Vox esboza su giro social frente a las medidas anticovid y toma posiciones ante la crisis
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Vox esboza su giro social frente a las medidas anticovid y toma posiciones ante la crisis

El partido de Santiago Abascal trata de autoerigirse como defensor de los españoles más afectados por la pandemia ante la gravedad de la crisis económica que asoma

placeholder Foto: Varias personas hacen cola para recoger alimentos durante el reparto que ha realizado el Banco de Alimentos en el campo de Mestalla. (EFE)
Varias personas hacen cola para recoger alimentos durante el reparto que ha realizado el Banco de Alimentos en el campo de Mestalla. (EFE)

Mascarillas, hosteleros, oposición a las restricciones con impacto económico... Vox ha tratado durante los últimos meses de posicionarse junto a eso que llaman "los españoles que madrugan", una fórmula empleada desde hace años por el partido y que ahora aplican para referirse a quienes se están viendo más afectados por la crisis sociosanitaria del coronavirus. La formación busca significarse como defensora de aquellos sobre los que más ha impactado la crisis frente a una élite que retratan, como máxima expresión, en el Gobierno de coalición. La consigna es clara y agiliza su giro retórico social para tratar de captar el descontento de una crisis económica que ya asoma.

Esta semana, uno de los temas que han dominado la actualidad nacional ha sido el precio de las mascarillas. Tras múltiples contradicciones del Gobierno y peticiones de la oposición, Moncloa rectificaba y anunciaba una bajada de impuestos acompañada de una reducción del precio máximo de venta. Ante esta situación, el partido de Abascal llevaba varios meses solicitando que sea el Estado quien las financie por completo y ha hecho de este aspecto una bandera en las últimas semanas. Ha visto en el equipo de protección individual un símbolo cristalino para elevarse como defensor de los intereses de quienes menos recursos tienen frente al Ejecutivo de coalición: la mascarilla es obligatoria y, por razones obvias, su adquisición supone un esfuerzo mayor para los más desfavorecidos.

"Hay familias que eligen entre leche y mascarillas", reiteró el portavoz, Iván Espinosa de los Monteros, en sede parlamentaria esta semana con motivo del debate sobre los Presupuestos Generales del Estado. "Es un Gobierno que no está pensando en los más desfavorecidos. Si el Gobierno con unos PGE de 550.000 millones no es capaz de pagar mascarillas, imaginen las familias", argumentó el diputado antes de señalar a Vox como el partido que ve "a diario" a los españoles de las colas del hambre y apuntar a las siglas que conforman la coalición como las que defienden a "las élites del Boletín Oficial del Estado, las 'BOElites".

Foto: El portavoz parlamentario andaluz de Vox, Alejandro Hernández (d), junto al presidente de la Junta, Juanma Moreno (i). (EFE)

A principios de semana, el portavoz orgánico, Jorge Buxadé, informó de múltiples iniciativas a nivel autonómico y municipal en la misma línea. "Es un sacrificio económico que las élites no hacen", aseveró el eurodiputado. "No hay dinero para que el Estado financie las mascarillas. No hay dinero para ayudas a autónomos, parados y familias sin ingresos. Pero sí lo hay para que Sánchez y sus 22 ministros se suban el sueldo y engrosen la lista de enchufados. El Gobierno del pueblo sin el pueblo", sentenciaba la cuenta oficial de Vox en Twitter.

Si en la anterior crisis económica fue Podemos quien logró capitalizar el hartazgo de la población, los de Abascal han virado en su discurso en los últimos meses con la mira puesta en las consecuencias sociales de la pandemia. En este tiempo, este tipo de consignas son las que han dominado en el partido con sede en la calle Bambú de Madrid, mientras que han perdido peso otros mensajes que siguen muy presentes en la formación, pero no en primera línea, como puede ser la lucha contra los nacionalismos periféricos. Al no estar presente en gobiernos autonómicos, aprovecha para hacer oposición a PSOE y UP, así como a PP y Cs.

En 2018, fueron la crisis catalana y el mensaje antiinmigración los elementos que lanzaron Vox al salto a las instituciones. Ahora, la formación parece haber visto una ventana de oportunidad en este tipo de discursos que acentúan su tono populista. Así, trata de poner el foco en aspectos concretos de la crisis socioeconómica actual y dejar a un lado otras banderas, como la lucha contra el Estado autonómico o las bajadas de impuestos, pese a que estas no han desaparecido. Dirigentes del partido no niegan en privado que estén intentando avanzar en esta línea, aunque sus opciones de éxito son una incógnita.

"Es un salto un poco más grande el que tienes que hacer cuando estás tan lejos socioeconómicamente de estos grupos"

Berta Barbet, politóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona, cree que esta estrategia busca no necesariamente "apelar a los que lo están pasando peor, sino a quienes creen que lo están pasando peor y apelarles con esta lógica de 'la élite no os comprende". "Es un doble discurso que lleva al mismo sitio: es apelar a todo el mundo que está cabreado con la política, que es una cosa que moviliza mucho voto con Vox y que ahora mismo podría ser esa gente que no puede abrir su negocio; y luego apelar a un sentido social hacia gente que puede sentir que el sistema les ha abandonado", explica la experta.

La investigadora, sin embargo, tiene serias dudas, por las dificultades que pueda tener Vox para llegar a los sectores más deprimidos: "Sociológicamente, salen [Vox] de un espacio distinto a otros partidos como este. Es un salto un poco más grande el que tienes que hacer cuando estás tan lejos socioeconómicamente de estos grupos".

