTA. Los daños que ha provocado son casi imposibles de cuantificar, aunque estimamos que entre 17.000 y 20.000 empresas andaluzas han desaparecido desde marzo. Pero también con ciertos matices, ya que es una desaparición donde muchas de ellas están en hibernación y otras están, como yo lo denomino, en cese de actividad coyuntural. Es decir, pendiente de que la situación cambie para ver si son capaces de recuperarlas. La realidad es que el covid ha arrasado con el 5% del tejido productivo andaluz, formado por medio millón de empresas.

P. ¿Eso es más o menos que en otras comunidades autónomas?

R. Creo que son cifras muy similares a lo que se está produciendo en el resto del país. Pero lo que me importa, más allá de las cifras, es la realidad que nos encontramos, porque pesa mucho el lado humano de todo esto. Nuestro tejido empresarial es muy particular. Andalucía es tierra de micropymes, de pymes, de autónomos; y los más golpeados son precisamente los pequeños empresarios, los trabajadores… Esas personas que tienen negocios familiares, que son modestos, que están en los barrios de las ciudades, los pueblos de toda Andalucía. Hombres y mujeres que tienen un proyecto vital que lo ven peligrar como consecuencia de esta incertidumbre sanitaria. Son rostros y nombres de una crisis terrible.

Foto: El director del Plan de Vacunación en Andalucía, David Moreno. (Cedida)

P. ¿Se refiere al comercio y la hostelería, los sectores más afectados de Andalucía junto con el turismo?

R. Estamos hablando de ese factor social, económico y empresarial más sensible, que está muy marcado por esa hostelería o por ese comercio que está sufriendo tantísimas restricciones, no solo de movilidad sino también de cuestiones de horarios y toques de queda. Al final, estos negocios son muy vulnerables, vamos a decirlo claro. Están siendo ejemplares en el respeto a las restricciones sanitarias pero todos sabemos que tienen una capacidad y una estructura más limitadas que otros sectores que se los ha denominado esenciales y en donde los procesos de producción han seguido funcionando con enorme mérito y capacidad. Y tenemos sectores calificados no esenciales; como por ejemplo toda la industria turística, que es brutal lo que mueve desde el punto de vista económico y social, y en la que ha habido una clara sensación de abandono, de dejarla un poco a su suerte.

P. Cada año en esta misma semana, se solía anunciar en Fitur un nuevo récord de turistas… Ahora, las cifras de 2020 son las que son y 2021 no pinta mejor. ¿Puede Andalucía sobrevivir a un segundo año sin visitantes?

R. Es difícil decir nada hasta que no consigamos una estabilidad en el control de la pandemia, y ya se ha visto que no lo tenemos, pero no solo en España sino en toda Europa y en el mundo. Hasta que no se universalice todo lo que es la vacunación, al turismo le va a costar remontar y generar confianza. El turismo es la industria de la paz, necesita confianza, necesita una estrategia global. Hoy por hoy, no se da ese contexto. Llevamos un año durísimo en un país que somos la segunda potencia mundial turística, con 82 millones de visitantes; solo por detrás de Francia, que está en 85 millones aproximadamente, y delante de Estados Unidos. Hemos sido líderes mundiales y aún no contamos con un plan de rescate de la industria turística. Es inexplicable. Eso nos genera una enorme confusión y, sobre todo, descorazonamiento.

Foto: La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. (EFE)

P. En diciembre, el Gobierno aprobó algunas medidas para el sector turístico. ¿No son suficientes?

R. No se comprende por qué el Gobierno central, en unión con las comunidades autónomas, no ha hecho un plan específico de apoyo decidido y firme de ayudas directas, sectoriales y de respaldo. No solo líneas ICO, que son bienvenidas, como es natural; pero ayudas de respaldo a una industria que es determinante para la economía española. Se habla de que el turismo representa un 13% o un 14% del tejido empresarial del PIB. Permítame que lo incremente, porque eso es solo el empleo directo de la industria hotelera, de las agencias de viajes, de los 'rent-a-car', de los taxis, del ocio nocturno, de los organizadores de congresos… Pero debemos sumar los factores exógenos y toda la actividad auxiliar que genera la industria turística en el comercio, la logística, el transporte o la alimentación. Imagine lo que mueve el turismo. Podríamos estar rozando el 28% o el 30% del PIB de nuestro país y, sin embargo, parece que estamos dejando que muera por inanición.

