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La marcha de Olona deja a Vox sin apenas referentes femeninos
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Solo hay tres mujeres en la cúpula

La marcha de Olona deja a Vox sin apenas referentes femeninos

Inés Cañizares y Patricia Rueda son las caras más visibles de un partido donde los hombres marcan el paso. En el último CIS, Vox fue la formación preferida para el 9,3% de los electores masculinos, frente al 4,1% entre las mujeres

Foto: Iván Espinosa de los Monteros entre Patricia Rueda e Inés Cañizares en el Congreso de los Diputados. (EFE/Javier Lizón)
Iván Espinosa de los Monteros entre Patricia Rueda e Inés Cañizares en el Congreso de los Diputados. (EFE/Javier Lizón)

"Menos testosterona y más sentido de Estado". Es una de las frases que ha dejado Macarena Olona en su intercambio de dardos con la dirección de su viejo partido. La salida y posterior reaparición de la candidata de Vox a las elecciones andaluzas del pasado junio todavía tendrá más capítulos, pero ha puesto de manifiesto una realidad: su marcha ha dejado a la primera línea de la formación de Santiago Abascal sin una figura femenina de peso.

Olona entró en la cúpula de Vox después del éxito en las elecciones andaluzas de 2018. El político vasco e Iván Espinosa de los Monteros le ofrecieron entrar en su partido tras consultar su perfil de la red social LinkedIn. Entonces comenzó un ascenso que se trastocó con su marcha a Andalucía para dar el bocado definitivo al PP y entrar en el Gobierno de la Junta. No lo consiguió y ya desde la campaña comenzó una pugna que acabó con su sorpresiva salida de la política a finales de julio.

Foto: Macarena Olona, en Sevilla, antes de dar una conferencia en el Hotel Alfonso XIII. (EFE/José Manuel Vidal)

Vox está en contra del movimiento feminista y de las "cuotas", y aspira a derogar la ley de igualdad que establece la paridad como un principio de obligatorio cumplimiento. Resulta entonces coherente que solo tres de los 12 componentes del Comité Ejecutivo Nacional, la cúpula del partido, sean mujeres. La sevillana Reyes Romero ocupa una vicepresidencia, mientras que las madrileñas Rocío de Meer y María Ruiz son vocales, pero no tienen la presencia de la exdirigente alicantina.

No obstante, Olona nunca formó parte de este organismo a pesar de ser el referente femenino. Su puesto siempre fue institucional, secretaria general del grupo parlamentario, por lo que tenía el escaño junto al del líder del partido, Santiago Abascal, y el portavoz en la Cámara Baja, Espinosa de los Monteros. Su lugar preferencial lo ocupa ahora Inés Cañizares, portavoz adjunta del grupo y quien la sustituye en las interpelaciones a la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Diputada por Toledo, ha adquirido un mayor protagonismo en el Congreso y también a nivel mediático. Hace un par de semanas sustituyó a Jorge Buxadé en la comparecencia que el partido ofrece cada lunes después de la reunión de su cúpula. Junto a ella compareció la habitual escudera de Buxadé en estas ruedas de prensa, la malagueña Patricia Rueda, que es vicesecretaria de Portavocía y que suele acompañar también a Iván Espinosa de los Monteros en cada una de sus intervenciones en el Congreso, aunque con un papel siempre secundario.

El caso de Cañizares es llamativo, ya que su futuro puede discurrir en paralelo al de Olona, en su caso como candidata del partido para las elecciones autonómicas en Castilla-La Mancha. En Vox aseguran que decidirán los nombres de los candidatos antes de la Navidad, seis meses antes de los comicios. En las listas de posibles aspirantes está otra mujer que fue muy relevante en los primeros pasos de Vox, pero que también ha perdido protagonismo en los últimos meses y ni siquiera tiene garantizada su continuidad como candidata. Se trata de Rocío Monasterio, que antes de Olona ejercía ese papel de referente femenino.

