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Sánchez se encomienda a la vía Cs para salvar la reforma laboral y abre otra crisis con Díaz
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Semana y media para la votación

Sánchez se encomienda a la vía Cs para salvar la reforma laboral y abre otra crisis con Díaz

El PSOE ya sondea a Cs, que apoyará el decreto-ley si no hay cambios, como ha ordenado el presidente. Trabajo, mientras, sigue insistiendo con los socios prioritarios, pero ERC y Bildu niegan avances

Foto: Sánchez, con Arrimadas en Moncloa. (EFE/Pedro Ruiz)
Sánchez, con Arrimadas en Moncloa. (EFE/Pedro Ruiz)

El calendario empieza a apretar al Gobierno de coalición en la búsqueda de una mayoría parlamentaria que le permita validar en el Congreso la reforma laboral pactada con sindicatos y patronal. Queda una semana y media para la votación del día 3 y PSOE y Unidas Podemos ya tienen sus fichas sobre la mesa. Desde un primer momento, se han mantenido abiertas dos vías. Por un lado, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, viene trabajando con los socios de investidura para cerrar un acuerdo que en estos momentos se antoja imposible por la consigna que ha impartido Pedro Sánchez de mantener intacto lo pactado en el diálogo social. Esta situación es inasumible tanto para ERC como para EH Bildu. “No podemos apoyar una reforma que sea solo maquillaje”, advertía el portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, que no oculta el malestar de su grupo por sentirse ninguneado en las conversaciones.

El otro conseguidor, el ministro Félix Bolaños, ha ido tejiendo una red a la derecha de los partidos que aprobaron la moción de censura de Pedro Sánchez. La ecuación que necesita más síes que noes para tumbar partes de la reforma laboral que aprobó el PP en 2012 tendría que cerrarse con, al menos, cinco partidos. En estos momentos, el PSOE ya ha comenzado a sondear la opción de Ciudadanos. El portavoz, Héctor Gómez, ya ha conversado con su homólogo Edmundo Bal. La opción naranja es posible, plausible y Moncloa no la descarta. Y la única condición que pone ahora el partido de Inés Arrimadas es no tocar el pacto del diálogo social.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una comparecencia en Moncloa esta semana tras reunirse con el canciller alemán Olaf Scholz. (EFE/Mariscal)

Una opción que maneja el PSOE es sumar a los 154 síes de la coalición con UP (el escaño de Alberto Rodríguez sigue vacío) los nueve de Cs, los cuatro del PDeCAT, los dos de Navarra Suma y los de Nueva Canarias y Coalición Canaria. 171 votos que aún serían insuficientes para convalidar el real decreto-ley ante el bloque del no. A partir de ahí surgen dos opciones, siempre según las cuentas de los socialistas: la posible abstención del PNV o el voto a favor de formaciones minoritarias como Más País (2), Compromís, Teruel Existe y PRC. Los números darían.

El PNV es, precisamente, la formación que más caro está vendiendo su desbloqueo. Los nacionalistas vascos insisten en que es innegociable que se retoque en la propuesta de CEOE y sindicatos la prevalencia de los convenios colectivos sobre los autonómicos vía Estatuto de los Trabajadores. Se están buscando alternativas, pero los vascos tienen ahora el camino algo más despejado con Bildu fuera de la componenda. Desde el punto de vista de los votos, al PNV no le perjudica sumarse a este pacto a cinco y sacar adelante una reforma laboral que los empresarios vascos, con Antonio Garamendi a la cabeza, han bendecido. Otra cosa es que, como es tradición, lo haga a última hora y con contraprestaciones.

Foto: Sánchez sale junto a Lastra del Congreso. (EFE/Javier Lizón)

En el PDeCAT, por su parte, confirman que están escuchando a las dos partes del Gobierno y se muestran receptivos con condiciones. La principal es tener garantías de que el texto no se vicie en la tramitación parlamentaria. “Que nos digan qué van a aprobar es lo importante, con quién es secundario”, aseguran en el grupo catalán. Si finalmente los nacionalistas vascos no ceden ni con una abstención, siempre se podría sumar con el bloque de los minoritarios.