P. ¿Qué pide al Gobierno?

R. Necesitamos una apuesta decidida de apoyo al turismo con firmeza para que no ocurra lo que usted sugiere: que 2021 sea también dramático como consecuencia de que no se tenga el ritmo de vacunación que todos esperábamos y que, al final, no podamos salvar la campaña turística de verano, que es lo que todos deseamos. Cuando estábamos al final del año pasado nos planteábamos que el primer trimestre este ejercicio sería malo, pero creíamos que seguramente a partir de la primavera podría llegar la recuperación… Hoy no hay nada de eso. La verdad es que hay cierto desánimo y hay que intentar recuperarlo. Los responsables políticos deben tomar conciencia de la relevancia estratégica que tiene ser un país líder turístico mundial porque su actitud en estos momentos dista mucho de lo que todos esperamos.

Foto: La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. (EFE)

P. Cuando hemos querido 'salvar la campaña turística de verano' o 'salvar la campaña comercial de Navidad', ¿hemos terminado después pagando a nivel sanitario?

R. Puede ser, pero no tenemos factores determinantes para analizar eso. Alemania cerró prácticamente las Navidades y está igual… Aquí los empresarios ya estamos pagando de todo y que encima nos hagan pagar por esto ya es excesivo. Creo que los ciudadanos, en general, estamos teniendo un comportamiento muy responsable y ejemplar siguiendo las normas, salvo ese 10 o 15% de personas que son asociales. Este país está dando ejemplo a muchos. Alemania se plantea ahora la mascarilla. Qué curioso, después de 10 meses de pandemia y después de los meses que llevamos nosotros con la mascarilla obligatoria. Pienso que en la Navidad se ha podido hacer alguna cosa mejor. Son tiempos complicados porque la gente actúa en familia, pero, en general, creo que hasta la fecha el ciudadano español se ha comportado muy bien. Recordemos que hemos pasado un confinamiento de 99 días, desde el 14 de marzo hasta el 22 de junio, con un comportamiento modélico.

P. ¿Tenían que habernos confinado de nuevo?

R. Ese es otro debate. Yo no soy nadie para debatir qué se tenía que haber hecho, pero creo que en ese comportamiento modélico del que hablo también nos encontramos los empresarios. Las empresas han tenido una actitud de una responsabilidad enorme en todo lo que ha sido el respeto de las restricciones sanitarias, limitaciones de aforo, movilidad, horarios… Todo eso ha sido un sacrificio ineludible y necesario que la empresa ha hecho, sobre todo las pymes y las micropymes. Las que han sido esenciales, que han tenido que redoblar sus esfuerzos para que no se rompiera la cadena de distribución en el sector agroalimentario, la alimentación, la logística, el transporte, la farmacia…

placeholder Javier González de Lara, presidente de CEA. (Archivo)
Javier González de Lara, presidente de CEA. (Archivo)

P. Andalucía vuelve a rozar el millón de parados y no ha tocado techo aún. ¿Es coyuntural o cree que la pandemia puede dejar secuelas a medio plazo en el mercado laboral andaluz?

R. A corto plazo, estamos hablando ya de unos 969.400 parados registrados, que es una cifra que roza el millón de desempleados en Andalucía. Una cifra tremenda. Y 102.600 andaluces que están en ERTE en este momento y que, de alguna manera, estamos intentando sedar el mercado de trabajo para no perder esos empleos. Es decir, que no se acumulen a esa lista tan interminable de andaluces que están sufriendo esa lacra del desempleo. A medio plazo me preocupa muchísimo el desempleo juvenil, que siempre ha sido un problema estructural de nuestra comunidad autónoma y se nos ha ido por encima del 50%. Hay que darles fe, confianza y futuro a esos jóvenes que ahora ven menos oportunidades. Antes lo tenían complicado, ahora aún más.

