Vox aprieta en Andalucía para controlar el Presupuesto, pero PP y Cs sueltan lastre
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APROBADAS LAS CUENTAS 2021

Vox aprieta en Andalucía para controlar el Presupuesto, pero PP y Cs sueltan lastre

Las cuentas de 2021, las terceras del Gobierno 'del cambio', ascienden a 40.188 millones y enfrentarán una crisis y un deterioro económico y social que podría disparar al paro al 30%

placeholder Foto: El presidente andaluz, Juanma Moreno, y el consejero de Hacienda, Juan Bravo. (EFE)
El presidente andaluz, Juanma Moreno, y el consejero de Hacienda, Juan Bravo. (EFE)

“Ya con esto...”. Tras aprobarse el Presupuesto andaluz de 2021, 40.188 millones de euros, el mayor de la historia y el tercero que saca adelante el Gobierno de PP y Cs, Andalucía no solo se convierte en la primera comunidad en hacer sus deberes y sacar sus cuentas, sino que enfila, con mucha más tranquilidad, la segunda parte de una legislatura que acabará el próximo 2022 y que se ha tropezado con una pandemia de consecuencias aún imprevisibles.

Fue llamativo el contraste. Tras aprobarse el Presupuesto, en el Gobierno andaluz celebraban que, pase lo que pase, se libran de ataduras y tienen manos libres para afrontar la pandemia hasta que se agote la legislatura. Mientras, Vox ponía el acento en recordar que existe un compromiso de que este Presupuesto se ejecute y cumpla con los puntos pactados con estos socios parlamentarios. “No son los Presupuestos de Vox y hay cosas que no nos gustan”, destacaron. Recordaron que deberán sentarse a la mesa de la Consejería de Hacienda cada dos meses y que hay apalabrados “muchos proyectos” que deben financiarse con cargo a los fondos europeos, que aún no han sido asignados a Andalucía. No hay un calendario de reuniones, pero Vox comenzará a apretar de nuevo una vez transcurridos los dos primeros meses de 2021.

Foto: Imagen de 'Canal Sur Noticias'. (RTVA)

Vox ha permitido al Gobierno de PP y Cs no solo la investidura de Juan Manuel Moreno, sino también sacar adelante tres leyes presupuestarias que han sido vitales para encarrilar la legislatura. Pero no lo ha puesto fácil. En cada negociación, ha amagado con dejar caer el Gobierno andaluz y ha ido elevando el precio de su apoyo parlamentario, con muchos aspavientos, dejando claro quién tiene la última palabra y amarrando banderas ideológicas y recortes que han complicado la vida al Ejecutivo.

La prueba más clara es que Vox, un partido que ha puesto a Canal Sur en el punto de mira, ha impuesto un recorte en el Presupuesto de la radiotelevisión pública andaluza de 14 millones de euros, según el documento firmado, que ha desencadenado una dura huelga en la cadena que lleva dos días, martes y miércoles, sin emitir, con la pantalla en negro. Pese a lo que supone, Vox se lo apunta como una medalla más de su negociación presupuestaria, mientras que el Gobierno andaluz asegura que sobre el papel ese recorte no existe y que, además, se reequilibrarán las cuentas vía fondos europeos destinados a la renovación tecnológica, tan necesaria en la cadena autonómica.

Vox, en ascenso

Cs trató de marcar espacio propio, apelando que para ellos no son las terceras cuentas sino las sextas aprobadas en Andalucía de forma sucesiva y sumando así las dos consensuadas con el PSOE de Susana Díaz cuando estaba en la Junta. Las encuestas publicadas en los últimos meses señalan que esta estrategia de condicionar al Ejecutivo andaluz desde fuera de San Telmo ha sido muy rentable en términos electorales para Vox, mientras que la entrada de Cs en el Gobierno no suma. Los sondeos consolidan una tendencia que se repite, la caída de Cs y la subida de Vox. Eso dibuja un escenario que preocupa al PP, que se vería abocado a una coalición con el partido de Santiago Abascal para continuar en el Gobierno. No es ningún secreto que en el equipo de Moreno planean empezar a marcar distancias con Vox para ocupar más espacio al centro, en la línea de la estrategia renovada de Pablo Casado. Otra cosa es que puedan conseguirlo.

