NO ACLARA SI DIMITIRÁ TRAS EL 10-N

Rivera propone un congreso extraordinario para que el partido tome "un nuevo rumbo"

El partido firma su peor resultado, obteniendo representación solo en cuatro CCCAA: Madrid, Cataluña, Comunidad Valencia y Andalucía. 10 escaños y dos millones y medio de votantes menos

Foto: Albert Rivera comparece en la sede del partido junto a su núcleo duro. (EFE)
Albert Rivera comparece en la sede del partido junto a su núcleo duro. (EFE)

Desastre electoral sin precedentes en Ciudadanos. Las expectativas —que ya eran bajas desde que hace semanas las encuestas apuntaban a una debacle— estaban muy por encima del resultado real. El partido de Albert Rivera firmó el peor resultado posible este 10 de noviembre, después de haberse coronado tercera fuerza en el mes de abril, cuando le pisó los talones al PP. Aquello fue un espejismo, como quedó demostrado este otoño en la jornada más dura que recuerdan en la sede nacional del partido. Diez escaños y ni siquiera el 7% del voto nacional, con el 98% escrutado. Al filo de las 11 y media de la noche, el líder naranja compareció arropado por la mayor parte de miembros de la ejecutiva permanente, para reconocer "el mal resultado sin paliativos".

Rivera, que anunció una ejecutiva extraordinaria para este lunes a las 10 de la mañana, “para compartir y analizar los resultados”, aseguro que “asumirá las decisiones que sean necesarias en primera persona”. “Un líder político debe asumir no solo los éxitos sino los malos resultados”, apuntó. A su lado, el resto de dirigentes, y muy especialmente Inés Arrimadas, con lágrimas en los ojos. Además, el dirigente naranja anunció que propondrá un congreso extraordinario para que los militantes “decidan y tomen las riendas del futuro de este partido”. “A partir de mañana, este partido tiene que poner un nuevo rumbo ante un nuevo mapa político en España”, aseguró Rivera, sin aclarar qué hará en el futuro a corto plazo y si planea presentarse a la reelección como líder en ese futuro congreso. No pronunció la palabra 'dimisión' en ningún momento.

La cabeza de lista de Ciudadanos por Barcelona, Inés Arrimadas (d). (EFE)
La cabeza de lista de Ciudadanos por Barcelona, Inés Arrimadas (d). (EFE)

Cuando el recuento ya había superado el 70% y el partido se mantenía en 10 diputados (47 menos que hace seis meses), los principales dirigentes de la formación apenas contestaban los mensajes. Ninguno de los presentes en la sede nacional del partido podía explicar lo que había ocurrido en esta noche electoral. No había palabras, no había consuelo. Además de los pésimos resultados en cifras (dos millones y medio de votantes menos y representación parlamentaria en solo cuatro comunidades autónomas), el partido se enfrenta a un absoluto descabezamiento del grupo parlamentario. Pierde a los principales referentes del partido, que no consiguen revalidar su escaño.

Ejemplos no faltan. El secretario general de los naranjas, José Manuel Villegas (que iba por Almería); el secretario de Organización, Fran Hervías (Granada); el secretario de Acción Institucional, José María Espejo (número tres por Barcelona); la portavoz adjunta parlamentaria, Melisa Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife), o el secretario general del grupo en el Congreso y la secretaria de la Mesa, Miguel Gutiérrez y Patricia Reyes (ambos candidatos por Madrid).

Ciudadanos solo sobrevive en las cuatro grandes comunidades autónomas. Obtiene tres escaños por Madrid: además de Rivera, entran dos de sus grandes fichajes de las pasadas elecciones, Marcos de Quinto y Sara Giménez (incluso Edmundo Bal, el abogado del Estado ‘purgado’ por el Gobierno de Sánchez que concurría como número cuatro, se queda fuera). En cuanto a Andalucía, otro de los feudos naranjas y comunidad autónoma en la que gobiernan en coalición con el PP desde el pasado mes de junio, pasan de 11 a tres. Solo consiguen revalidar el de Málaga (en manos de Guillermo Díaz), Sevilla (Pablo Cambronero) y Cádiz (Mari Carmen Martínez).

La Comunidad Valenciana aguanta a duras penas: pierden dos diputados por Valencia, uno por Alicante y el único que tenían por Castellón. La valenciana María Muñoz (otra de las incorporaciones al equipo naranja para el 28-A) y la alicantina Marta Martín, otra de las diputadas que entraron en el Congreso ya en 2015 con el salto nacional de la formación, son las únicas que logran representación por esta comunidad.

En cuanto a Cataluña, comunidad clave para el partido naranja —siendo su cuna, su origen como partido y teniendo la lucha contra el nacionalismo como principal seña de identidad—, Ciudadanos obtuvo el peor resultado de su historia. Apenas aguantó dos escaños por Barcelona, los pertenecientes a Inés Arrimadas y Fernando de Páramo, perdiendo el de Espejo y el de Carina Mejías por esta circunscripción. El de Tarragona, en manos de Sergio del Campo también desde 2015, se desvanece igualmente.

De esta manera, los resultados obtenidos el pasado mes de abril (llegaron a los 57 diputados, quedándose solo a nueve escaños del PP y rozando el 16% del voto nacional) quedan completamente borrados. Si entonces en la cúpula naranja veían difícil llegar a los 50 diputados, la sorpresa y la felicidad inundaban la sede al comprobar que se convertían en tercera fuerza.

Todo lo contrario a la fría noche de este domingo, cuando el desánimo y la preocupación cundieron desde el primer momento. Ni militancia congregada en la sede ni escenario en el exterior para celebrar los resultados posteriores. Los dirigentes entraban poco a poco al cuartel general naranja con caras de desolación y sin hacer declaraciones. Los primeros sondeos publicados apuntaban a una debacle que finalmente fue mayor con el avance del escrutinio.

Rivera termina su comparecencia en la sede. (EFE)
Rivera termina su comparecencia en la sede. (EFE)


El liderazgo de Rivera

La principal incógnita con los resultados encima de la mesa sigue apuntando al liderazgo de la formación. Ningún ‘peso pesado’ ha discutido nunca la continuidad de Rivera, incluso con encuestas que apuntaban a esa posible debacle. En realidad, prácticamente ningún sondeo dejaba claro que la caída pudiera ser tan impactante. Ahora se podría abrir un debate orgánico de máxima importancia si el líder del partido decide dar un paso al lado. Las fuentes consultadas por este diario insisten en que la decisión tendría que venir del propio presidente del partido y solo entonces se abriría un proceso de transición. En la noche del domingo, lo único que anunció el líder fue la convocatoria de un congreso extraordinario, que aprobará este lunes la ejecutiva nacional, para que la formación "tome un nuevo rumbo" y sean los afiliados "los que elijan" ante el nuevo mapa político de España.

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