"Me preocupa muchísimo el desempleo juvenil, que se ha disparado por encima del 50%"

P. La ampliación de los ERTE deja en el aire el debate (incluso en CEOE) sobre el temor a mantener empresas zombis…

R. El acuerdo de los ERTE hasta finales de mayo es una muy buena noticia, porque genera estabilidad y cohesión social. El debate es más ficticio que real. A nivel de CEOE hay una cohesión enorme y una unanimidad de criterio importantísima dentro de la disparidad de opiniones que existe en una organización tan poderosa, amplia y representativa. Ahí estamos los grandes, medianos, pequeños autónomos… En el último comité de la junta directiva, en la que participo como vicepresidente, ha habido una cohesión absoluta y un apoyo unánime a los negociadores de esta renovación de los ERTE; al equipo, que ha hecho un trabajo fenomenal; y, por supuesto, a nuestro presidente, Antonio Garamendi. Es una buena noticia que dentro del diálogo social se consigan este tipo de acuerdos, porque generan mayor certidumbre. Creo que no hay que dar ninguna empresa por perdida, ya sea en hibernación o cese de actividad. Me da temor y preocupación hablar de empresas zombis, porque yo considero que no lo son. Otra cosa es que esta crisis —que en mi opinión es coyuntural— se pueda convertir en estructural si no somos capaces de salir pronto de ella. Está claro que la pandemia no venía con libro de instrucciones, pero si no somos capaces de gestionarla bien se puede convertir en estructural.

P. Otra medida que ha generado debate es el acuerdo de CEA con la Junta de Andalucía para el reparto de 1.000 euros a miles de autónomos y pymes que lo solicitaran.

R. Esto son medidas paliativas. No vienen a resolver de manera definitiva los problemas. Pero vamos a ser honestos, es importante valorar la voluntad del Gobierno autonómico de facilitar la labor de los empresarios con unos recursos limitados. Porque las comunidades autónomas tienen, para el ámbito sanitario, económico y social, unos recursos limitados. Este plan de apoyo a pymes y autónomos que firmamos con la Junta desde CEA, ATA y las Cámaras de Andalucía ha sido un hito en España, porque su dotación de casi 667 millones de euros suponía el doble de lo aportado por el resto de comunidades autónomas en toda la pandemia. Es fruto de la negociación.

P. ¿Pero puede resultar 'café para todos'?

R. Es verdad que alguien nos decía, incluso algunos empresarios: "Bueno, con 1.000 euros no se hace nada". Pues mire, se hizo aceleradamente en diciembre —para que entrara en los presupuestos de 2020 con una dotación de 80 millones de euros—, y en solo 20 días se presentaron más de 100.000 solicitudes. Está claro que 1.000 euros no te resuelven la vida, pero te permiten pagar un mes de alquiler o gastos generales. Aquí tenemos que ganar tiempo al tiempo y ayudarnos entre todos para que al final sigamos avanzando. Eso no quita que nosotros sigamos reclamando ayudas sectoriales profundas. Son medidas paliativas; pero todo lo que sea ayudar, bienvenido.

"El sector agroalimentario ha sido el gran milagro de Andalucía de los últimos años"

P. El sector agroalimentario andaluz ha superado con nota la prueba y ha crecido este pasado año…

R. En medio de todo este caos, de toda esta situación de desánimo, creo que la recuperación será más fácil si seguimos apostando por ese músculo exportador de nuestra comunidad y, para ello, ha sido el sector agroalimentario el gran milagro de Andalucía de los últimos años. Diría que, desde la crisis anterior, salimos fortalecidos con un sector agroalimentario unificado, generando alianzas entre sí. Andalucía, antes del covid, ha rebasado los 30.000 millones en exportaciones con grandes logros en este sector, también en el aeroespacial, en la industria, la minería, el combustible… Pero el agro ha sido decisivo y determinante y merece nuestro reconocimiento el campo andaluz, que ha sido siempre el gran incomprendido. Me descubro y se merecen todo nuestro reconocimiento y nuestro homenaje, especialmente en un año tan complejo como el 2020.

P. La Junta y las organizaciones agrarias andaluzas anuncian movilizaciones tras aprobar esta semana el Consejo de Ministros un decreto que adelanta a este mismo año los ajustes de la PAC previstos para 2023. ¿Las apoya?

R. Conocemos perfectamente lo que piensan nuestras organizaciones. Las apoyamos, las respaldamos; y, evidentemente, la propuesta de la reforma de la PAC y todos estos adelantos lo único que hacen es generar un mal clima en una industria agroalimentaria y en los productores del agro, que lo único que esperan es un marco de calidad, de certidumbre y de confianza. Creo que esto no ayuda. Todas estas críticas que existen tienen el apoyo de CEA. Creemos que hay que establecer unas pautas que hagan mucho más viable el campo, que no nos generen ese problema de despoblamiento, que es tan importante. Aquí lo que tenemos que hacer es conciliar intereses y apoyamos las demandas de nuestros agricultores con toda la contundencia.

