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Gamarra, la 'líder' que emergió entre las cenizas para reanimar al PP
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"LA SOLUCIÓN PERFECTA PARA TIEMPOS DE CRISIS"

Gamarra, la 'líder' que emergió entre las cenizas para reanimar al PP

La riojana asumirá la secretaría general del partido con Feijóo después de casi 20 años en la vida pública. Fue sorayista de primera hora pero luego Casado la rescató para sustituir a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso

Foto: Cuca Gamarra, en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
Cuca Gamarra, en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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"Un bálsamo en tiempos convulsos". "La solución perfecta para tiempos de crisis". En estos términos se expresan dos diputados del PP para referirse a una compañera "y amiga" que, escalón a escalón, se ha convertido en la "máxima autoridad" del Partido Popular en el peor momento de su historia y que acaba de ser refrendada por Alberto Núñez Feijóo para ser la próxima secretaria general de Génova. Desde que Pablo Casado fuera arrojado en directo de la Presidencia del partido, la exalcaldesa de Logroño ha sido la voz y los ojos del barón gallego en Madrid. Y así lo seguirá siendo tras el congreso de este fin de semana en Sevilla que coronará al nuevo equipo.

El barón gallego ha destacado de ella, al anunciar su nueva tarea orgánica, su perfil gestor y su polivalencia. "Ha servido a sus vecinos desde la Alcaldía de Logroño. Ha servido a su país desde diferentes responsabilidades en el Congreso. Le pido que asuma una nueva responsabilidad sirviendo también a su partido", ha escrito el próximo presidente del PP en su cuenta de Twitter.

Sorayista de primera hora, Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo (Logroño, 1974) tardó casi 15 años en saltar del municipalismo a la primera línea política. Fue de la mano de Pablo Casado, a quien conocía desde la época de Nuevas Generaciones. Era julio de 2018. Dos años después, en agosto de 2020, la eligió a ella como portavoz en el Congreso en sustitución de la siempre díscola Cayetana Álvarez de Toledo. Pero ante la rebelión sin precedentes desatada por el espionaje interno sobre Díaz Ayuso, la riojana no dudó en sumarse a la ola interna que pedía la cabeza de Casado por "responsabilidad".

Foto: El futuro presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Jero Morales)

En la madrugada del pasado 24 de febrero, justo la noche en que los barones del PP, comandados por Feijóo, forzaron la sailda de Pablo Casado de Génova, Cuca Gamarra recibió una llamada. Al otro lado del teléfono, el todavía presidente nacional le preguntó si estaba dispuesta a asumir la coordinación general del partido durante el mes que restaba hasta la convocatoria del congreso nacional extraordinario, fijado para el 1 y 2 de abril. Aceptó. "Nunca ha dicho que no a algo. Es capaz de estar en cualquier sitio, asumir cualquier responsabilidad", convienen en su entorno.

La riojana fue subiendo peldaños en el escalafón del PP sin ruido y sin prisa. Su perfil calmado y solvente, como destacan quienes la conocen, emergió de entre los escombros de un partido destrozado. Tras firmar su rendición, Pablo Casado siguió ejerciendo de presidente del PP, pero de manera "simbólica", sin funciones prácticas. Ella, sin embargo, se situó en el puente de mando, se convirtió en una de las caras más visibles del partido y sirvió de nexo entre Génova y la Cámara Baja.

Su agenda no tardó en duplicarse. Los lunes se reunía con el comité organizador del congreso (COC), presidido por Esteban González Pons -otra de las figuras llamadas a ocupar algún puesto de responsabilidad en el 'nuevo PP'-, y servía de ayuda en la estructuración del gran cónclave, sin desatender sus funciones en el Congreso. Durante estas semanas, la riojana ejerció, además, como núcleo de coordinación territorial y se convirtió en interlocutora oficial entre Génova y las autonomías del PP, preparada para aportar "orden" bajo la atenta mirada del gallego. Por ejemplo, el contacto entre la diputada y Alfonso Fernández Mañueco en el marco de las negociaciones de Castilla y León fue "constante", desde que comenzaron las conversaciones con Vox hasta su término.

Foto: La portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra, en el Congreso. (EFE)

Además, a las tareas habituales en la Cámara Baja se sumó su papel como líder de la oposición en sustitución de Pablo Casado. Hasta el cónclave extraordinario ha sido la encargada de interpelar directamente a Pedro Sánchez en una coyuntura especialmente complicada por cuestiones de calado que han marcado la agenda nacional e internacional y en las que la postura del primer partido de la oposición se estimaba vital.

