Los trescientos cincuenta volcanes dormidos de La Mancha
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LA ÚLTIMA ERUPCIÓN FUE HACE 5.000 AÑOS

Los trescientos cincuenta volcanes dormidos de La Mancha

El Campo de Calatrava, con una extensión de unos 5.000 kilómetros, alberga un complejo sistema geológico y uno de los más importantes de estas características en la Península

placeholder Foto: Cerro Gordo de Calatrava. (Alamy)
Cerro Gordo de Calatrava. (Alamy)

Trescientos cincuenta volcanes yacen en el subsuelo de Ciudad Real. En la inmensidad de La Mancha, el Campo de Calatrava, con una extensión de unos 5.000 kilómetros, alberga un complejo sistema geológico y uno de los más importantes de estas características en la Península. Y aunque la última erupción se registró hace 5.000 años, y las posibilidades de que en la tierra de don Quijote la lava emerja como lo ha hecho en La Palma son ínfimas, la ciencia considera activa esta red de volcanes, convertida ahora en un importante atractivo turístico de la región.

“Ni nosotros ni nuestros hijos ni nietos es probable que los vean en erupción", explica Rafael Gonsálvez, profesor de Geografía Física de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro del grupo de investigación Geovol. El especialista precisa que aunque lleven más de 5.000 años dormidos, "técnicamente, debe decirse que es una región volcánica activa, pues así se considera si ha habido episodios eruptivos de 10.000 años hacia acá”.

La colada llega al centro de Todoque

Sin embargo, parece muy poco probable que pudiera originarse algún episodio de estas características en la actualidad. La formación del más antiguo, el Morrón, se remonta a más de siete millones y medio de años en Villamayor de Calatrava. Desde entonces, varias han sido las erupciones que se han producido en la zona. La última, la del volcán más joven, el Columba, entre Calzada y Granátula de Calatrava.

Allí precisamente, hace 20 años, tuvo lugar la formación de un géiser que durante varios meses se convirtió en espectáculo y atracción de la zona. Un chorro de agua de varios metros de altura salía de la misma tierra hacia el cielo, provocando incluso eso mismo que, con no demasiada fortuna, la ministra de Turismo, Reyes Maroto, esta misma semana consideró turismo volcánico. El campo de Calatrava —y, en concreto, Granátula— ya puede decir que lo experimentó.

Foto: La lava llega al mar en una zona de acantilados en la costa de Tazacorte. Foto: EFE.

Sin embargo, una erupción como la de La Palma en la actualidad, según Gonsálvez, es harto improbable. El origen volcánico de la zona sobreviene por el choque de las placas africanas y euroasiáticas bajo el suelo de la península Ibérica. Pese a ello, las placas se mueven, como demuestran los terremotos de pequeña intensidad que se han registrado este último año en Granada y que provocan que “las cordilleras béticas se estén levantando todavía”.

placeholder Laguna de Peñarroya. (Alamy)
Laguna de Peñarroya. (Alamy)

Gonsálvez, que ha estudiado la zona volcánica del campo de Calatrava durante muchos años, afirma que el área “es una de las que mayor emisión difusa de dióxido de carbono registran, tal y como demuestran los hervideros, fuentes agrias o chorros”.

Una hipotética erupción

Si la zona entrase en erupción, el paisaje sería “muy similar al de La Palma, pues se trata de volcanes estrombolianos también como los de Calzada del Rey, Poblete, Almagro o Piedrabuena. Se alcanzarían los 1.000 grados de temperatura en la superficie”, detalla el experto. Curiosamente, la capital de la provincia es la que se encuentra asentada sobre un mayor número de elementos. Existen hasta tres áreas volcánicas en la ciudad: la plaza del Pilar, el conservatorio de música y el hospital.

Foto: Foto: Reuters.

De los 350 volcanes que forman todo el campo de Calatrava, la mitad, aproximadamente, son como el de La Palma. Mientras que los restantes son potencialmente más peligrosos. Asegura Gonsálvez que el magma entraría en conexión con las aguas freáticas de los acuíferos de La Mancha, con lo que la liberación de energía sería comparable a la de "una bomba nuclear". "Sabemos que las erupciones hidromagmáticas generarían ese tipo de efectos. Pero, afortunadamente, eso no va a pasar", tranquiliza.

Olot y el cabo de Gata son otras de las dos zonas volcánicas que hay en la península Ibérica. La catalana es la que más se parece a la manchega. En los últimos años, además, en colaboración con la Diputación Provincial de Ciudad Real, Gonsálvez y otro grupo de expertos han impulsado la candidatura a geoparque que debe reconocer la Unesco.

La erupción volcánica emite entre 8.000 y 10.500 toneladas de dióxido de azufre al día

“Es una apuesta increíble que hace la institución provincial y creemos que tiene un enorme potencial turístico debidamente explicado y señalizado. Hemos incorporado también al proyecto la zona de Almadén, en tanto que fue durante muchos siglos la mayor mina de cinabrio de Europa y ofrece también elementos enriquecedores a este proyecto”, detalla.

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