EL EJECUTIVO "NO RENUNCIA AL DIÁLOGO"

Cs se postula como socio prioritario para los PGE si Sánchez no convoca la mesa catalana

El partido deja claro que si el Gobierno cancelara a la mesa prevista para julio, el camino hacia el entendimiento presupuestario se allanaría mucho. Desactivar ERC sigue siendo la prioridad

Foto: La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, junto a los dirigentes de Ciudadanos, el pasado 12 de junio en la Moncloa. (Pedro Ruiz)
La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, junto a los dirigentes de Ciudadanos, el pasado 12 de junio en la Moncloa. (Pedro Ruiz)
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Ciudadanos está decidido a entrar de lleno en una negociación presupuestaria con el Gobierno. En línea con la postura mantenida durante los últimos meses —convertido en un interlocutor clave para las prórrogas del estado de alarma—, el partido de Inés Arrimadas continúa en una estrategia de utilidad que ahora pasa a la siguiente fase. Con la crisis sanitaria del coronavirus encauzada, la formación se centra en la necesidad de unas cuentas públicas de la reconstrucción que atiendan a las demandas de la UE y afronten los destrozos económicos generados por el covid-19. Por eso, Ciudadanos se postulará como un actor principal para esas conversaciones, aunque cree necesario que el Ejecutivo elija una vez más entre su apoyo o el de ERC.

El punto de fricción vuelve a ser la mesa de diálogo en Cataluña. El Gobierno "no renuncia a ella" y se ha comprometido a convocarla en el mes de julio, pero las últimas declaraciones de Pedro Sánchez en una entrevista en ‘La Vanguardia’ no dejan claro que sí o sí vaya a celebrarse en apenas unos días. Es más, de alguna manera, lo dejó en el aire: "Queremos convocar la comisión de diálogo entre ambos gobiernos. Esperamos, queremos que sea este mes de julio. Entiendo que es un contexto difícil el que vamos a tener en Cataluña, porque parece que hay una actitud preelectoral de los dos socios de la Generalitat, pero es la ambición y la voluntad del Gobierno de España". O sea, que el Ejecutivo sigue queriendo que el foro entre los dos ejecutivos se retome el próximo mes, pero quizá el ruido de urnas lo hace más complicado. Esa rendija de luz es la que Ciudadanos explotará durante los próximos días poniendo el acento en la “irresponsabilidad” de convocar una mesa en la que los independentistas quieren hablar del derecho de autodeterminación en lugar de ocuparse de generar grandes consensos y pensar en el interés general.

Aunque la formación naranja no establece líneas rojas —en ningún caso descartan negociar, incluso aunque haya un encuentro Gobierno-Govern—, los principales dirigentes de Ciudadanos dejan claro que renunciar a esa convocatoria podría allanar mucho el entendimiento presupuestario. Se convertirían 'de facto' en el socio prioritario e incrementarían la presión sobre el PP. “Si los Presupuestos no dependen de ERC o de otros grupos con BNG o Bildu, el PP debería reflexionar sobre si quiere aportar algo y defender a la clase media”, repiten desde la cúpula naranja.

Sánchez mantiene el compromiso de que la mesa se retome en julio, pero ya ha advertido del ambiente preelectoral entre los socios del Govern


Ciudadanos tiene en su imaginario un gran pacto en el que deberían estar las dos principales fuerzas políticas del país. Pero, más allá de eso, son conscientes de la dificultad que el PP tendrá en todo momento para entrar en un acuerdo de ese tipo. Incluso después de las elecciones vascas y gallegas. Por eso, el partido naranja tiene como principal objetivo eliminar la opción de ERC como socio del Gobierno en este momento. A partir de ahí, el relato cambiaría y cualquier negociación sería menos complicada. “Tenemos que dejar muy claro que no nos gusta nada la posibilidad de la mesa en Cataluña. El Gobierno sabe que no puede confiar en los independentistas catalanes y que unos Presupuestos en este momento no pueden depender de sus intereses”, repiten dirigentes cercanos a Arrimadas.