Cuca Gamarra ha hablado por boca de Alberto Núñez Feijóo en la Cámara Baja y ha marcado posición en puntos tan relevantes como el histórico giro con el Sáhara; las consecuencias políticas y económicas de la guerra de Ucrania; o el decreto 'anticrisis' presentado por el Gobierno, llevando la reivindicación de ejecutar rebajas fiscales hasta sus últimas consecuencias. Sus últimas intervenciones en el Congreso de los Diputados durante la maratoniana jornada de este miércoles, que tuvo sabor a un Debate sobre el estado de la nación, fue especialmente aplaudida por sus compañeros de bancada.

La práctica totalidad del grupo parlamentario popular cerró filas con su portavoz, que logró reanimar al PP en el peor momento y "dio la cara" con Sánchez en la Cámara Baja en un contexto de crisis, tanto interna como externa. Las quinielas iban y venían, pero buena parte de los compañeros de bancada de Cuca Gamarra apostaban por ella como portavoz en el Congreso al menos hasta las próximas elecciones generales salvo que Feijóo tuviese planes para ella en Génova, como finalmente ha sucedido.

La mujer encargada de apaciguar las tormentas internas, con "mano izquierda" pero "firme", según destacan sus allegados, tenía como objetivo devolver al PP a un estatus de "normalidad" y "orden" en mitad del tsunami interno hasta el congreso nacional. "Es la mujer perfecta para los momentos de crisis", coinciden distintas fuentes parlamentarias, un papel que Alberto Núñez Feijóo ha sabido recompensar. "Alberto es una persona que sabe perfectamente dar y quitar responsabilidades en función del trabajo desempeñado. El de Cuca es un gran currículo, y en estos momentos resulta difícil esculpir un liderazgo como el suyo", convienen fuentes del PP.

Foto: Feijóo, junto a Gammara y Ceniceros. (EFE/Raquel Manzanares)

Política "sin aspavientos"

No ejerce de abogada, pero volvería a la profesión si las cosas se tuercen en política. Antes de convertirse en la primera mujer al frente de la alcaldía de Logroño, ejerció desde 2003 primero como subordinada de Julio Revuelta y después como portavoz de la oposición tras la victoria del socialista Tomás Santos en 2007. Cuatro años después, en 2011, se hizo con las riendas del ayuntamiento por mayoría absoluta. En 2015, no salió indemne de la irrupción de Ciudadanos, pero gobernó gracias a la abstención de los naranjas. La gestión de Gamarra en Logroño —saneó las cuentas de un consistorio en quiebra— no pasó desapercibida para Mariano Rajoy y Génova apostó por ella en el congreso regional de La Rioja que en 2017 disputó a José Ignacio Ceniceros, quien planteó un pulso a la dirección nacional y se impuso por un ajustado margen a la candidata 'del aparato'. Los tambores de la política nacional, sin embargo, empezaban ya a repiquetear.

placeholder José Ignacio Ceniceros (i), Fernando Martínez-Maíllo (c) y Cuca Gamarra (d), en el congreso del PP de La Rioja en 2017. (EFE)
José Ignacio Ceniceros (i), Fernando Martínez-Maíllo (c) y Cuca Gamarra (d), en el congreso del PP de La Rioja en 2017. (EFE)

El talante moderado y gestor de la entonces también presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) llamó la atención de Pablo Casado. Cuca Gamarra, que se alineó junto a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso de 2018, fue una de las pocas supervivientes del 'sorayismo' en la nueva ejecutiva popular. Entró en Génova como vicesecretaria de Política Social, un puesto alejado del foco mediático, pero con importantes implicaciones a nivel interno en un momento también delicado. Las generales del 28 de abril de 2019 demostraron que la nueva dirección aún no convencía a unos electores que se dividieron entre Vox y Ciudadanos. De hecho, a punto estuvo el PP de perder el liderazgo de la oposición en favor del partido que entonces lideraba Albert Rivera.

