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Ortega Smith, el primer mosquetero de Abascal, señalado por su "mando militar" en Vox
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Candidato a la alcaldía de Madrid

Ortega Smith, el primer mosquetero de Abascal, señalado por su "mando militar" en Vox

El dirigente, desplazado del control interno de Vox, ha sido uno de los imprescindibles desde los inicios del partido. Ejerció la acusación del 'procés' y negoció acuerdos con el PP, entre otras responsabilidades

Foto: Javier Ortega Smith, durante una de las sesiones del juicio del 'procés', en 2019. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Javier Ortega Smith, durante una de las sesiones del juicio del 'procés', en 2019. (EFE/Rodrigo Jiménez)
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Nada de lo que rodea a Vox es ajeno a Javier Ortega Smith (Madrid, 1968). Estaba cuando el partido no era nadie, como el primero de los mosqueteros de Santiago Abascal, y cuando se convirtió en la tercera fuerza política de España. También en la primera crisis interna de calado. El dirigente, secretario general desde 2014, ha sido apartado del mando orgánico de la formación, señalado por su 'manu militari' y por su papel en la marejada provocada tras la salida de Macarena Olona. Después de ocho años como número dos, su futuro se ve atado a la alcaldía de Madrid, donde repite como candidato frente a José Luis Martínez-Almeida.

Ortega Smith arrancó la jornada del jueves con una entrevista en esRadio. Nadie de fuera del partido conocía el movimiento que ya se había decidido para la secretaría general, pero él se apresuró a dar una explicación que horas después quedó desfasada. "Vox es un partido unido. No hay crisis ninguna", declaró. Eran sus últimas palabras como 'hombre fuerte' de la formación, aunque seguirá en el comité ejecutivo como vicepresidente.

El relevo ha sorprendido a todos, sobre todo por el momento, en plena configuración de los equipos para las elecciones y a solo unos días para el Viva 22, el gran evento político de los de Abascal antes del ciclo electoral. Fuentes cercanas a la formación coinciden que todo es una consecuencia del malestar en algunos sectores, al descubierto por el pulso con Olona.

Foto: Javier Ortega Smith en el pleno del Ayuntamiento de Madrid. (EFE/Rodrigo Jiménez)

El también diputado nacional es uno de los imprescindibles de Vox desde el inicio. Miembro destacado de los fundadores del partido, siempre al lado de Abascal, su papel ha sido clave en todas las etapas. Los comienzos en la humilde sede de Diego de León dieron paso a un crecimiento exponencial que ni él ni sus compañeros adivinaron. Ortega Smith pasó en solo cuatro años de casi suplicar un hueco en los debates electorales en la campaña de 2015 a ser la clave para que la derecha gobernase en 2019. "La realidad es que estaban por estar, no les conocía nadie y no aportaron gran cosa. Había más interés incluso por UPyD", recuerda una fuente que participó en aquellos comicios, cuando todo se redujo a un cara a cara entre Esperanza Aguirre y Manuela Carmena.

Cuando Javier Ortega Smith se sentó a negociar con Teodoro García Egea la formación de gobiernos locales en la primavera de 2019, como representantes de Vox y PP, su peso como número dos del partido ya estaba más que consolidado. Entonces ya había pactado los términos de la primera investidura de Juanma Moreno en Andalucía, tras los comicios de un año antes, y se desempeñaba como abogado en la acusación popular contra los políticos independentistas en el 'procés'. La escueta estructura interna de la formación no requería todavía de su ordeno y mando, pero ya marcaba el paso con unos brindis que se hicieron virales y lo catapultaron como un referente sin complejos a la derecha de los populares.

El ya ex secretario general acostumbraba a levantar su copa y nombrar a Diego Hernández de Acuña, presentado como un poeta y capitán de los Tercios de Flandes. Solo faltaban el mosquete y el morrión. Revisados ahora, algunos de esos versos parecen una premonición: "Y porque esa empresa loca, que nunca debió tentarme, que perdiendo ofende a todos, que triunfando alcanza a nadie, no quise salir del mundo sin poner mi pica en Flandes. ¡Por España!".