En el caso de Ciudadanos, para Inés Arrimadas supone una vuelta a la marca de partido útil. En el equipo de la líder naranja aseguran que “no hay nada nuevo” en las conversaciones con los socialistas. El ánimo es sacar adelante el proyecto y volver a poner en el tablero parlamentario una suma alternativa al Frankenstein ahora que la coalición PSOE-UP vive horas bajas. La presidenta naranja se reunió ayer con el presidente de la CEOE y con el de ATA, Lorenzo Amor. La patronal agradeció el gesto, que ha servido para neutralizar el poder de republicanos y 'abertzales'. El mensaje de Cs se sustenta en el mal menor. Su proyecto para el mercado laboral es “más moderno y ambicioso” que el que están dispuestos a suscribir, pero para ellos lo “fundamental” es que el presidente Sánchez no ceda a los “chantajes” de ERC y Bildu ante la falta de alternativas. “Nosotros no negociamos nada, solo hemos pedido que no se toque ni una coma de lo acordado”, señalan desde la dirección nacional del partido, donde consideran una gran noticia que un Gobierno de izquierdas avale y blinde la reforma laboral de la ministra Fátima Báñez.

Foto: Inés Arrimadas y Edmundo Bal, en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Moncloa siempre se ha movido en este bazar de votos con la premisa de que los empresarios se retirarán si se introducen alteraciones a lo que se selló en diciembre. Esto es lo que ha complicado a Yolanda Díaz su partida. Con ERC ha hecho todos los esfuerzos. Incluso se reunió con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en una cena en Madrid. El calendario político no beneficia los intereses de la vicepresidenta segunda porque la relación con los republicanos está tensa. La llamada mesa de diálogo se ha pospuesto, además, sin fecha.

A los socialistas, en este momento, no les interesa aparecer junto al independentismo ni que en estos momentos de ciclo electoral se pongan sobre la mesa demandas como el referéndum o privilegios para Cataluña. El adelanto electoral en Castilla y León ha movido todo el tablero y en Ferraz están intentando parar el golpe que auguran los sondeos. ERC se siente maltratada y de ahí que, pese a los esfuerzos de Yolanda Díaz, no esté receptiva a dar luz verde a la reforma laboral. Gabriel Rufián y Arnaldo Otegi han visto una oportunidad de desmarcarse de la coalición y quedar como los auténticos defensores de los trabajadores frente a fuerzas de izquierdas que se 'pliegan' a la patronal. Si finalmente el proyecto sale adelante sin sus votos, se entenderá como un símbolo de debilidad de la mayoría de investidura. En estos momentos, solo serviría para ahondar la brecha que se ha abierto en la coalición de gobierno y que el conflicto de Ucrania amenaza con agrandar.

Yolanda Díaz no quiere cejar en su empeño de sumar a los catalanes y llegar a la semana de la votación con un acuerdo que dé una bocanada de aire a los socios y a la propia coalición. Por ahora, tiene muchas más probabilidades de consolidarse el giro al centro derecha en una nueva muestra de contorsionismo político del presidente. Sánchez no se puede permitir fracasar con la reforma laboral. El mensaje a Bruselas sería demoledor y más en estos momentos en que el PP ha puesto bajo la lupa la transparencia en el reparto de los fondos europeos. La máxima: “Hay que sacar la reforma laboral con quien sea”.

El calendario empieza a apretar al Gobierno de coalición en la búsqueda de una mayoría parlamentaria que le permita validar en el Congreso la reforma laboral pactada con sindicatos y patronal. Queda una semana y media para la votación del día 3 y PSOE y Unidas Podemos ya tienen sus fichas sobre la mesa. Desde un primer momento, se han mantenido abiertas dos vías. Por un lado, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, viene trabajando con los socios de investidura para cerrar un acuerdo que en estos momentos se antoja imposible por la consigna que ha impartido Pedro Sánchez de mantener intacto lo pactado en el diálogo social. Esta situación es inasumible tanto para ERC como para EH Bildu. “No podemos apoyar una reforma que sea solo maquillaje”, advertía el portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, que no oculta el malestar de su grupo por sentirse ninguneado en las conversaciones.

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