placeholder Santiago Abascal y Rocío Monasterio en la Asamblea de Madrid. (EFE)
Santiago Abascal y Rocío Monasterio en la Asamblea de Madrid. (EFE)

La política madrileña de orígenes cubanos ha marcado un perfil bajo desde la campaña de las elecciones madrileñas de mayo de 2021. Salvando las distancias, tuvo una experiencia similar a Olona y se quedó por debajo de las expectativas marcadas, en parte por el éxito de Isabel Díaz Ayuso, que no logró la mayoría absoluta de Juanma Moreno, pero sí una victoria que dejó a Monasterio con un papel más secundario del que aspiraban en Vox.

No tiene por qué ser una consecuencia de esta falta de referentes en la primera línea, pero hay que tener en cuenta que Vox tiene un gran diferencial entre el voto por sexos. En el último barómetro del CIS, publicado en este mes de septiembre, se aprecia esta brecha. Vox es el preferido para el 9,3% de los hombres, mientras que el porcentaje de mujeres es menos de la mitad, el 4,1%. La distancia de 5,2 puntos porcentuales entre sexos, a favor de los varones, está muy por encima de la que presentan PP (un punto a favor de los hombres) y PSOE (3,7 puntos a favor de las mujeres). En las elecciones andaluzas, y con Olona como candidata, ese diferencial fue aún mayor, de seis puntos, ya que Vox fue preferido por el 10,2% de los hombres y por el 4,2% de las mujeres, según el CIS poselectoral.

"Señora presidente"

Hay momentos en los que Vox no tiene más remedio que apostar por la paridad, como le ha ocurrido en Andalucía en los primeros copases de la legislatura. La Mesa del Parlamento y el cupo de senadores autonómicos deben cumplir con este precepto, igual que los órganos de extracción parlamentaria. En los dos primeros casos, Vox ha tenido que optar por mujeres porque PP y PSOE eligieron antes a sus representantes y no le dejaron opción.

En el caso del Consejo de RTVA y el Consejo Audiovisual de Andalucía, la formación ha negociado con el PP para que les permita colocar a hombres y que no les ocurra lo mismo que en la elección del senador. Entonces tuvieron que resignarse y enviar a Pepa Rodríguez Millán a la Cámara Alta. Esta exasesora parlamentaria y figura en alza en el partido, fue la segunda opción tras la propuesta de Jacobo González-Robatto, jefe de la campaña de Olona que no pudo ser elegido por incumplir la paridad.

Foto: 'Las nuevas guerras políticas', un podcast de El Confidencial

En la Mesa del Parlamento, Vox cuenta con una vicepresidenta tercera, Mercedes Rodríguez. No es habitual que ocurra, pero en algún momento podría presidir el pleno ante la ausencia del presidente y las dos vicepresidentas que la anteceden. En la sesión de esta semana le ha tocado esta labor en varias ocasiones a la dirigente popular Ana Mestre, vicepresidenta primera. Como es usual, algunos de los diputados de Vox se refieren a ella como "señora presidente", al igual que hacen en el Congreso con Meritxell Batet o hicieron en el senado con Pilar Llop cuando presidió la Cámara Alta.

En la pasada legislatura andaluza ocurrió lo mismo con Marta Bosquet, de Ciudadanos, que nunca reprendió a los diputados de Vox por esta práctica. Mestre aprovechó un momento del segundo pleno de la legislatura para pedirles a los parlamentarios de Santiago Abascal que se dirigieran a ella como presidenta. Hicieron caso omiso y Mestre respondió a una diputada con la misma medicina. "Gracias, señora diputado".

"Menos testosterona y más sentido de Estado". Es una de las frases que ha dejado Macarena Olona en su intercambio de dardos con la dirección de su viejo partido. La salida y posterior reaparición de la candidata de Vox a las elecciones andaluzas del pasado junio todavía tendrá más capítulos, pero ha puesto de manifiesto una realidad: su marcha ha dejado a la primera línea de la formación de Santiago Abascal sin una figura femenina de peso.

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