El Cumbre Vieja ha despertado: qué pasará ahora tras la erupción del volcán en La Palma
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Entre uno y dos meses de erupción

El Cumbre Vieja ha despertado: qué pasará ahora tras la erupción del volcán en La Palma

La erupción del volcán Cumbre Vieja ha hecho que todos pongamos nuestra vista en lo que ocurre en las Islas Canarias, pero en estos momentos las predicciones son casi imposibles

Foto: Reuters.
Reuters.

Tras días de espera y miles de movimientos sísmicos, las dudas se han despejado. Lo que los geólogos llevaban días apuntando, que una erupción volcánica estaba cerca de ocurrir en la isla canaria de La Palma medio siglo después de la última registrada allí, ha sucedido finalmente en la tarde de este domingo. Desde las 15:15, varias grietas abiertas en los laterales del Cumbre Vieja, volcán que ya se abrió en 1949, expulsan material del interior de la Tierra, y las coladas de lava corren colina abajo hacia el mar. Los terremotos continuados cercanos a la superficie han dado paso a llamativas imágenes en las que el magma sale escupido y las llamas se abren paso. Resuelto el enigma, ¿qué viene ahora?

Geólogos y vulcanólogos estudian la situación y coinciden en que es pronto para saber la magnitud final de este fenómeno, aunque no es una situación nueva para la segunda isla más joven de las Canarias y una de las que tienen los volcanes más activos incluso a nivel global. Todo su territorio es un volcán activo y se sabía que una erupción como esta podía volver a ocurrir, la duda era dónde y cuándo. Antes de esta en Cumbre Vieja, la última sucedió en 1971, en el Teneguía. Por ello, los expertos están más que preparados para eventos de este tipo, lo que no significa que se pueda saber a ciencia cierta lo que está por venir. Hay varios puntos que se deben analizar y seguir de cerca hasta que la situación vuelva a la normalidad y, con total seguridad, la isla de La Palma se haya hecho un poco más grande y haya cambiado su paisaje.

El geólogo Nahúm Méndez, en conversación con Teknautas, es claro: esto es un paso más en la serie de situaciones vividas en las últimas semanas, pero ni mucho menos es el último escalón. "La erupción significa que el magma se ha podido abrir camino hasta la superficie a través de la corteza. Es normal que durante su ascenso tenga que fracturar la roca y esa facturación provoca que se generen terremotos. También hay que saber que al ascender este magma abomba la superficie de la isla como si fuese un globo y a veces para reajustar esta tensión acaba fracturándose y provocando movimientos. Por lo que el que haya una erupción no implica que acaben los terremotos de por sí, ya que pueden continuar fenómenos de inyección de magma en otros puntos", señala el experto.

Foto: Cumbre del volcán Teneguía, el último que entró en erupción en La Palma. (iStock)

Por ello, en estos momentos ni siquiera los científicos pueden dar una respuesta final ante las dudas sobre lo que está por venir, aunque sí hay aspectos en los que es posible fijarse para seguir la progresión y ver la magnitud final. "Ahora toca observar la erupción y ver cómo va evolucionando todo juntando diversas señales. En estos momentos, no se puede saber cuánto tiempo va a durar la erupción: quizás horas, días, semanas o meses. Es imposible de predecir a priori", señala. "En estas primeras horas, es importante que se estudien bien los posibles caminos que pueda seguir la lava para que las autoridades estén atentas para prevenir grandes incendios, que pueden ser quizá lo más destructivo de la explosión en este caso".

En las redes sociales ya han aparecido diversos vídeos que muestran cómo las lenguas de lava a unos 1.200 grados arrasan con todo a su paso camino al mar. Y ahí se encuentra otro de los grandes riesgos para la población: los gases que salen del volcán. Como explica a este periódico José Mangas, catedrático de Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y miembro del Instituto de Oceanografía y Cambio Global, es un fenómeno histórico y es algo excepcional poderlo vivir en España, pero hay que tener cuidado con lo que hacemos. "Además del magma y la lava, salen gases compuestos en su mayoría por agua, pero también por elementos tóxicos como el cloro, el flúor o el azufre. Ya en el Teneguía murieron dos personas asfixiadas al ir a ver la erupción", apunta. Ni siquiera el riesgo baja cuando la lava llega al mar, ya que al fundirse con el agua del mar también puede disparar gases peligrosos para la salud.