"Difícil", que no "imposible"

Y muy especialmente, apuntan, tras las últimas declaraciones de la portavoz de los republicanos catalanes, Marta Vilalta, que este mismo lunes insistía en que la reconstrucción “no puede ocultar el conflicto político”, ni el covid-19 hacer "olvidar" al independentismo "las viejas reivindicaciones como el derecho a la autodeterminación y la amnistía”. El partido naranja considera que con estas pretensiones por parte de ERC, el Gobierno no debería ceder ni siquiera a una fotografía. Dirigentes de la ejecutiva naranja reconocen que si se celebrara una mesa de diálogo cosmética —sin ningún avance político real—, los puentes no estarían rotos. Pero su prioridad sigue siendo que el encuentro quede anulado por ahora. “No tiene sentido que la convoquen. Simplemente, por responsabilidad”, zanjan.

Dirigentes de la ejecutiva naranja reconocen que si se celebrara una mesa cosmética, sin ningún avance político real, los puentes no estarían rotos

ERC lleva días introduciendo otro elemento de presión mirando, esta vez, a Unidas Podemos. La otra parte del Gobierno, que evidentemente no está cómoda con la interlocución entre PSOE y Ciudadanos. Pero el partido de Arrimadas no cejará en su empeño. Más bien al contrario: la idea es posicionarse como un socio preferente desactivando a los independentistas y, en segundo lugar, conseguir una negociación que ahuyente lo máximo posible los postulados de Podemos de las futuras cuentas públicas.

Cs se postula como socio prioritario para los PGE si Sánchez no convoca la mesa catalana

El partido naranja consideraría indispensable que los agentes sociales formaran parte de la propuesta presupuestaria, creando un clima de consenso general más allá de las formaciones políticas. La propia presidenta del partido reconocía en el mes de abril a este diario que su voluntad era que la ideología morada influyera lo mínimo en la economía española, sin descartar ya entonces que su grupo pudiera apoyar unos Presupuestos. Estos días, su número dos en el Congreso, Edmundo Bal, repite que la línea roja para su partido será que la "igualdad" entre españoles —y "no los privilegios territoriales"— sea la verdadera guía en un futuro proyecto de cuentas públicas.

El propio Bal decía este lunes, en una entrevista en 'El Mundo', cuáles serían las condiciones para sentarse a negociar con el Ejecutivo los PGE de 2021: "Si el Gobierno reúne la mesa de la vergüenza y del chantaje con los independentistas nos lo va a poner muy difícil. Queremos que el destino de 47 millones de españoles no lo decidan ni ERC, ni los nacionalistas, ni [Arnaldo] Otegi. Nosotros queremos que no estén en las instituciones porque nunca toman decisiones en beneficio de todos, sino solo de una parte del territorio. El Gobierno tiene también la responsabilidad de procurar acuerdos con nosotros y no dificultarlos con la mesa de la vergüenza".

"Muy difícil, que no imposible", advertían distintas fuentes del Ejecutivo. Reforzando la importancia del término: "Difícil", indicaban, no es cerrar la puerta. De hecho, en el Gabinete del presidente apuntaban con ironía al tuit con el que la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, apostillaba el titular de portada del rotativo de Unidad Editorial: "Pero no imposible". A esa otra rendija se agarra también el Ejecutivo por su parte. A que la formación naranja pueda poner pegas a la mesa, si finalmente se reúne en julio, pero tampoco sea un obstáculo definitivo e insalvable. También en el equipo de Sánchez entienden que Cs tiene que marcar distancias con él, y más en campaña de las vascas y gallegas del 12-J. "Día a día, paso a paso, 'piano, piano", recomienda un alto cargo de la Moncloa.

