Díaz y Ábalos pactan en una cita secreta una nueva estrategia frente al Gobierno andaluz
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ANTE EL 28-F

Díaz y Ábalos pactan en una cita secreta una nueva estrategia frente al Gobierno andaluz

La andaluza almorzó en Moncloa para pactar la delegada del Gobierno y después Ábalos visitó San Vicente hace una semana para frenar la ofensiva desde la Junta de Andalucía

placeholder Foto: Susana Díaz y José Luis Ábalos. (EFE)
Susana Díaz y José Luis Ábalos. (EFE)

El miércoles de la semana pasada, después de la primera gran bronca en el Congreso por el Delcygate, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, se plantó en Sevilla y visitó la sede del PSOE andaluz, en San Vicente, donde mantuvo un encuentro con la secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz. Era la segunda parte de otra reunión de primer nivel. Díaz estuvo días antes en un almuerzo en Moncloa con Pedro Sánchez, donde, entre otros asuntos, pactaron el nombre de la nueva delegada del Gobierno en Andalucía, Sandra García, un nombre que la líder andaluza puso sobre la mesa, confirmaron desde Ferraz.

Detrás de esta nueva interlocución hay una nueva estrategia para plantar cara al Gobierno de PP y Cs en Andalucía, que se ha abonado al discurso del agravio y el castigo de Sánchez a Andalucía para privilegiar a los independentistas catalanes. Una estrategia, la de la confrontación con el Gobierno de la nación, que el PSOE conoce muy bien porque la practicaron, con éxito electoral, no solo Manuel Chaves contra José María Aznar sino también la propia Díaz frente a Mariano Rajoy.

Foto: Pedro Sánchez se dirige al atril para intervenir ante el comité federal del PSOE, este 15 de febrero. (EFE)

Fruto de estas reuniones se han reforzado los mecanismos de interlocución entre el PSOE andaluz y el PSOE federal y el Gobierno. Es la portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, la que capitanea las reuniones con los territorios para consensuar estrategias parlamentarias o explicar las medidas del Ejecutivo de la nación. Por ejemplo, antes de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, acudieron a Madrid a reunirse con Lastra el portavoz parlamentario andaluz y el secretario general del área de Hacienda en la ejecutiva del PSOE andaluz. Un esquema que se repite para todos los territorios y que intenta reforzar, explican fuentes del PSOE andaluz, la coordinación con el nuevo Gobierno de coalición de PSOE y Podemos.

No es nuevo para el PSOE andaluz tener un Gobierno de la nación del mismo signo político. Sí lo es estando en la oposición y con un Ejecutivo de coalición con Podemos, admiten, lo que obliga a apuntalar los mensajes internos. También lo es que esta situación se produzca con un Gobierno andaluz que ha hecho de la confrontación con el Ejecutivo "socialcomunista", como lo llaman, su principal arma. Y cuando Juan Manuel Moreno Bonilla ha cogido la bandera del andalucismo, la de alertar del agravio frente a otros territorios y ponerse en pie de guerra frente a privilegios a Cataluña, de la que tantos años se apropiaron con éxito los presidentes socialistas. De hecho, el discurso de Moreno, señalando que Andalucía debe ser el fiel de la balanza, el muro de contención de privilegios y abogando por un frente común de los andaluces contra Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, suena muy parecido al que practicó Chaves contra Aznar o con Zapatero cuando se negociaba el Estatut y el PSC gobernaba con ERC en 2015. También es muy parecido al que tenía Susana Díaz, envuelta en la bandera blanquiverde y española a la vez, hasta que pasó a la oposición. Desde entonces, solo cierra filas con Sánchez sin poner líneas rojas al diálogo con el nacionalismo.

Moreno Bonilla insiste en todos sus discursos públicos en que Sánchez castiga a Andalucía, ahí está la batalla por el pago de 537 millones del IVA, o en que muestra una indiferencia total por esta tierra cuando todavía no se ha reunido con él, un año después de llegar al cargo, y sí lo ha hecho con Quim Torra, pese a estar inhabilitado por el Supremo. Lo que no sabe el presidente andaluz es que Susana Díaz sí mantuvo, hace unos 10 días, ese encuentro en Moncloa con Sánchez que él reclama.