Aunque aún no está claro, Mangas se anima a hablar de que se trata de una erupción de tipo estromboliano más que hawaiano, y eso significa que más que lava tendremos sobre todo piroclastos. Estos fragmentos de material volcánico salen expulsados junto a los gases con muchas explosiones y es lo que se puede ver ahora desde el foco del volcán. La diferencia entre estromboliano y hawaiano, según el propio Mangas, es que en las erupciones del segundo tipo apenas hay explosiones y la lava no para de fluir, y en el otro caso es al revés. "Viendo el magma fragmentado de las coladas y lo que se está expulsando, todo apunta a que es una erupción de este tipo, con mucho material expulsado más que las típicas lenguas de lava".

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Foto: Reuters.

Entre uno y dos meses de erupción

Algo clave para saber el alcance final de la erupción, según los expertos, es la intrusión de magma que haya en el interior del Cumbre Vieja. Hace solo unos días, se hablaba de que tiene un volumen parecido al de la mayor presa de Canarias, que puede embalsar 15 millones de metros cúbicos (15 Hm3). En estos momentos, es imposible saber si eso ha cambiado, no obstante, en términos geológicos, esas medidas se consideran un reservorio pequeño y Méndez apunta a que seguramente ha cambiado bastante respecto a esas predicciones. "Esa era la primera estimación, creo, seguro que ha cambiado, ese dato lo dejamos en alto".

Dejando de lado ese dato, Mangas apunta a los tiempos de las erupciones pasadas y lo ocurrido en ellas para intentar adivinar lo que vendrá en los próximos días y semanas. "Ahora mismo, están saliendo muchísimos metros de lava por segundo de las fisuras. Cumbre Vieja, para entendernos, es como una parte del tejado de La Palma que, presionada por el magma y los gases, se ha abierto. Ahora va a ir saliendo material ladera abajo sin parar y no sabemos cuánto puede durar. Si echamos la vista atrás, vemos que las anteriores duraron entre uno y dos meses. La del Teneguía duró 25 días, la de 1949 aún más, 38 días. Si vamos más atrás, vemos que alguna duró hasta más de dos meses. Así que hay tiempo de sobra para ver y también disfrutar de la erupción", señala. "En estos momentos, eso sí, lo principal es seguir las medidas de seguridad e intentar que los daños sean los menos posibles".

placeholder Imagen del volcán Teneguía. (Foto: Reuters)
Imagen del volcán Teneguía. (Foto: Reuters)

Esa situación de casi estabilización de la erupción la veremos en los próximos días o semanas, según Mangas, en un momento en que las fisuras irán perdiendo la fuerza con que expulsan los materiales, y aunque siga siendo peligroso se podrá observar mucho mejor lo ocurrido. Eso sí, aún es imposible saber si habrá nuevos focos y los movimientos sísmicos continuarán. "En la del Teneguía, se llegaron a dar ocho conos. Así que toca esperar, aunque en estas primeras horas o días ya podremos ir haciéndonos una idea de lo que estamos viviendo".

Por último, queda la duda sobre cómo terminará, o cómo sabremos que la erupción se ha extinguido. Mangas, de nuevo, pide paciencia, en estos eventos nada va demasiado rápido. "Habrá un momento en que el material dejará de salir y solo veremos explosiones de gases que siguen siendo peligrosas. Pero con ello no se calmará del todo, ya que seguirá habiendo anomalías geotérmicas, con las aguas subterráneas más calientes debido al calor de la roca, y al final habrá que convivir con los volcanes. Vamos, los canarios estamos acostumbrados a esto, el Teneguía, por ejemplo, sigue soltando gases", termina. Desde su punto de vista, esta situación es tan peligrosa ahora mismo como asombrosa, y tanto el buen hacer del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) como el comportamiento de toda la población ayudarán a que se minimicen los daños y esto pueda incluso convertirse en un atractivo y algo bueno para la isla.

Ya con la última erupción, La Palma ganó hasta dos millones de metros cuadrados de superficie y Mangas pone el ejemplo de lugares como Islandia. "Allí, las últimas erupciones han atraído a muchísimos turistas. Es verdad que las infraestructuras van a sufrir y esperemos que no haya víctimas, pero quitando estos riesgos, esto es todo un espectáculo y así hay que verlo. Para geólogos e investigadores, es una maravilla poder tener esto y tan cerca".

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