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La salida de Lastra pone en jaque a Bolaños y López, que temen perder poder en la Moncloa
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Sánchez remodela el PSOE

La salida de Lastra pone en jaque a Bolaños y López, que temen perder poder en la Moncloa

El ministro de Presidencia hacía tándem con la purgada Adriana Lastra, quien no pactó el anuncio de su salida con el jefe. Antonio Hernando espera un ascenso y Patxi López suena como portavoz

Foto: El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. (EFE/Emilio Naranjo)
El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. (EFE/Emilio Naranjo)
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Se acaba de cumplir un año de la gran crisis de Gobierno en la que Pedro Sánchez sorprendía con una catarsis en su núcleo duro. Salían de la Moncloa Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo. El presidente prescindía de sus hombres fuertes tanto en el partido como en su gabinete. La caída de unos supuso el ascenso de otros y otras que hoy están en horas bajas. La dimisión de la número dos del PSOE, Adriana Lastra, evidencia una crisis que lleva meses gestándose y que se acentuó con la derrota histórica en las elecciones andaluzas, como adelantó El Confidencial.

Lastra ha sido una soldado fiel. Pertenece al reducido grupo de los apóstoles que estuvieron con Sánchez cuando, despojado de la Secretaría General, recorría España en su coche en busca del voto de la militancia. El presidente la escuchaba y, según relata una de las personas que más tiempo han estado con el jefe del Ejecutivo, ella fue clave en el cambio de equipo del año pasado. La exvicesecretaria del PSOE quería ascender. Su relación con Redondo no era buena y Ábalos suponía un tapón en sus aspiraciones. “Era una metiche con el presidente”, reconocen fuentes del partido que colocan al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, como el “cooperador necesario” de Lastra en aquella operación.

Foto: Pedro Sánchez conversando con Félix Bolaños en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

La jugada les salió perfecta. Lastra ocupó el puesto de Ábalos y Bolaños el de Redondo. Desde entonces, junto al resucitado Óscar López como jefe de Gabinete presidencial, empezaron a llevar todo el peso de la estrategia y la comunicación en Ferraz y la Moncloa. El tándem Lastra-Bolaños mitineaba en todas aquellas plazas donde los socialistas han cosechado estrepitosas derrotas como Madrid, Castilla y León y Andalucía. El malestar en las bases del partido y entre los barones crecía en proporción a los votos que se perdían. Entre los socialistas, se ha llegado a apodar al ministro de Presidencia como 'el bolso de Lastra'. La broma surge de un acto en el que Bolaños le llevó su bolso a la exvicesecretaria.

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, y la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, conversan durante el comité federal del PSOE celebrado en marzo. (EFE/Emilio Naranjo)

En la era pos-Ábalos hubo un tercero en discordia que ha sido el que ha dado la puntilla a la asturiana. El secretario de Organización, Santos Cerdán, vio cómo, pese a haberle dado su apoyo, el tándem Lastra-Bolaños le ha venido ninguneando. Ella le arrebató la comunicación del partido, que tradicionalmente correspondía a su cargo. La tensión entre ambos fue creciendo hasta el punto de dividir el PSOE. Santos Cerdán se convirtió en un mero espectador que fue recabando el malestar con la número dos. Es un experto fontanero y lo ha demostrado en este pulso. Queda por ver hasta dónde llega la onda expansiva del terremoto Lastra que, según fuentes cercanas a la Moncloa, no estaba previsto para ayer.

Foto: De izquierda a derecha, Óscar Puente, Cristina Narbona, Pedro Sánchez, Adriana Lastra, José Luis Ábalos, José Luis Rodríguez Gómez de Celis y Carmen Calvo, durante el acto de clausura del congreso federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

La que fuera portavoz del PSOE en el Congreso había comunicado al presidente su decisión de marcharse por motivos personales hace unos días. Está embarazada y, según ella misma ha explicado en su nota de despedida, necesita reposo por prescripción médica. Sánchez aceptó su renuncia, pero le habría pillado por sorpresa que se haya hecho pública en la mañana de ayer a través de la Cadena SER. En primer lugar, no había ejecutiva, y, en segundo lugar, la agenda del presidente con el Rey en Extremadura era importante como para desviar el foco. Fuentes socialistas apuestan por que estaba previsto que el relevo se anunciase a finales de semana y se aprobasen los nombramientos en la reunión de la dirección de la próxima semana. Para designar un nuevo vicesecretario, es necesario convocar un congreso, pero no para un cargo nuevo como vicesecretario electoral o de comunicación.

Lastra se va rodeada de polémica. En los cuadros del partido, no ha gustado que su embarazo sea la “coartada” para “salir antes de que la echen”, manifiesta un dirigente socialista que —desde el respeto— considera que se transmite una “muy mala imagen” para el PSOE desde el punto de vista de la protección a la mujer. La misma fuente explica que lo lógico en estos casos es cogerse una baja de larga duración sin necesidad de marcharse.

Lastra alega motivos personales y necesidad de ''tranquilidad y reposo'' para dar un paso al lado.

La dimensión de la remodelación solo la conoce el presidente. Desde la debacle en Andalucía, los portavoces han estado en entredicho. Tanto el responsable en el Congreso, Héctor Gómez, como el del PSOE, Felipe Sicilia, están cuestionados a nivel interno por su labor. Sánchez ha recibido en los últimos días el consejo de que recupere al que fuera su adversario en las primarias, Patxi López. Para los veteranos, el vasco puede ser un acicate de cara al nuevo curso, donde las municipales y autonómicas de mayo serán un auténtico plebiscito sobre el presidente. En las bases hay mayor rechazo por recuperar a la 'vieja guardia'.

Otro de los nombres que están tomando fuerza es, como viene publicando este medio, el de Antonio Hernando. El expresidente Rodríguez Zapatero y Pepe Blanco quieren que se le dé más galones en la Moncloa o en el PSOE. En el gabinete presidencial, las cosas andan tan revueltas como en Ferraz. Sánchez está decepcionado con Bolaños y Óscar López, y medita soluciones para que se dé un mejor altavoz a sus medidas. Hernando está asumiendo cada día mayor protagonismo, aunque las fichas que le pasó al presidente para el debate no le convencieron. En los despachos monclovitas, lo más comentado es que sus asesores tienen miedo de decirle a Sánchez lo que no quiere escuchar.

Se acaba de cumplir un año de la gran crisis de Gobierno en la que Pedro Sánchez sorprendía con una catarsis en su núcleo duro. Salían de la Moncloa Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo. El presidente prescindía de sus hombres fuertes tanto en el partido como en su gabinete. La caída de unos supuso el ascenso de otros y otras que hoy están en horas bajas. La dimisión de la número dos del PSOE, Adriana Lastra, evidencia una crisis que lleva meses gestándose y que se acentuó con la derrota histórica en las elecciones andaluzas, como adelantó El Confidencial.

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