LA CANDIDATA NARANJA, CONTRA FEIJÓO

La misión imposible de Cs: los 25.000 votos que pueden darle un escaño en Pontevedra

El verdadero objetivo del partido es irrumpir en el Parlamento gallego con un solo escaño, con la dificultad añadida de hacer campaña contra Feijóo... mientras concurren con el PP en Euskadi

Foto: Inés Arrimadas, junto con Beatriz Pino, la candidata de Cs a la Xunta. (EFE)
Inés Arrimadas, junto con Beatriz Pino, la candidata de Cs a la Xunta. (EFE)

Ciudadanos afronta su misión imposible gallega. El partido de Inés Arrimadas, que intentó sin éxito ampliar la coalición con el PP del País Vasco a Galicia, se enfrenta a la hegemonía del centro derecha que atesora Alberto Núñez Feijóo. Su verdadero objetivo es irrumpir en el Parlamento autonómico de una vez por todas y se volcará en conseguir un escaño por Pontevedra, la lista que encabeza además la candidata a la Xunta, la periodista Beatriz Pino, que tiene un hueco destacado en la ejecutiva nacional y que estuvo en la gestora tras la dimisión de Albert Rivera.

La campaña que ya ha empezado tendrá la dificultad de atacar al PP de Feijóo y, al mismo tiempo, compartir candidatura con ese partido en Euskadi. En realidad, fuentes de Cs reconocen que la línea será la crítica constructiva y evitarán a toda costa un lenguaje frentista. “No vamos a hacer una enmienda a la totalidad a Feijóo, ni vamos a hacer una crítica vacía a todo. Sabemos que hay cosas que se han hecho bien, pero también vamos a evidenciar la alternativa que representamos”, explican desde el entorno de la candidata.

Uno de los principales ejes será el rechazo reiterado del presidente de la Xunta a la coalición a pesar del riesgo de una suma alternativa entre PSOE, un BNG muy fuerte y las Mareas, que podrían perder un apoyo importante. “Se lo vamos a recordar porque Fraga perdió su última mayoría en 2005 por escasos 11.000 votos y esto puede ocurrir. Sabemos el peso que tenemos, pero también tenemos claro que no le restamos a Feijóo y él se empeñó en el no”, aseguran desde la cúpula naranja.

La formación de Arrimadas cree contar con un suelo de 48.000 votos (los que obtuvieron en 2016 con una candidata desconocida que ni siquiera hablaba gallego, Cristina Losada), de ahí la insistencia en que el presidente de la Xunta “se equivoca si desperdicia un solo voto”. Esta será una de las frases de la campaña.

La esperanza que mantiene el partido de Arrimadas es obtener un escaño por Pontevedra. Se basan en algunos números: en torno a los 25.000 sufragios en esa provincia podrían garantizárselo. En las pasadas generales de noviembre —la cita electoral de la debacle de Rivera— el partido naranja obtuvo 63.571 votos en toda Galicia y aguantó alrededor de 23.600 votos en esa provincia.

La cabeza de lista por Ciudadanos en Galicia, Beatriz Pino. (EFE)
La cabeza de lista por Ciudadanos en Galicia, Beatriz Pino. (EFE)

El perfil del votante de Pontevedra, especialmente en Vigo como ciudad más industrial, es el más perseguido por Ciudadanos en toda la comunidad. La candidatura de Pino —sobrina y ahijada de Álvaro Pino, campeón de la Vuelta Ciclista en 1996— se volcará con el votante de clase media, estudios universitarios, familias jóvenes y, en muchos casos, pequeños empresarios. De ahí que Ciudadanos se centre especialmente en esa provincia. La propia Arrimadas se desplazará una de las jornadas más importantes de la campaña.

El temor a Vox no juega un papel destacado en este caso. Precisamente, el pasado 10-N —cuando Ciudadanos cayó hasta la sexta posición y el partido de Abascal le arrebató la mayor parte de los escaños de abril— no llegó a irrumpir en Galicia. Ciudadanos había obtenido el 28-A su mejor resultado en esta comunidad: dos escaños, uno por A Coruña y otro por Pontevedra. Pero el partido de Abascal no se hizo con ellos.

Ciudadanos, igual que ha señalado Feijóo en más de una ocasión, considera que Galicia es un territorio en el que los mensajes maximalistas no tienen especial calado e insisten en que la confrontación no es una estrategia para esta comunidad. Además, entienden que la postura de su grupo parlamentario desde el inicio de la pandemia —optando por apoyar las prórrogas del estado de alarma y convirtiéndose en un interlocutor principal del Gobierno para negociar los grandes asuntos del país— puede encajarse y “explicarse bien” en la campaña gallega. No ven posible penalización en ese sentido, a diferencia de en otros lugares como Madrid.

El partido naranja planea dejar los grandes impactos de la campaña para los últimos cinco días antes de las elecciones, e intentar así movilizar al máximo a sus electores y recordar la importancia de acudir a votar. De hecho, miembros de la ejecutiva del partido insisten en señalar el riesgo real de que se produzca un aumento de la abstención. Creen que podrían influir distintos factores: las altas temperaturas que muchas zonas registrarán el 12 de julio, el miedo al coronavirus —especialmente entre los mayores de las zonas rurales— y las vacaciones que otros ciudadanos hayan comenzado. Creen además que el mayor damnificado con este fenómeno podría ser el propio Feijóo.

La del 12-J es la primera cita electoral desde que Arrimadas tomó las riendas del partido y coincide también con el importante giro estratégico que ha dado la formación para recuperar el centro político. Aun así, en la dirección reconocen que no se toman la prueba con las urnas como algo decisivo. Ciudadanos parte de cero, porque no tiene representación en Galicia. Si lograran irrumpir en el Parlamento, sería un éxito, pero, en caso de no lograrlo, se quedarían como hasta ahora. Arrimadas fue la que personalmente pidió a Pino que aceptara la candidatura y se enfrentara a Feijóo, cuando siempre supieron que el popular no accedería a una coalición.

La lectura es distinta en Euskadi, donde Ciudadanos concurre por primera vez en coalición con los populares de la mano de Carlos Iturgaiz. A pesar de ser el otro ‘territorio hostil’ para los naranjas (tampoco consiguieron irrumpir en el Parlamento vasco, ni han obtenido nunca un escaño en el Congreso por ninguna de sus circunscripciones), sí será una prueba de cómo funciona la unión con el PP en unas urnas. Y de ello pueden depender operaciones futuras.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios