Vox vuelve a dejar el Presupuesto andaluz en suspenso hasta el final para castigar al PP
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NEGOCIACIÓN SUSPENDIDA

Vox vuelve a dejar el Presupuesto andaluz en suspenso hasta el final para castigar al PP

El partido de Abascal no despeja si registrará enmienda a la totalidad o se abstendrá para permitir que las 'cuentas covid' pasen el primer trámite en la Cámara andaluza

placeholder Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

La mitad de los 12 diputados andaluces de Vox escenificaron con gran solemnidad en el registro del Parlamento regional su rechazo a las cuentas andaluzas con una enmienda a la totalidad cargada de gruesas descalificaciones contra el proyecto de ley. No sabemos si veremos repetida este viernes esa estampa, de junio de 2019. Hoy expira el plazo para que Vox decida si pide o no la devolución de las cuentas. De nuevo están en sus manos, porque tanto PSOE como Adelante Andalucía han anunciado que pedirán la devolución del Presupuesto de 2021.

Esta vez, el castigo viene por el rapapolvo de Pablo Casado a Santiago Abascal en el Congreso durante la moción de censura. Están, de nuevo, manteniendo el pulso hasta el último minuto y tratando de dejar claro que el Ejecutivo de coalición en Andalucía depende de Vox. Tendrán su foto un día después de que el Gobierno de PSOE y Podemos sí haya logrado salvar el primer trámite del Presupuesto con los votos de la investidura más Cs, Bildu y ERC en el centro del foco. Ese paso de Inés Arrimadas hace más agresivo además el discurso de Vox frente a Cs.

Foto: El portavoz parlamentario de Vox en Andalucía, Alejandro Hernández. (EFE)

Vox exige que se cumplan con un calendario los acuerdos anteriormente firmados. Reclaman el llamado pin parental, que la caza llegue a las aulas andaluzas, más dinero para el teléfono de violencia intrafamiliar, castigos a los okupas y, de nuevo, que se desmantele parte del entramado del sector público andaluz. Nada nuevo, símbolos ideológicos ya firmados, pero hasta ahora en el aire. El tono es duro y la pandemia no suaviza las exigencias. Todo lo contrario.

"Ruina" a los empresarios

Las últimas restricciones aprobadas en Andalucía para tratar de controlar la peligrosa curva de contagios en la comunidad fueron duramente criticadas por los portavoces de Vox, que acusaron al presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, de llevar “la ruina” a los sectores económicos más castigados por la crisis sanitaria. Durante la semana, los diputados de esta formación de extrema derecha han ido repudiando las cuentas en cada una de las comisiones parlamentarias. Este jueves, el Gobierno anunció una partida de 660 millones en ayudas directas y avales a empresas y autónomos, mientras arreciaban las protestas de los hosteleros y comerciantes en las calles.

Ahora no se sabe qué pasará. El final de aquel teatro político en 2019, que ocurrió cuando el Gobierno andaluz de PP y Cs debía sacar adelante sus primeras cuentas tras el cambio político, fue feliz para el pacto político a tres bandas que funciona en Andalucía. Al final, retiraron la enmienda y hubo acuerdo. Meses más tarde, con la lección aprendida en el seno del gabinete de Juanma Moreno, se presentaron unas nuevas cuentas que se negociaron sin apuros durante el otoño para evitar esa foto de nuevo del Gobierno con el agua al cuello. Se firmó un acuerdo amplio que permitía blindar la legislatura. En caso de no conseguir un nuevo pacto en 2021, trasladaron entonces eufóricos desde el Ejecutivo andaluz, se podrían prorrogar esos Presupuestos aprobados y acabar la legislatura sin sobresaltos. Pero... llegó el coronavirus.

El centro, en manos de Vox

El partido de Santiago Abascal tiene 12 diputados de los 109 de la Cámara andaluza, pero sus votos son la llave que abre o cierra puertas a Moreno. Lo demostraron en la investidura y lo han dejado claro en cada Presupuesto. El moderado Moreno, que encarna un perfil centrista en el PP cómodo con el giro de Casado semanas atrás en el Congreso, cuando marcó distancias claramente con Vox, sufre ahora en su propia piel el castigo por esa estrategia. La diferencia entre el gallego Alberto Núñez Feijóo y Moreno es que el primero está libre de manos para pedir centro y repudiar al partido más a su derecha. El andaluz tiene un corte político muy similar, pero en su caso no goza de una mayoría absoluta y su Gobierno depende de aquellos de quienes se quiere alejar.

Foto: Abascal es aplaudido por sus diputados tras su intervención en el Congreso. (Reuters)

En esa contradicción, el presidente del centro moderado que depende de Vox, se ceba la izquierda andaluza, a la que Moreno reclamó oxígeno para sacar las cuentas de la pandemia y donde no encontró ningún tipo de respaldo. El PSOE de Susana Díaz rechaza el Presupuesto por continuista y poco ambicioso. Adelante Andalucía, roto en dos —los de Teresa Rodríguez e Izquierda Unida—, flirteó con una negociación, pero nada más lejos de la realidad. A la oposición le interesa que Vox marque el paso, porque así deterioran a PP y Cs.

Unas cuentas "abiertas"

El Gobierno de PP y Cs en Andalucía presentó su tercer Presupuesto y el más atípico, marcado por la pandemia y con un crecimiento del 3,7%, hasta alcanzar los 40.188 millones de euros. Andalucía se endeudará hasta el 2,2% de su PIB, tras relajarse las reglas fiscales con el visto bueno de Bruselas y la autorización del Ministerio de Hacienda, y sumará 1.444,3 millones, un 3,7% más que el ejercicio en vigor. El consejero de Hacienda, Juan Bravo, explicó que las cuentas autonómicas no incorporan los fondos de reconstrucción que vendrá de la Unión Europea y que se sumarán una vez llegue el dinero, porque “siempre es más fácil sumar que restar”.

Foto: El consejero andaluz de Hacienda y Financiación Europea, Juan Bravo. (EFE)

Bravo, que ya venía advirtiendo de que no se trata de hacer una fiesta del gasto del hecho de que las comunidades tengan barra libre para gastar, defendió que son unos Presupuestos “de equilibrio” pero descartó que sean expansivos. Eso contrasta con otras voces, incluso en Cs, que defienden que en esta crisis la clave está en un “gasto agresivo”. Vox prefiere moverse en esas tesis de control férreo del gasto público.

El Gobierno andaluz admitió que es un Presupuesto “abierto” y marcado por la incertidumbre económica. Se incluirá un fondo covid de 450 millones de euros que se reserva para emergencias y no tiene limitaciones sobre en qué debe gastarse. Ese puede ser el salvavidas para pactar con Vox, admiten fuentes de las negociaciones, que supuestamente están suspendidas desde que Casado cortó amarras con Abascal.

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