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Díaz carga contra la bajada generalizada de impuestos e insiste en tasar a las eléctricas
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PONE EN DUDA UN ACUERDO CON EL PP

Díaz carga contra la bajada generalizada de impuestos e insiste en tasar a las eléctricas

Se opone a una bajada del IVA, pide redistribuir la presión fiscal para que paguen quienes más tienen y rebajar el IRPF a las rentas bajas, y, a partir de ahí, impulsar un plan de choque para preservar el estado de bienestar

Foto: La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; el ministro de Consumo, Alberto Garzón, y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, este miércoles antes de celebrar un encuentro con economistas. (EFE/Sergio Pérez)
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; el ministro de Consumo, Alberto Garzón, y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, este miércoles antes de celebrar un encuentro con economistas. (EFE/Sergio Pérez)

Yolanda Díaz comienza a cambiar el paso, resintonizarse con el espacio de Unidas Podemos y marcar distancias con las propuestas de los socialistas para paliar las consecuencias económicas de la guerra. Aleja así el "gran acuerdo de país" que busca el presidente Pedro Sánchez con todas las formaciones políticas para consensuar el llamado Plan Nacional de Respuesta a las Consecuencias Económicas de la Guerra. Coincide en los objetivos, pero no en las recetas para conseguirlo. La principal diferencia se centra en la fiscalidad. Mientras los populares exigen una bajada generalizada de los tributos a la luz y los carburantes, desde el IVA a los impuestos especiales, y los socialistas se abren al menos a prorrogar las actuales rebajas fiscales y frenar la reforma fiscal, Díaz califica estas fórmulas de "inadecuadas". En una entrevista en RNE, la vicepresidenta segunda no solo ha cargado contra las bajadas generalizadas de impuestos, que negocian PSOE y PP, sino que ha reclamado una mayor progresividad fiscal y tasar los beneficios extraordinarios de las grandes eléctricas.

Se opone a una bajada del IVA, pide redistribuir la presión fiscal para que paguen quienes más tienen y rebajar el IRPF a las rentas bajas, y, a partir de ahí, impulsar un plan de choque para preservar el estado de bienestar. Una salida social a la crisis que, entre otras medidas, debe incluir la congelación de las rentas del alquiler, según ha propuesto, y que, en definitiva, las consecuencias de la crisis no recaigan sobre los trabajadores, sino sobre los beneficios de las grandes empresas.

Foto: Primera reunión entre Gobierno y PP para abordar el plan de medidas económicas para contener el impacto de la guerra. (EFE/PP/Diego Puerta)

El planteamiento de la titular de Trabajo, que forma parte del equipo negociador del Gobierno junto a las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, aleja a todas luces un consenso con el principal partido de la oposición. La propia Díaz ha querido dejar claro que no se debe buscar "el acuerdo por el acuerdo", para centrarse en las medidas. "Yo trabajo sobre propuestas", ha recalcado para reconocer que es "es evidente que en el bloque de investidura estamos en esta línea", en referencia a las medidas que los morados ponen sobre la mesa.

La líder del sector de Unidas Podemos en el Gobierno ve más factible mantener las mayorías del bloque de investidura que acercarse al PP para sacar adelante el decreto que se aprobará el próximo 29 de marzo en el Congreso de Ministros con el objetivo de combatir la inflación. Si las bajadas generalizadas de impuestos son "inadecuadas" para Díaz, entiende que los populares tampoco pretenden "acompañar al Gobierno" como tampoco lo hicieron durante la pandemia. Asimismo, ha cuestionado al futuro presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, porque "lo he visto poner una alfombra roja a Vox".

Foto: Los representantes del Gobierno y del PP, durante la reunión para consensuar un plan de respuesta a las consecuencias económicas de la guerra. (EFE/PP/Diego Puerta)

El temor a una suerte de gran coalición blanda que rebaje el papel de los morados y de la mayoría de la investidura, así como que se abra la puerta a adoptar "medidas neoliberales" (según lo tildan fuentes de Podemos), lleva a la formación a manifestar sus reticencias frente a la intención de Pedro Sánchez de buscar los "grandes acuerdos de país". "Nosotros estamos trabajando para que la mayoría plurinacional y progresista que sostiene a este Gobierno continúe y sea quien marque las prioridades políticas", señalaba la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, al ser preguntada este miércoles sobre los pactos de Estado a los que apela el presidente del Ejecutivo. "Va a seguir siendo así", afirmaba tajante, para reiterar la necesidad de "cuidar esa mayoría plurinacional y progresista que ha permitido avanzar los dos últimos años".

La medida anunciada por Díaz para gravar los beneficios extraordinarios de las grandes eléctricas, y que la parte socialista del Gobierno ha evitado confirmar, sí cuenta con el apoyo de los sindicatos. Asimismo, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Mathias Cormann, quien se reunió el lunes con Sánchez y el martes con Díaz, ha apostado por explorar esta opción.

“Dados los beneficios de las empresas energéticas, hay capacidad para aumentar el nivel de impuestos que están pagando las empresas de este sector y redirigir parte de ese dinero a medidas que amortigüen el impacto” por la actual escalada de precios, aseguró.

Solo las actuales rebajas fiscales en la factura de la luz supondrían una merma en la recaudación de entre 10.000 y 12.000 millones de euros hasta final de año y no contendrían la inflación si siguen subiendo los precios. De ahí que Pedro Sánchez también focalice sus expectativas para reducir precios en la reforma del mercado eléctrico para topar el gas.

A la caída de ingresos si se baja el IVA de los carburantes y el impuesto especial sobre los hidrocarburos, que más de la mitad se cede a las comunidades autónomas incluidas en el régimen común tributario, se suma la eventualidad de adelantar el aumento del gasto en Defensa para alcanzar el 2% del PIB comprometido con la OTAN. Todo ello generaría un problema de déficit por el que se vuelve a mirar a la UE para mantener la suspensión de las reglas fiscales, como defiende el Gobierno. De lo contrario, asomaría el fantasma de los recortes. Máxime cuando la Comisión Europea ha descartado por el momento crear un nuevo fondo, a través de una mutualización de la deuda, para destinar al gasto en Defensa, al coste de la energía y a la ayuda de emergencia a Ucrania.

Yolanda Díaz comienza a cambiar el paso, resintonizarse con el espacio de Unidas Podemos y marcar distancias con las propuestas de los socialistas para paliar las consecuencias económicas de la guerra. Aleja así el "gran acuerdo de país" que busca el presidente Pedro Sánchez con todas las formaciones políticas para consensuar el llamado Plan Nacional de Respuesta a las Consecuencias Económicas de la Guerra. Coincide en los objetivos, pero no en las recetas para conseguirlo. La principal diferencia se centra en la fiscalidad. Mientras los populares exigen una bajada generalizada de los tributos a la luz y los carburantes, desde el IVA a los impuestos especiales, y los socialistas se abren al menos a prorrogar las actuales rebajas fiscales y frenar la reforma fiscal, Díaz califica estas fórmulas de "inadecuadas". En una entrevista en RNE, la vicepresidenta segunda no solo ha cargado contra las bajadas generalizadas de impuestos, que negocian PSOE y PP, sino que ha reclamado una mayor progresividad fiscal y tasar los beneficios extraordinarios de las grandes eléctricas.

Yolanda Díaz