Foto: Manifestación de agricultores en Andalucía el pasado año. (Asaja)

P. ¿Qué esperan los empresarios de los fondos europeos Next Generation?

R. Son una esperanza. Se han generado muchas expectativas, pero nos falta mucha información. No queda claro cuál es el papel de las comunidades autónomas y, sobre todo, el formato de la colaboración pública-privada. Entendemos que es muy importante que se delimite el modelo de gestión y gobernanza de esos fondos. Ayer refrendó el Congreso de los Diputados un decreto que aprobó el Gobierno a final de diciembre. Ya hemos tardado. Vamos a la cola de los países de Europa en la toma de decisiones. Necesitamos una Administración eficiente y no sé si estamos preparados para ello. Tengo mis dudas. Los fondos se necesitan hoy y ahora, y por eso la eficacia debe ser vital.

P. Pero no hemos sido capaces de invertir todavía un 40% de los fondos europeos del marco 2014-2020…

R. El ritmo de gasto de los fondos europeos en los años 2014-15 fue de 9.500 millones de euros a nivel nacional, y en el periodo de 2016-2020 bajó a 4.500. Tenemos que aprender mucho de nuestros errores, porque no hemos sabido gestionar bien los fondos europeos en los últimos años. El ritmo de gasto para el periodo 2021-2026 debería ser de 42.000 millones por año. Estamos hablando de un volumen enorme, que requiere de una Administración ágil que nos permita cambiar y transformar, que podamos apostar por la tecnología, la innovación, la cohesión… Necesitamos un cambio genético en la Administración pública.

"Debemos aprender de los errores; no hemos sabido gestionar bien los fondos europeos"

P. Uno de los grandes proyectos 'de Estado' previstos en ese periodo 2014-2020 es el corredor ferroviario mediterráneo que llegaría hasta el puerto de Algeciras. Estamos en 2021 y seguimos sin fecha final…

R. Esto es la crónica de una desidia anunciada. La construcción del corredor ferroviario forma parte de una batería de incumplimientos por parte de la Administración central, independientemente del Gobierno que haya estado. La verdad es que se han hecho tramos muy precisos y concretos, pero nos preocupa muchísimo que tanto la conexión del Levante con Murcia y Andalucía, como ese enlace Algeciras-Bobadilla, no se haga nunca o se haga tan tarde que no seamos capaces de verla. Lo más sorprendente de todo esto es que no tiene que partir de los Presupuestos Generales del Estado sino que hay una dotación específica, dentro de los planes de infraestructuras de la UE, precisamente para construir algo que es estratégico para Europa.

P. La presión de los empresarios del Levante ha hecho que el corredor llegue allí. ¿Les falta fuerza a los empresarios andaluces?

R. No lo sé. Lo que es evidente es que cada uno juega con su potencialidad territorial y no solo en el ámbito empresarial. Qué duda cabe que las empresas que se han podido mover en el Levante son modélicas. Pero dicho eso, esto es decisión política. Si no, nunca habría llegado el AVE a Sevilla. Al final, tú tienes que decidir en el ámbito político qué quieres hacer, cómo equilibrar tu país y los territorios.

Foto: Render de la posible pista de pruebas de Hyperloop. (Zeleros)

P. El único banco andaluz, Unicaja, gana músculo con la fusión con Liberbank. ¿Le preocupa que la dirección cambie en dos años?

R. Ante todo, quiero felicitar a Unicaja por haber llevado ese proceso que, vamos a decirlo claro, no es de fusión sino de absorción, para convertirse en el quinto banco de nuestro país. Se ha hecho con criterios de solvencia, de rigor y de seriedad por parte de la presidencia de Unicaja. El futuro está por escribir, habrá que ver luego qué ocurre con la vertebración de un modelo que ha sido un proyecto de fusión muy complejo y difícil, pero se ha saldado con éxito. Creo que Unicaja tiene unas raíces andaluzas muy potentes y no se van a perder ni se deben perder.