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (Fernando Ruso)

Díaz está aquejada de una gran debilidad orgánica y está jugando bien sus cartas. Cuando hay muchas voces, cada vez más, no solo en los círculos tradicionales del sanchismo en Andalucía sino en su grupo parlamentario, que muestran una gran preocupación por la "incomparencia" del PSOE andaluz como partido de la oposición en Andalucía, ella estrecha lazos con Sánchez y Ferraz. Esto no significa que dentro de dos años tenga garantizado que vaya a volver a ser candidata a la Junta o a la secretaría general del PSOE andaluz, eso lo saben incluso sus fieles —lo dirán muchos elementos, como su valoración en las encuestas o el estado interno del partido en Andalucía—, pero Sánchez ya tiene con su Gobierno una guerra por librar lo suficientemente importante como para no pacificar las relaciones con los socialistas andaluces.

La energía del Gobierno está volcada en sacar adelante unos Presupuestos que permitan sobrevivir la legislatura, en negociar los apoyos de PNV y ERC y en abrir la mesa política con Cataluña. No hay más prioridades. Esto sirve al Gobierno andaluz de PP y Cs para jugar con el sentimiento de agravio e instalar una idea de "indiferencia" o "desprecio" de Sánchez hacia Andalucía, que se ha intensificado en la antesala del 28 de febrero, Día de Andalucía. Este año, además, se celebran 40 del referéndum con que los andaluces lograron doblar el pulso al centro derecha de entonces, que planeaba una España a dos velocidades, y convertir Andalucía en nacionalidad histórica igual que Galicia, Cataluña o País Vasco. Fue el 'café para todos' que logró un Estado de las autonomías mucho más igualitario.

Según ha podido saber este periódico, Sánchez tenía previsto celebrar en Andalucía un gran mitin en la antesala del 28-F junto a Susana Díaz. Ese mitin se ha suspendido tras dar a luz Díaz su segundo hijo esta misma semana. Se celebrará, explican en el PSOE andaluz, cuando la líder andaluza se incorpore a sus tareas. De momento, la celebración de los socialistas se hará con mítines en las provincias donde condecorarán a los primeros parlamentarios autonómicos y a los primeros alcaldes democráticos, que los socialistas consideran clave en la victoria política de Andalucía en 1980. También tienen previsto actos públicos los expresidentes andaluces Rafael Escuredo y José Rodríguez de la Borbolla. El gran agujero en la reivindicación del papel del PSOE andaluz en la construcción autonómica está en la ausencia de Manuel Chaves, que presidió la Junta 19 años, y su sucesor, José Antonio Griñán, ambos condenado por el caso ERE y que han recurrido al Supremo.

placeholder Susana Díaz, en una comparecencia. (EFE)
Susana Díaz, en una comparecencia. (EFE)

El PP andaluz vio clara la oportunidad de subirse al carro del andalucismo no excluyente que siempre ha abanderado el PSOE tras conocer los datos de una encuesta que dejaba claro que el 70% de los andaluces se sentían tan andaluces como españoles y reclamaban al Gobierno autonómico la defensa de los intereses de Andalucía frente a concesiones a otros territorios. Susana Díaz, callada ante las negociaciones con los nacionalistas, había dejado ese espacio político vacío y Moreno Bonilla vio su oportunidad. "El Gobierno tiene una estrategia y el PSOE andaluz no. Esa es la gran diferencia"; asegura alguien del partido crítico con Díaz. Hay preocupación en una parte del PSOE-A, que no acaba de entender la estrategia de Sánchez y Ferraz dando oxígeno a Díaz, por esa "incomparecencia" de los socialistas en la defensa cerrada de los intereses de los andaluces. "De los 40 años de autonomía, 37 años y medio son nuestros y nos están robando la bandera", aporta otra voz andaluza crítica.

Algunos narran con estupor cómo Susana Díaz, que ya en el debate del estado de la comunidad dejó como titular que se había equivocado en su estrategia frente a Pedro Sánchez, hiciera un discurso de 'sí, señor' sin capacidad crítica en la reunión del comité federal del pasado sábado. Otras, dicen, fieles a Sánchez en los momentos más duros, como Francina Armengol, presidenta de Baleares, sí que plantearon un tono reivindicativo en su intervención, avisando del coste por ejemplo de la insularidad en la financiación autonómica. "La única estrategia del PSOE andaluz ahora mismo es la supervivencia de Díaz, y así vamos", dicen los críticos.

El Gobierno ha querido designar a una delegada del Gobierno en Andalucía afín a Díaz para garantizar la coordinación de los mensajes. Esta figura tendrá gran relevancia política y se lanzará a contrarrestar el mensaje de San Telmo. Pero antes, se quejan los socialistas andaluces, los ministros venían a Andalucía y "ni nos enterábamos": Ahora, explican, una nueva hoja de ruta está en marcha.

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