APOYA LA QUINTA PRÓRROGA DE 15 DÍAS

Cs aguanta las réplicas internas y mantiene su negociación con el Gobierno de Sánchez

Arrimadas respaldará la quinta prórroga tras lograr que sea de 15 días y considera un éxito aislar a ERC. Cs mantiene su hoja de ruta y asume otra baja, confiando en que sea la última

Foto: La líder de Cs, Inés Arrimadas. (Pedro Ruiz)
La líder de Cs, Inés Arrimadas. (Pedro Ruiz)
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Ciudadanos sigue adelante con su estrategia de negociación con el Gobierno y el apoyo al estado de alarma. La cuarta prórroga le costó un cierto terremoto interno, con la baja del partido del exportavoz en el Congreso Juan Carlos Girauta, y en esta quinta no se libró de una nueva réplica. El exdirectivo de Coca-Cola y hasta ahora diputado Marcos de Quinto anunció que deja la formación por no compartir “ciertas decisiones”. Es decir, por no respaldar el acuerdo con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. A pesar del ruido y del goteo de polémica interna, sobre todo de exdirigentes, la hoja de ruta del grupo parlamentario se mantiene firme.

Inés Arrimadas inauguró hace dos semanas lo que en el partido han calificado como la estrategia “de utilidad”. Aunque el voto se ha mantenido igual (siempre ha sido un sí), la formación inició una intensa negociación con el Ejecutivo para dar respaldo en la cuarta prórroga, coincidiendo con el paso del PP a la abstención y la pérdida de apoyos que ya acumulaba Sánchez. Los 10 diputados se hicieron indispensables. Ciudadanos defendía la alarma como herramienta más eficaz para combatir la pandemia y, al mismo tiempo, arrancó medidas económicas como desvincular las ayudas por ERTE del estado de alarma, y que pudieran alargase en el tiempo.

A partir de ese momento el partido naranja empezó contactos semanales con el Ejecutivo, al que se propuso influir en el futuro para evitar, entre otras cosas, que Podemos determine el sello económico del Gobierno. En esta ocasión, el partido naranja respaldará la quinta prórroga —que debe aprobarse hoy en el Congreso— al conseguir que finalmente tenga una duración de 15 días, igual que las anteriores.

Para la formación era esencial que el Gobierno diera marcha atrás al anuncio de que la nueva extensión sería de un mes, como avanzó el propio Pedro Sánchez. En este momento, con el Ejecutivo perdiendo apoyos parlamentarios y mientras la desescalada avanza en gran parte del territorio nacional y se suceden protestas en la calle contra la alarma, Ciudadanos tenía claro que no podía avalar un mando único de 30 días. De hecho, no entendía que hasta ahora Sánchez hubiera apostado por renovar la alarma quincenalmente y esta última, como él dijo, tuviera que ser de más de 30 días.

Una intensa negociación dio paso a la rectificación, 'in extremis' y cuando se celebraba el Consejo de Ministros que debía aprobar el decreto. Además, el partido naranja considera un éxito propio haber frenado una posible negociación paralela con los independentistas catalanes. El portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, ya explicó el lunes que el Gobierno debía elegir a un grupo para negociar la prórroga: Ciudadanos o ERC. Y este martes, tras avanzar el acuerdo alcanzado, se ratificó en esa idea: “Era una vía o la otra. Nuestro acuerdo no es compatible con una negociación en la que pueda haber concesiones nacionalistas. No valen las dos vías. Es inadmisible que en una crisis como la que tenemos se pueda poner encima de la mesa algo así”.