No antes de la segunda mitad de julio

La mesa con el Govern no es un compromiso que el PSOE quiera disolver. "No vamos a renunciar a ella", aseguran tajantes desde el primer anillo de poder del presidente. "Si hay una palabra de este Gobierno, una tarjeta de visita, es el diálogo, y hay que intentar hacer que el diálogo sea compatible a muchas bandas", subrayan desde la Moncloa. El presidente ha insistido, más aún desde la investidura, que fue desbloqueada por ERC, que en Cataluña hay un "conflicto político" —antes de las últimas generales lo llamaba "crisis de convivencia"— que ha de ser resuelto, aunque llevará su tiempo: se debe llegar a un acuerdo en el marco de la "legalidad" que posteriormente sea refrendado por la sociedad catalana. Y ese compromiso, continúan en el equipo del líder socialista, sigue vivo, por mucho que ahora amenacen las turbulencias. Eso sí, Gobierno y Govern no se verían las caras de nuevo, como pronto, hasta la segunda quincena de julio: Sánchez quiere que pase primero el 12-J, los comicios vascos y gallegos, y el homenaje a las víctimas del covid, el jueves 16.

"Hacen falta unos PGE para que haya legislatura. Eso lo saben todos. Y con ERC no se puede contar hasta que pasen las elecciones", dicen en Moncloa

La estrategia del Gobierno será desligar la mesa de la negociación presupuestaria. Si es que el foro entre gobiernos llega a reunirse en julio. "El problema es que ERC y JxCAT no se ponen de acuerdo", por la constante tensión entre los socios de la Generalitat, recuerdan fuentes muy próximas al presidente. ERC necesita la foto, aunque en una nueva cita —la segunda desde la de febrero—, pero Quim Torra la desprecia, y el horizonte electoral probable en el otoño torpedea los acercamientos.

Cs se postula como socio prioritario para los PGE si Sánchez no convoca la mesa catalana

Por eso en la Moncloa ven complicado sacar los PGE con ERC. "Hacen falta unos Presupuestos para que haya legislatura. Eso lo saben todos. Y con Esquerra no se puede contar hasta que pasen las elecciones. Lo importante no es si pactamos con Cs, sino los contenidos, y nadie puede ir a máximos porque serán unas cuentas de reconstrucción", insiste una fuente muy cercana a Sánchez. Miembros del Gobierno incluso apuntan que "el voto de Cs es cada día más posible". "Torra no está por la labor y es que aunque se celebrara una nueva reunión de la mesa Cs pactaría —sentencia una ministra—. Es el flotador que tiene. Por su propia supervivencia. Si no hay PGE, no hay legislatura, vamos a elecciones y ellos desaparecen".

En Hacienda, departamento que dirige la portavoz, María Jesús Montero, insisten en que ven a Cs mucho más proclive al entendimiento. Más que ERC. De hecho, la expresión que se maneja en el Gobierno es la de "cambio de actitud" de los naranjas. No algo coyuntural, como el voto a favor del PP al decreto de nueva normalidad, sino como un viraje mucho más meditado. Fue esa la expresión, "cambio de actitud", que utilizó el propio Sánchez. Es más, el Gobierno confía en que los acuerdos para la reconstrucción, que han de concretarse esta semana —el viernes se votará el dictamen que será elevado al pleno del Congreso—, se firmen consensos amplios con los de Arrimadas. No solo en materia sanitaria y en UE, donde aspiran a que el entendimiento se amplíe al PP, sino en reactivación económica o políticas sociales. Las negociaciones serán frenéticas en los próximos días (hay un millar de enmiendas presentadas por los grupos), y en el Ejecutivo no cierran ninguna puerta. Los pactos que se tejan servirán también de termómetro de futuras alianzas.

El objetivo: sacar sí o sí los PGE

Mientras, en Hacienda insisten en que desean llevar los PGE a la Cámara Baja "en tiempo y forma". Indican que, como ocurrió antes del estallido del covid, la intención de Montero es amarrar los apoyos por adelantado, y su propósito es asegurar que esta vez el proyecto de ley culmina su tramitación y entierra las cuentas más longevas de la historia democrática, las de Cristóbal Montoro. "La prioridad es sacar los PGE, y pactarlos con quien nos dé más posibilidades de sacarlos adelante", aducen.