P. ¿El siguiente paso es que sea absorbida por otra de las grandes?

R. Eso está por escribir, tengo mis dudas. El mercado financiero evidentemente está volátil, tiene muchísimos retos por delante, sobre todo el de su propia solvencia y el de su propia rentabilidad. Independientemente de esa búsqueda de alianzas, que es bueno, y de fusiones, como ha podido hacer Caixa con Bankia y ahora Unicaja y Liberbank, ocurrirán otros movimientos. Pero hay que metabolizar y digerir estos movimientos, es decir, vamos a ver cómo terminan los mismos y luego qué movimientos se puedan producir en el futuro. En el momento en el que ya eres el quinto en el 'ranking', ya tienes más capacidad para negociar lo que venga el día de mañana. Pero eso está por ver y el futuro está por descubrir.

P. ¿Qué cree que va a pasar con Abengoa tras esta batalla de los gestores con los pequeños accionistas?

R. Nos genera preocupación, porque lo fundamental ahora mismo es salvar Abengoa. Creo que es una empresa extraordinaria, imprescindible para entender el tejido industrial andaluz. No solo por sus 15.000 trabajadores muy cualificados a nivel mundial, sino por lo que ha significado en la historia de Sevilla y de Andalucía. El gran objetivo es que Abengoa salga adelante y este plan de reestructuración, refinanciación y reafirmación tenga todo el éxito posible. Es una empresa viable y ojalá haya grupos inversores, también industriales, que sean capaces de apoyar algunas iniciativas. Entiendo que pronto podríamos hablar de alguna buena noticia, aparte de atender los criterios de los minoritarios y sus derechos, que son importantes. Creo que hay una hoja de ruta marcada por el anterior consejo de administración y establece cuál debe ser la salida ordenada de esa situación.

Foto: (Reuters)

P. El Gobierno andaluz cumple dos años. ¿Los empresarios notan algún cambio?

R. Me costaría hacer una valoración global porque los tiempos son difíciles. Creo que hay ciertos logros positivos. Nunca podemos estar del todo conformes, pero esos logros marcan el camino de más exigencia. Creo que lo más importante que ha tenido este Gobierno en Andalucía es la escucha, el papel activo de poder atender a los empresarios en la medida en que hemos sido escuchados. Hemos intentado aportar y que se nos tenga en consideración. Ha habido siempre una actitud de mejorar el marco, de crear empresas en Andalucía y de crear una mayor agilidad administrativa, lo cual siempre valoramos.

P. ¿Y su valoración del Gobierno central?

R. El Gobierno central tiene otros condicionantes. Han adoptado dos medidas muy positivas con la pandemia, que han sido la negociación de los ERTE, que fue una propuesta de los empresarios y los sindicatos, y las líneas ICO, la posibilidad de apoyar a las empresas para que no se caigan y no desaparezcan. El problema es que hay una agenda política paralela, que no siempre compartimos, que no tiene nada que ver con la crisis sanitaria, económica y social que estamos padeciendo. La ley de eutanasia, la ley Celaá, la ley de memoria democrática, la iniciativa del control del espacio digital; unos Presupuestos Generales del Estado que nos han generado mucha incertidumbre… Hay un verdadero hachazo fiscal: subida del IRPF, del IVA, las rentas más altas, las bebidas azucaradas, las subidas del impuesto de las primas de seguro, el impuesto sobre el plástico, impuesto sobre algunos residuos, impuesto sobre sociedades, todo lo que es la reducción de beneficios fiscales en los planes de pensiones, la tasa Google… ¿Sigo? Lo que quiero decir es que el Gobierno debe ser consciente del momento que vivimos; por no hablar de los ataques al modelo constitucional existente, a la jefatura del Estado, encarnada por su Majestad el Rey, o las propuestas de control del Consejo General del Poder Judicial. Queremos certidumbre, estabilidad, seguridad, una democracia consolidada que no debe estar en debate. Necesitamos sensatez y moderación, evitar tanta crispación e intentar construir puentes para que todos podamos salir juntos y unidos de esta situación.

P. ¿Cómo califica la gestión de la pandemia?

R. La pandemia no vino con un manual de instrucciones y tampoco podemos culpar a nadie de que haya ocurrido, pero pedimos responsabilidad y que se haga la gestión adecuada para evitar que una crisis coyuntural se pueda convertir en estructural. No deberíamos perder el tiempo en debates estériles o desviar la atención pública, por aquello de que nadie hable de lo más relevante que, hoy por hoy, es la pandemia, la crisis económica y la crisis social.

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