Para entonces, Cuca Gamarra ya había dejado la alcaldía de Logroño y, dentro de la catástrofe —el PP cayó hasta los 66 escaños—, logró asiento en el Congreso de los Diputados. Pablo Casado encargó a la riojana la coordinación de la campaña de las autonómicas y municipales del 26 de mayo, y se ganó un importante hueco en el equipo de confianza del presidente nacional. "Siempre ha ejercido una política sin aspavientos y sin imposturas. Empezar en la base de la política, como concejala, te imprime un carácter muy marcado de cara a cualquier otra acción política", inciden fuentes autorizadas del PP de La Rioja.

placeholder La portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Cuca Gamarra (i); y el presidente nacional del PP, Pablo Casado (d). (EFE)
La portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Cuca Gamarra (i); y el presidente nacional del PP, Pablo Casado (d). (EFE)

Pero aún le quedaba mucho por ver. La pandemia volvió a poner a prueba su capacidad de adaptación, y de mayo a julio de 2020 ejerció como vocal del PP en el grupo de Trabajo de Sanidad. Tan sólo un mes después, el nombre de Cuca Gamarra emergió de nuevo como "referente" en el organigrama popular para resolver otra de las etapas más turbulentas de la 'era Casado': la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso.

Perfil "solvente", pero sin tirón mediático

El 17 de agosto de 2020, Pablo Casado dio un golpe encima de la mesa. Instruido por su secretario general, Teodoro García Egea, decidió relegar al 'verso libre' del PP, la dirigente en la que el todavía presidente popular confió cuando se hizo con las riendas del PP pese a ponerse a buena parte del partido en contra. Durante meses, Cayetana Álvarez de Toledo quiso explorar "hasta dónde llega la libertad" de un diputado y se salió de los argumentarios marcados por Génova en cuestiones tan relevantes como la salida de Juan Carlos I de España o la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). "Ejercía de portavoz de sí misma", llegaron a censurar voces de la dirección popular. Y, en un nuevo momento de zozobra, Pablo Casado volvió a confiar en Cuca Gamara. El aval de la diputada no era tanto su experiencia de gestión, como la garantía de que no se saldría del carril marcado por la cúpula y la "lealtad" que profesaba a la doctrina del presidente nacional.

"Asumió la portavocía sabiendo que era un relevo muy complejo, tanto por las circunstancias como por lo que representaba Cayetana dentro y fuera del PP. Supo diferenciar lo que es una compañera de una portavoz, y no entró al trapo en ninguna guerra personal con ella", analiza Pedro Sanz, expresidente de La Rioja y mentor político de Cuca Gamarra. Sin embargo, su papel como portavoz estuvo cuestionado especialmente en la primera etapa, como reconocen diversas fuentes parlamentarias. Nadie dudaba de su "solvencia" política, aseguran, pero sí de su tirón mediático en comparación con Cayetana Álvarez de Toledo. La dirigente "no tenía foco", al menos no el que se requiere para la portavoz del primer partido de la oposición, y llegó a solicitar a los servicios de comunicación del partido un plan de medios para incrementar su presencia pública como voz autorizada del partido.

placeholder La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra (c), rodeada de Teodoro García Egea (i) y Pablo Casado (d). (EFE)
La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra (c), rodeada de Teodoro García Egea (i) y Pablo Casado (d). (EFE)

Aún con alguna resistencia, las voces críticas en el seno del grupo parlamentario fueron aplacándose con el paso del tiempo. "Logró conciliar el partido y el grupo. Veníamos de la época de Cayetana, en la que había demasiados enfrentamientos", comenta un diputado popular. "Se convirtió en el pegamento del grupo", coincide otro compañero de filas en el Congreso.

Aunque Gamarra se mantuvo fiel tanto a Pablo Casado o Teodoro García Egea y nunca se salió de los márgenes, al final del camino también se rebeló contra ellos. Tras año y medio ejerciendo como voz del grupo parlamentario, Gamarra no tardó en alinearse con los que pedían la apertura de una nueva etapa, a sabiendas de que ello conllevaría la defenestración del adalid de su crecimiento en la política nacional. Ahora comienza una nueva etapa, y asumirá el mayor puesto de responsabilidad en el PP por detrás de Alberto Núñez Feijóo. Este mismo fin de semana, Cuca Gamarra asumirá las riendas de Génova y se convertirá, de facto, en la nueva 'número dos' del Partido Popular.

"Un bálsamo en tiempos convulsos". "La solución perfecta para tiempos de crisis". En estos términos se expresan dos diputados del PP para referirse a una compañera "y amiga" que, escalón a escalón, se ha convertido en la "máxima autoridad" del Partido Popular en el peor momento de su historia y que acaba de ser refrendada por Alberto Núñez Feijóo para ser la próxima secretaria general de Génova. Desde que Pablo Casado fuera arrojado en directo de la Presidencia del partido, la exalcaldesa de Logroño ha sido la voz y los ojos del barón gallego en Madrid. Y así lo seguirá siendo tras el congreso de este fin de semana en Sevilla que coronará al nuevo equipo.

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