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El PSOE apunta a Bolaños, López y Lastra por el desgaste del Gobierno: "Fallaron al presidente"
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Tendencia a la baja de los socialistas

El PSOE apunta a Bolaños, López y Lastra por el desgaste del Gobierno: "Fallaron al presidente"

Los territorios airean sus sondeos en los que el PP ya está en 123 escaños y los socialistas en 90-95. Esperan cambios tras el 19-J porque confían en que "Sánchez hará lo que tenga que hacer para volver a ganar"

Foto: Pedro Sánchez conversando con Félix Bolaños en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
Pedro Sánchez conversando con Félix Bolaños en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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La cuenta atrás para las elecciones andaluzas se va a hacer muy larga para el PSOE. Sánchez se está volcando en la precampaña y la duda por despejar es si, como ocurrió en Castilla y León, irá limitando sus apariciones, según se confirmen los malos resultados que en estos momentos ya manejan en el cuartel general del candidato, Juan Espadas. El exalcalde de Sevilla arrancó con la convicción de que el escaparate de la gestión de Pedro Sánchez era una buena baza. Por algo él era un hombre del "sanchismo", a diferencia de la ya olvidada Susana Díaz. Si los sondeos siguen esta tendencia, puede ser que ella sea la única que descorche champán la noche del 19-J.

El varapalo en Andalucía se daba por descontado en el partido, pero la alarma ha saltado al corroborar que la sangría de votos no es una cuestión del aval a la gestión de Juanma Moreno, como se intentó vender en un principio desde el búnker de Moncloa. El presidente está en sus horas más bajas en popularidad y en expectativas para repetir mandato, según las encuestas internas que adelantó El Confidencial. "Los cien escaños empiezan a ser una utopía", apuntan desde los territorios donde la apuesta en estos momentos es que Sánchez se quedaría en los 90 o 95 diputados de 2015, mientras Alberto Núñez Feijóo acaricia los 123 que anotó Mariano Rajoy.

Con estas cifras, en el partido empiezan a oler a sangre. Los barones están centrados en las municipales y autonómicas de 2023 y no quieren llegar a la baja. La marca aguanta, pero admiten que "un gobierno en descomposición" supone un lastre. Entre la militancia hay decepción, según los cargos autonómicos que achacan el "desastre" a la mala gestión de lo que llaman el "triunvirato". Las miradas se han puesto en los responsables de las últimas estrategias: el ministro para todo, Félix Bolaños, la vicesecretaria general, Adriana Lastra y el director de gabinete del presidente Óscar López. Ellos han sido los responsables de las últimas campañas electorales en las que el PSOE solo ha encadenado derrotas. Al margen se ha quedado Santos Cerdán pese a ser el secretario de Organización. "Él va aparte", señala un veterano de Ferraz que reconoce la preocupación por lo que ya para muchos es el "ocaso del sanchismo".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Fernando Alvarado)

Cerdán tiene una mala relación con Lastra desde que ella se hiciera con el control de la comunicación, dejándole al margen e intentando en el día a día, aprovechando su condición de "sanchista" de primera hora, dejarle sin competencias. "No se caerán del guindo hasta la noche electoral de las andaluzas", augura un diputado socialista que advierte de que es un "gran error" centrarse en la confrontación con Vox. En las últimas semanas, tanto el presidente como los ministros han puesto el foco en la ultraderecha, pero en el partido no están cómodos. "No vamos a quitar ni un voto al PP y, por el contrario, vamos a desmoralizar a nuestros votantes", insisten las mismas fuentes que tienen claro que el problema es que el electorado socialista se está yendo a la abstención porque no se habla de un proyecto político, solo de lo malos que son los adversarios.

¿Y qué piensa Sánchez? Una de las personas que mejor le conoce desde hace años tiene claro que "hará lo necesario para ganar como ha hecho hasta ahora" y eso pasa por un nuevo salto mortal como el de julio del año pasado. "El triunvirato también ha fallado al presidente" y eso para la citada fuente puede acabar en crisis de gobierno, en cambios en el partido o ambas cosas: "Solo el presidente lo sabe". Hasta hace apenas un mes, no se contemplaba entre los ministros que pudiese haber remodelación. Incluso cuando se ha planteado la salida de la titular de Defensa, Margarita Robles, tras la cumbre de la OTAN, la respuesta ha sido "no". Ahora en el Consejo de ministros solo hay una certeza: "Sánchez va a agotar la legislatura. El resto ya veremos". Otro foco de conflicto es la tensión que hay entre Óscar López y Félix Bolaños en su cohabitación monclovita. El presidente utiliza a los que tiene a su alrededor como "piezas de su proyecto político". No tiene amigos, coinciden los que han compartido día a día con él. Tampoco le duelen prendas a la hora de virar al centro y cambiar de aliados. "No sería la primera vez", bromea un veterano socialista. Sánchez es consciente de que la relación con Podemos se irá tensando según la legislatura vaya acercándose a su fin. La batalla entre Pablo Iglesias y Yolanda Díaz por el control de la nueva plataforma "sumar" tampoco ayuda. Con ERC se va a seguir apostando por el diálogo, pero hay cierto hartazgo ante la postura de los republicanos con Pegasus.

Foto: Félix Bolaños, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles. (EFE/Mariscal)

La votación de la ley audiovisual sin Podemos ni los apoyos de la investidura ha sido utilizada por el presidente como un aviso a navegantes. Cuenta con que el PP está obligado a darle sus votos en propuestas como esta. Quiere cerrar con Feijóo la nueva ley de secretos oficiales y espera que antes de que acabe junio se haya cerrado un acuerdo con los populares para renovar el Consejo General del Poder Judicial.

Aquí es donde el líder del PP entra en juego. Feijóo llegó con una posición de hombre de Estado dispuesto a favorecer grandes acuerdos. La realidad se ha impuesto y Génova ve cada vez más difícil cualquier entendimiento con Sánchez. Esto no quiere decir que tendrán que "salvarle" en más de una ocasión y eso genera un debate interno ante un Vox en alza. "Ser la muleta de Sánchez" nos puede pasar factura, temen en el PP.

Feijóo también afronta con preocupación la cita en Andalucía. Es consciente que marcará su relación con los de Santiago Abascal.

El gallego se ha propuesto no nombrar a Vox hasta el tiempo de descuento. No va a sucumbir a la presión de Sánchez para volver a la fotografía de Colón. Tampoco le preocupa que el PSOE intente resucitar la corrupción. Feijóo augura un final de legislatura agónico para Sánchez e incluso prepara al PP para un adelanto electoral.

La cuenta atrás para las elecciones andaluzas se va a hacer muy larga para el PSOE. Sánchez se está volcando en la precampaña y la duda por despejar es si, como ocurrió en Castilla y León, irá limitando sus apariciones, según se confirmen los malos resultados que en estos momentos ya manejan en el cuartel general del candidato, Juan Espadas. El exalcalde de Sevilla arrancó con la convicción de que el escaparate de la gestión de Pedro Sánchez era una buena baza. Por algo él era un hombre del "sanchismo", a diferencia de la ya olvidada Susana Díaz. Si los sondeos siguen esta tendencia, puede ser que ella sea la única que descorche champán la noche del 19-J.

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