La profesora de Ciencias Políticas de la Universitat Oberta de Catalunya Ana Sofía Cardenal cree que para Vox la llegada del covid ha sido una "oportunidad" para dirigirse a estos electores. "Ya empezaban antes de la pandemia. Han ido defendiendo más el proteger a los perjudicados con la economía abierta, pero ahora van a aprovechar que la crisis sanitaria va a perjudicar a mucha gente. Van a enfatizar estos mensajes, a construir mensajes más específicos y enfocados a la pandemia, como han hecho con las mascarillas. Es ir a captar a los más perjudicados económicamente", considera.

Foto: Una mujer y su hijo esperan en el puerto de Arguineguín. (EFE)

Las mascarillas no son el único ámbito en el que la formación se ha lanzado a canalizar la desesperación de los más golpeados por la pandemia. En las últimas fechas, Vox ha visto un filón en las restricciones encaminadas al cierre de la hostelería y en el establecimiento del toque de queda. También ha adelantado su rechazo a un nuevo confinamiento. Fuentes del partido explican que el sector de la hostelería "preocupa" especialmente y que están presentando iniciativas sobre el tema en todos los ámbitos territoriales en los que se encuentran. "Abren ministerios, cierran bares", insistía el sindicato hermano Solidaridad. Por el momento, el partido se ha limitado a proponer una reducción significativa del Consejo de Ministros y de lo que llaman gasto del "bienestar de los políticos", como medidas para conseguir los fondos necesarios para paliar la crisis.

El candidato a la Generalitat de Vox, Ignacio Garriga, ha apoyado explícitamente las manifestaciones contra el nuevo estado de alarma —distanciándose posteriormente de los actos violentos— hablando de los "trabajadores condenados a la ruina", y el sindicato impulsado por el partido ha centrado sus últimos pronunciamientos en la crisis que afronta el mundo de la hostelería en un contexto en el que las limitaciones del ocio aumentan para evitar un nuevo encierro domiciliario como en marzo. "Señor Juanma Moreno, ¿quiere usted arruinar a todos los andaluces? Nos parece una irresponsabilidad que haya pedido al Gobierno socialcomunista un confinamiento generalizado que solo traerá ruina y miseria", señalaba hace unos días el portavoz en el Parlamento andaluz, Alejandro Hernández, compartiendo una publicación de Abascal en la que hablaba de "arresto domiciliario".

placeholder Abascal, en una imagen de archivo. (EFE)
Abascal, en una imagen de archivo. (EFE)

Las colas del hambre que se llevan viendo en las ciudades de España en los últimos meses son otro de los puntos en que Vox ha puesto la mira recientemente. El pasado martes, Buxadé hablaba de que "la gran movilización de los españoles que el Gobierno oculta es la de las colas del hambre, pidiendo para comer". Días atrás, la líder de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, compartió en sus redes una visita a una de estas colas en la capital. "¿Este era su escudo social? En Vox, no vamos a dejaros solos", afirmaban desde la cuenta regional de la formación. La propia Monasterio ha llevado a la Asamblea de Madrid en las últimas fechas una propuesta para abaratar el recibo del agua de los hogares más vulnerables. Este tipo de mensajes los ha combinado con las imágenes de la crisis migratoria canaria, acusando a la Administración de proteger a las personas recién llegadas en lugar de a la población residente en el país.

Si bien es cierto que Vox se ha mostrado desde su irrupción como un partido que aboga principalmente por las bajadas de impuestos y enmarcado en el liberalismo económico, y así sigue siendo, el covid ha acelerado un giro que muchos politólogos auguraban y que avanza, al menos en sus mensajes, hacia un intento por capitalizar el descontento y el voto de los más vulnerables y de quienes están catalogados como electorado de izquierdas. Vox ha enfatizado estas consignas, que ya han sido explotadas en otros países por formaciones de derecha de corte populista, pese a que no ha incluido en sus programas hasta el momento propuestas seductoras en cuanto a gasto social se refiere.

La creación de un sindicato impulsado por Abascal fue, quizás, el movimiento más claro en esta dirección y se ha visto acompañado por los elementos discursivos ya citados. Esta semana, el líder del mismo, el parlamentario andaluz Rodrigo Alonso, hablaba en una entrevista en Toro TV de la necesidad de un "Estado fuerte, garante" ante la situación de crisis, un lenguaje impensable hace no tanto tiempo. Precisamente con la puesta en marcha de la organización, entró en escena una fricción dentro de este camino hacia la acentuación de su tono más social. La fuerza sindical había puesto sobre la mesa la necesidad de subir el salario mínimo interprofesional (SMI) y un día más tarde Espinosa de los Monteros aseguraba públicamente que era algo "discutible". No es la única aparente falta de coordinación que ha visto el partido en los últimos meses por temas similares. Con la aprobación del ingreso mínimo, el partido ya pasó de llamarlo 'paguita' a abstenerse en su aprobación tras haberlo rechazado.

Mascarillas, hosteleros, oposición a las restricciones con impacto económico... Vox ha tratado durante los últimos meses de posicionarse junto a eso que llaman "los españoles que madrugan", una fórmula empleada desde hace años por el partido y que ahora aplican para referirse a quienes se están viendo más afectados por la crisis sociosanitaria del coronavirus. La formación busca significarse como defensora de aquellos sobre los que más ha impactado la crisis frente a una élite que retratan, como máxima expresión, en el Gobierno de coalición. La consigna es clara y agiliza su giro retórico social para tratar de captar el descontento de una crisis económica que ya asoma.

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