Cs aguanta las réplicas internas y mantiene su negociación con el Gobierno de Sánchez

Aunque en el acuerdo conjunto del Gobierno y Ciudadanos no hay una mención especifica a que se renuncie a seguir adelante con la mesa de negociación catalana —la propia ministra portavoz, María Jesús Montero, señaló solo condiciones económicas— el partido naranja asegura que su apoyo ha frenado en seco la negociación con los republicanos catalanes. Fuentes cercanas a Arrimadas reconocen a este diario que la confianza no es ciega en absoluto. Y, de hecho, anuncian que si a lo largo de las próximas horas el Ejecutivo avanzara en ese sentido con el grupo de Gabriel Rufián, el acuerdo sería revisado y el voto también.

Como publicó este diario, la postura de Ciudadanos dependía en gran medida de ERC. Si realmente el Ejecutivo se decantaba por contentar a los secesionistas catalanes con la rehabilitación de la mesa catalana, fuentes del partido naranja reconocían a este diario que harían el viaje al no en la prórroga. Ante los avances logrados por los negociadores, fundamentalmente entre la vicepresidenta Carmen Calvo y el secretario general del grupo parlamentario, José María Espejo, Ciudadanos avanzó hacia el sí aislando, según explican, a ERC.

Más allá de que la prórroga sea finalmente de 15 días, el acuerdo también incluye aplazamientos en el pago de impuestos, agilización del pago de las prestaciones por ERTE o desempleo y análisis de la prestación extraordinaria por cese de actividad de autónomos más allá de la alarma. Y, además, el impulso para que el mes de julio sea hábil en el Congreso, y sea posible agilizar el trabajo parlamentario y recuperar parte del retraso provocado por el covid-19.

En la formación se reafirman en que es un “muy buen acuerdo” e insisten en que la hoja de ruta marcada es esa: “Ser un partido útil y dejar claro que los españoles estén por encima de cualquier cosa”. El mensaje que Arrimadas trasladó en su reaparición en el Congreso hace dos semanas, cuando insistió en que “el interés general” sería lo que moviera el voto de su formación por encima de querencias personales.

La marcha de De Quinto

En la formación, afirman que “a nadie le gusta el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos”, pero insisten en que “lo importante es lo que se pacta” y repiten que el acuerdo alcanzado es “bueno para el interés general”. De ahí que, de alguna manera, la marcha de De Quinto haya sido un cierto alivio.

Sobre todo porque, en los últimos tiempos, el exdirectivo de Coca-Cola no ha hecho más que saltar de un charco a otro. Además de los enfrentamientos continuos con los miembros del Gobierno —hace solo unos días llamaba “payaso” al vicepresidente, Pablo Iglesias—, lleva días respaldando a exdirigentes muy críticos como Girauta, manifestándose en contra de la estrategia del partido en medios de comunicación, y, desde el entorno de Arrimadas, reconocen que “en cuanto no le ha gustado una decisión, se ha marchado”. Un verso suelto que además “no es del partido”.

"Marcos de Quinto llegó en el mejor momento de Ciudadanos. Y ahora, en cuanto no le gusta una decisión, se marcha"

Señalan que De Quinto entró en la formación de la mano de Rivera en el mejor momento —cuando la formación crecía y obtuvo 57 diputados— y que, tras la marcha del exlíder y la necesaria adaptación de la estrategia de un grupo que ahora tiene 10 diputados en una situación tan excepcional, “ha decidido marcharse porque ya no le gusta lo que hay”.

Bal defendía la postura del partido en su comparecencia de este martes, lanzando un recado a los que se apresuraban a criticarlo: “Hemos conseguido que venza la postura de centralidad, hemos conseguido romper bloques. Quienes estamos en Ciudadanos sabemos que esto es así. Estamos aportando soluciones y demostrando ser útiles”. Poco después, De Quinto confirmaba su marcha. En su lugar, como publicó este diario, vuelve al Congreso Miguel Gutiérrez, hombre de partido y cercano a la cúpula anterior, que desempeñó un papel clave en anteriores legislaturas como secretario general del grupo. Patricia Reyes, exdiputada, miembro de la Mesa y responsable de Igualdad y LGTBI, renuncia a volver a la política.

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