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La subida del SMI abre la primera grieta entre el sector proteccionista y liberal de Vox

Espinosa de los Monteros expresó este martes sus reticencias sobre la medida que reclama el sindicato impulsado desde Vox, Solidaridad, que pide que se suba ese salario mínimo

Foto: Abascal y Espinosa de los Monteros, en una imagen de archivo. (EFE)
Abascal y Espinosa de los Monteros, en una imagen de archivo. (EFE)

Este lunes, Vox consumaba su decisión de impulsar un sindicato con la presentación de Solidaridad. La fundación de la nueva organización, leída por muchos como un guiño a los votantes tradicionales de izquierda, trajo consigo un conjunto de medidas entre las que destacaba la petición de que se subiera el salario mínimo interprofesional (SMI), una opción que ya provocó alguna contradicción en la formación de Santiago Abascal cuando se produjo el último aumento del mismo el pasado enero. Desde el partido, se incide en que Solidaridad "es independiente de Vox", pero lo cierto es que ha sido lanzada y apadrinada por sus líderes y el primer secretario general de la nueva organización es un diputado por Almería en el Parlamento andaluz.

La propuesta de la nueva fuerza sindical, cuyo nivel de influencia por el momento es una incógnita, habla únicamente de una "subida del salario mínimo interprofesional que garantice el derecho a una vida digna de los trabajadores". Fuentes de la organización consultadas por este medio han explicado que no tienen más detalles aún sobre a qué cantidad se aspiraría.

Este martes, el portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, fue cuestionado por la propuesta y optó por desmarcarse de la misma. "Han dicho una cosa que es discutible (...) Es posible que sea así desde su punto de vista. No tenemos que estar de acuerdo en todo", comentó el diputado, que incidió en que una subida del SMI solo debería ser "a costa de la reducción de los costes sociales y no del empleador". La medida apunta a convertirse en la primera grieta en el partido entre los sectores considerados más liberales y aquellos que apuestan por seducir a la población obrera.

"Estoy satisfecho con 11 de los 12 puntos", enfatizó Espinosa de los Monteros sobre los 'mandamientos' de Solidaridad, que también recogen que se exija a las multinacionales que no desarrollen ingeniería fiscal para pagar menos impuestos. Fuentes del partido preguntadas por cuál es la posición de la formación al respecto apuntaron a El Confidencial que sería algo a decidir en el momento en que se planteara una subida, si es que esta se diera.

Desde Solidaridad, y tras conocerse las palabras del portavoz parlamentario, inciden en que van a "luchar para que se suba", pero matizan que proponen que "se recorte el dinero que se lleva el Estado por los salarios para que se pueda subir". "El objetivo es subirlo y proponemos una forma de hacerlo", aseveran.

En los programas y propuestas que Vox tiene actualmente en su web, agrupados en '100 medidas para la España viva' y 'Protejamos España', no se hace ningún tipo de referencia a subidas del salario mínimo y solo se utilizan estas siglas para hablar de otra propuesta para los autónomos que nada tiene que ver con el indicador en sí.

¿A por el electorado de izquierdas?

La incorporación al mapa político del sindicato aupado por Vox desvela también el avance del sector del partido que aboga por acercarse a los votantes de izquierda y buscar fórmulas para seducirlos. La creación de esta nueva entidad es el último ejemplo de esta tendencia. Dice nacer para proteger a los trabajadores españoles de las empresas y de los propios sindicatos tradicionales vinculados a la izquierda como UGT y CCOO.

En los últimos meses, el partido ha pasado de calificar como 'paguita' un posible ingreso mínimo vital a finalmente abstenerse en su aprobación después de rechazarlo. Ha ido escalando en el partido Jorge Buxadé, actual portavoz de Acción Política de la formación y que fuera cabeza de lista en las elecciones europeas de 2019, coincidiendo su ascenso con el giro del partido hacia estas posiciones frente a una aparente pérdida de peso en el discurso de las propuestas más liberales en lo económico. Estos postulados son más cercanos a los defendidos por Marine Le Pen en Francia. Los expertos consultados en otras ocasiones por El Confidencial inciden en que aunque la Agrupación Nacional de Le Pen sí ha conseguido captar voto obrero, es difícil que Vox llegue a ese electorado en España.

Precisamente Buxadé ha protagonizado alguna diferencia en público en materia económica con compañeros de partido. El 26 de febrero, cuando llegaba el covid a España, cargó contra el precio inflado de unas mascarillas en Amazon y aseguró que era un ejemplo de cuando las "leyes de la economía" pasaban a ser "enemigas de la libertad y la justicia". Semanas después, su compañero de filas Hermann Tertsch criticó la regulación del precio de estos artículos por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, a quien comparó con Nicolás Maduro.

Desde el inicio de la pandemia, Vox ha amplificado sus mensajes en defensa de la soberanía nacional frente a las "imposiciones" que puedan llegar de la Unión Europea y ha puesto en marcha una campaña para potenciar el comercio nacional. Con la subida del SMI y el estallido de las protestas en el campo, la formación buscó captar parte de ese descontento, aunque esto provocó algún roce en manifestaciones de agricultores con Abascal y otros dirigentes. Son solo algunas de las muestras de este viraje hacia posiciones más proteccionistas y destinadas a llamar la atención del votante obrero.

La subida del SMI abre la primera grieta entre el sector proteccionista y liberal de Vox

Cuando a comienzos de 2020 el SMI se elevó a 950 euros, Abascal comentó en su cuenta de Twitter que el indicador debía ser incluso más elevado, pero que su coste no debían asumirlo las empresas ni los autónomos. Desde la web de la formación, se informaba por entonces de que varios de sus diputados advertían de la "amenaza" que suponía la medida para el campo almeriense. En aquel momento, el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, también alertó con una preocupación similar del efecto que podría tener en el paro de la región.

Uno de los cerebros económicos de la formación y número dos al Congreso por Málaga, Rubén Manso, valoró en noviembre de 2019 que una subida del SMI (que finalmente se terminó produciendo poco después) sería perjudicial para la creación del empleo, especialmente en el caso de los jóvenes.

La subida del pasado enero y la foto de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con la patronal y sindicatos con motivo de la llegada a 950 euros no sentó bien en las filas de Vox. Entonces, el eurodiputado Hermann Tertsch consideró el hecho como un "patético espectáculo de ese jefe de fantasmal patronal, [Antonio] Garamendi, con todos los enemigos del Estado, incluidos jefes de sindicatos que no representan a nadie y solo defienden el golpismo, regalándoles un acuerdo social a los enterradores de todos los acuerdos Sánchez/Iglesias".

El pasado lunes, El Confidencial ya informó de que el Ejecutivo planea congelar el salario mínimo en 2021 y que la subida no se encontraba entre las prioridades recogidas en el Plan Anual Normativo ni se había planteado en la mesa con los agentes sociales. Desde Unidas Podemos, el portavoz parlamentario, Pablo Echenique, ya señaló horas después que "hay que subir el SMI, porque es decente y es bueno para la economía".

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