Una alianza con Cs generaría problemas en el seno del Gobierno, sobre todo por UP, pero en Hacienda ven posible casar las posiciones de ambos

El problema que plantea una alianza con Cs es a la interna. Por el choque con Unidas Podemos. En la parte socialista del Gobierno son conscientes plenamente de esa dificultad, pero creen que Pablo Iglesias tendrá que aceptarlo como mal menor si la alternativa es no disponer de unas cuentas para 2021 e ir a elecciones. "Es cierto que UP y Cs pueden chirriar, pero siempre hay cuestiones que cada uno podría vender para su electorado y ponerse la medalla". En Hacienda no ocultan que, en un momento en el que España está inmersa en una complejísima negociación en la UE, puede ayudar que los PGE sean fruto de "acuerdos transversales", como los definía Sánchez. "A Europa le gusta más Cs que ERC, esto es así, aunque también en Bruselas entran menos en las dificultades internas que tenga cada Gobierno".

El presidente, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante la sesión de control del pasado 16 de junio en el Senado. (EFE)
El presidente, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante la sesión de control del pasado 16 de junio en el Senado. (EFE)

De cualquier modo, queda tiempo, insisten en la Moncloa. La papeleta presupuestaria no se despejará, como pronto, hasta septiembre. Una eternidad. "El Gobierno no es el crupier. Es un jugador más. Y el juego es el mismo diálogo", resumen en la Moncloa. La partida ni se ha abierto.

Tensión en la ejecutiva federal del PSOE entre Sánchez y los alcaldes de Valladolid y Vigo

Las reuniones de las ejecutivas del PSOE eran hasta ahora un remanso de paz. El secretario general, Pedro Sánchez, eligió una dirección a su gusto en el 39º Congreso, y se garantizó que no tendría sobresaltos internos, a diferencia de lo que ocurrió tras el cónclave extraordinario de 2014, en el que los barones encabezados por Susana Díaz le compusieron su equipo. Desde 2017, no ha habido incidentes ni salidas de tono, también porque las decisiones relevantes las toma el presidente con su núcleo duro. 

Sin embargo, este lunes tuvo que lidiar con una tensión inesperada durante la cita con su cúpula, de nuevo telemática (aún no se han retomado los encuentros presenciales). Como adelantó 'El País', el alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, trasladó la queja de los primeros ediles: las dificultades que tienen de atender a sus vecinos al no disponer de liquidez y al no poder tirar del superávit acumulado de estos últimos años. Caballero mostraba así su preocupación también porque dirige una entidad en la que están representados los regidores del PP. 

Pero, según fuentes presentes en la reunión, el tono subió cuando tomó la palabra, en el mismo sentido, Óscar Puente, alcalde de Valladolid y portavoz de la ejecutiva. Sánchez dijo a ambos que la ejecutiva no es el foro para resolver estas cuestiones, sino la interlocución directa con el Ministerio de Hacienda. Otros regidores miembros de la dirección federal del PSOE -en ella se sientan la de L'Hospitalet, Núria Marín, que es presidenta de la Diputación de Barcelona, o la primera edil de Toledo, Milagros Tolón- no abrieron la boca ni se sumaron a las quejas de Caballero o Puente. Al cabreo no ayuda que el Gobierno sí haya dispensado mejor trato a las CCAA: de hecho, las que tienen superávit (Euskadi, Navarra y Canarias) podrán utilizarlo

Fuentes de la ejecutiva subrayaban que el encuentro fue tenso por esos momentos de careo con Caballero y, sobre todo, con Puente, pero no fue a más. Ni tiene pinta de que vaya a progresar, porque el control que ejerce Sánchez sobre el partido es, por el momento, férreo.

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