Oposición como el Guadiana

La actividad de Javier Ortega Smith, aunque seguirá como vicepresidente y como responsable de las acciones jurídicas en el Congreso, se centrará en el Ayuntamiento de Madrid. La explicación oficial es que renunció al cargo tras aceptar la designación como candidato a la alcaldía de la capital, aunque hace apenas unas semanas todo apuntaba a que la responsabilidad recaería en Rocío Monasterio. Ortega Smith declaró este jueves que el objetivo prioritario es "recuperar la libertad que han perdido los madrileños, por ejemplo, en materia de movilidad, acabando con las políticas confiscatorias que se han mantenido en el consistorio".

Foto: El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, escucha la intervención del portavoz de Vox, Javier Ortega Smith. (EFE/Javier Lizon)

Su labor en Cibeles ha sido intermitente en los últimos años. Como el Guadiana, tan pronto ejercía una oposición furibunda contra Martínez-Almeida, con un perfil propio y calculado, como pasaba a un segundo plano. Cada subida coincide con las negociaciones de presupuestos y con el inicio de periodos electorales. El año pasado basó toda su estrategia en confrontar contra el alcalde, justo cuando el PP y Ciudadanos buscaban apoyos para salvar sus cuentas y cuando los adelantos en Castilla y León y Andalucía marcaban los planes de todos los partidos. Ahora, a ocho meses de la cita con las urnas, Vox repite la jugada y aprieta al equipo del Gobierno con exigencias difíciles de cumplir. Las restricciones de movilidad en las zonas de bajas emisiones vuelven a ser la prioridad absoluta en su modelo de ciudad.

Auge de los críticos

El Comité Ejecutivo Nacional anunció este jueves que Ortega Smith dejará de ser el secretario general y será sustituido por Ignacio Garriga, portavoz de Vox en el Parlament de Cataluña. El partido en bloque traslada el mensaje de que el relevo es algo natural y que no existe ningún tipo de lectura secundaria. El contexto, sin embargo, no ayuda al relato. Los movimientos en la cúpula coinciden con el pulso que la dirección mantiene con Macarena Olona tras su salida y con el malestar en los territorios tras la reforma de los estatutos, sin posibilidad de primarias para elegir a sus líderes. Fuentes consultadas por El Confidencial apuntan a que Ortega Smith fue definitivo en la salida de la exdiputada y aspirante a la presidencia de la Junta de Andalucía.

Foto: Macarena Olona durante la conferencia en Murcia. (EFE/Juan Carlos Caval)

Los sectores más críticos han cobrado una fuerza especial tras la marcha de Olona, que aparentemente lidera esos movimientos y ultima la creación de una nueva fuerza en la derecha. Muchas voces apuntan a Santiago Abascal, pero sobre todo a Javier Ortega Smith. Las mismas fuentes explican que el actual portavoz en el ayuntamiento de la capital asumió hasta el extremo su labor de 'poli malo' en la organización y control del partido. "Lo ha ejercido como un mando militar. Rebeldes hay en muchos sitios: Granada, Alicante, Albacete, Murcia, Málaga, Asturias, Madrid...", señalan. El rechazo es tal que en algunos casos cuestionan la legalidad de sus actuaciones y decisiones en los últimos años. La propia Macarena Olona alimentó el runrún y se apresuró a comentar la noticia del cambio en el organigrama con un mensaje cargado de ironía. "Hoy solo deberíamos tener palabras de agradecimiento. Gracias por tu servicio. España, lo primero", publicó en Twitter.

Nada de lo que rodea a Vox es ajeno a Javier Ortega Smith (Madrid, 1968). Estaba cuando el partido no era nadie, como el primero de los mosqueteros de Santiago Abascal, y cuando se convirtió en la tercera fuerza política de España. También en la primera crisis interna de calado. El dirigente, secretario general desde 2014, ha sido apartado del mando orgánico de la formación, señalado por su 'manu militari' y por su papel en la marejada provocada tras la salida de Macarena Olona. Después de ocho años como número dos, su futuro se ve atado a la alcaldía de Madrid, donde repite como candidato frente a José Luis Martínez-Almeida.

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