Los Presupuestos andaluces de la pandemia han sido, admiten en el Gobierno, los más difíciles. “Parece que como son los terceros en dos años tiene menos mérito, pero no es así”, defendía el consejero de Hacienda, Juan Bravo, en una entrevista en la SER. Es cierto que no solo han tenido que enfrentar una grave crisis sanitaria, gestionar la enorme incertidumbre de la pandemia y prepararse para un enorme deterioro económico y social, que según los estudios económicos puede disparar el paro hasta el 30% en Andalucía. Es que también han encontrado, contra pronóstico, a los socios de Vox en pie de guerra tras cambiar el guion el PP y enfrentarse a Santiago Abascal en la moción de censura. Si en septiembre todos los socios andaluces daban por cerrado el acuerdo, en octubre, el plan saltó por los aires.

Sin puentes con el PSOE

El Gobierno andaluz ha intentado sin éxito abrir la negociación a otros partidos políticos para romper ese lazo con Vox que condiciona su proyecto. Apeló a una situación excepcional con miles de muertos en España, un clima de conflicto bélico, y llamó a pactar la posguerra. Ni con esas. Fracasó en el intento. El PSOE dejó claro desde muy pronto que su discurso de desgaste al Gobierno pivotaba en gran parte en su dependencia de la ultraderecha. La oposición capitaneada por Susana Díaz ha centrado su discurso contra los Presupuestos de 2021 en que son demasiado cicateros y poco expansivos en un momento de máxima necesidad. De hecho, subrayan que se consignan 400 millones de euros menos en sanidad que lo realmente ejecutado en este ejercicio para afrontar los efectos del covid.

Es un debate que se libró dentro del propio Gobierno andaluz, con voces, alineadas con Cs, convencidas de que era necesaria una política de gasto agresiva para salir de la crisis en Andalucía, frente al discurso de la ortodoxia y el control riguroso del gasto que abraza el consejero de Hacienda, del PP, y que gusta también más a Vox, convencido de que “la barra libre” a las comunidades autónomas pesará como una losa endeudando el futuro de las generaciones venideras.

Foto: Francisco Serrano celebra la entrada en el Parlamento andaluz junto a Abascal y Ortega Smith. (Reuters)

El Presupuesto ha eludido consignar fondos europeos, pese a que Andalucía confía en recibir una lluvia de millones de los fondos de reconstrucción, asegurando que así era más realista. El mismo día que se aprobó el Presupuesto, el Ministerio de Hacienda confirmó que Andalucía es la comunidad con más superávit y un excedente de 688 millones de euros pese a la crisis. Un motivo de celebración y un broche de oro, según el Gobierno. Un motivo de alarma para la oposición. Desde el PSOE, se preguntaron cómo es posible en mitad de la urgencia económica y social que la Junta no haya gastado todo el dinero del fondo covid enviado desde el Ministerio de Hacienda.

Récord en sanidad

Sanidad, educación y políticas sociales son las áreas prioritarias de las cuentas, como viene sucediendo en los dos Presupuestos anteriores (2019 y 2020), al concentrar el 55,9% del total (22.470,76 millones). La dotación para la política de sanidad alcanza en 2021 su máximo histórico, con 11.566,6 millones de euros, incrementando esta partida en 716 millones, un 6,6% más que en 2020.

La inversión es la otra gran apuesta de estos Presupuestos, y es por ello que las operaciones de capital (capítulos VI y VII) alcanzan los 3.991,4 millones de euros, la mayor dotación de los últimos ocho años, de los cuales el 54,6% se corresponde con transferencias de capital por importe de 2.178,5 millones, mientras que las inversiones directas de la Junta de Andalucía suponen casi 1.813 millones, un 18,6% más que en el ejercicio anterior.

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