EL ACUERDO CON PODEMOS FACILITA SU POSTURA

Casado y Rivera, guerra fría por liderar la oposición sin presiones ya para abstenerse

Afrontarán su particular duelo por ser líderes de la oposición. Si se confirma el pacto con Unidas Podemos, el relato en torno al no está hecho. La clave estará en el tono de cada uno

Foto: Pablo Casado y Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Pablo Casado y Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. (EFE)

La batalla por el centro derecha que comenzó en la campaña de las elecciones generales tendrá este lunes su primera escenificación en el Congreso. Pablo Casado y Albert Rivera —les separan 9 escaños— trasladarán su lucha electoral al debate de investidura de Pedro Sánchez y pelearán por hacerse con el liderazgo de la oposición. Más todavía en plenas negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos: si el acuerdo sale, la presión de la abstención se marchitará por sí sola. Después de haber cerrado acuerdos de Gobierno en ayuntamientos y comunidades por toda España —el último, en Murcia, donde se celebra también el debate de investidura este miércoles— PP y Ciudadanos abandonan el rol de socios preferentes. La clave estará en el tono, el mensaje y la estrategia que siga cada uno.

En el caso del popular, arrancará su discurso con firmeza—reprochando a Sánchez el bloqueo al que ha sometido a los ciudadanos durante casi tres meses—, pero mantendrá en todo momento un tono moderado, de oposición constructiva y con mano tendida para los grandes asuntos de Estado, como ha ido haciendo hasta ahora.

Esa era también la opción por la que Rivera apostaba a principios de junio (se lo dijo al Rey: no se movería del no, pero se ofrecía a estar al lado del Gobierno en los grandes temas que afectan al país) y que ha ido endureciendo en las últimas semanas declinando incluso reunirse con el presidente en funciones en dos ocasiones.

El problema para ambos será buscar las diferencias entre ellos y acaparar la atención de sus rivales políticos y la opinión pública. Tendrán varios puntos comunes en sus discursos: la crisis territorial con Cataluña en el foco —en este asunto también entrará Abascal de lleno—, incluido el artículo 155 y duros reproches ante lo que consideran concesiones de Sánchez a los separatistas. En el foco estará también en la postura que finalmente adopten ERC y JxCat (si finalmente se concreta el acuerdo de Gobierno con Unidas Podemos). Además, los pactos de los socialistas en el resto de España (con especial énfasis en lo ocurrido en Navarra) estarán muy presentes en sendas comparecencias.

PP y Ciudadanos no perdonan al socialista el pacto alcanzado en la Mesa del Parlamento navarro (y que podría replicarse en el Gobierno para investir a María Chivite) que necesariamente pasa por contar con el respaldo —aunque sea vía abstención— de EH Bildu. La alianza con Geroa Bai (PNV) y Podemos permitió arrebatar la presidencia a Navarra Suma (coalición de UPN con populares y naranjas que ganó las elecciones) y, de nuevo, lo dejará fuera del Ejecutivo autonómico. Que los socialistas se hayan inclinado por esa opción evitando que el partido ganador y constitucionalista gobierne en Navarra será un reproche continuo en las dos intervenciones.

Es previsible que Rivera incluya muchos otros ejemplos de pactos que se han sucedido en Cataluña. El último, en la Diputación de Barcelona, donde los socialistas se han aliado con JxCat. La economía "podemizada" también jugará un papel destacado en la intervención del dirigente naranja, más todavía ahora que lo previsible es que haya un acuerdo con el partido de Iglesias. Lo más criticado será la subida de impuestos y las consecuencias que para España tendría un Gobierno de coalición con Unidas Podemos.

El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)


El paso al lado de Iglesias salva su relato

Serán reiterados los motivos políticos e ideológicos que hacen "imposible" el cambio en el sentido del voto. Les ocurrirá a ambos. Ciudadanos arrancó la precampaña electoral en el mes de febrero dejando claro que no pactaría con Sánchez en ningún supuesto. Lo hizo con encuestas en la mano que anticipaban lo que ocurriría: los electores elegirían entre Sánchez y otro partido. En Ciudadanos entendieron que debían mandar un mensaje inequívoco a sus electores. Desde entonces —con una crisis interna y dimisiones de por medio— no han cambiado un ápice su postura. Siguen en el no, y seguirán. El PP, claro está, tampoco piensa moverse.

Ambos han soportado semanas de presiones económicas, políticas y mediáticas sin tregua en busca de una abstención que permita al Gobierno socialista ponerse en marcha sin necesitar a Unidas Podemos. Hasta el giro del viernes —cuando Iglesias decidió dar un paso al lado en favor de que haya otros ministros de su partido—, populares y naranjas contaban con que la presión se incrementaría en el próximo mes si finalmente esta investidura fracasaba. Ninguno de los dos pensaba darmarcha atrás. "El no es no" se juega desde hace tiempo en el bloque de la derecha y, en vista de cómo le funcionó a Sánchez en su día, nadie estaba dispuesto a moverse de su casilla. En realidad, si el pacto entre PSOE y Podemos llega a buen puerto, el relato del bloque de la derecha estará hecho: "Lo dijimos el primer día. Este acuerdo estaba hecho", repetirán.

El presidente del Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El presidente del Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Por otro lado, Casado deberá lidiar con el recordatorio que Sánchez le hará de cuando el PSOE (sin él al frente) se abstuvo para permitir a Rajoy arrancar su Gobierno. Rivera afrontará los reproches de que un partido que se dice de centro y reformista cerrara la puerta sin más a la opción de pactar con los socialistas. Sin embargo, el líder de Ciudadanos no escatimará en recordar al presidente en funciones su falta de iniciativa. Como explican algunos dirigentes naranjas estos días: "Sánchez no se ha movido por nadie. No ha hecho otra cosa que pedir abstenciones a un lado y a otro. Ni ha llamado, ni ha hecho ofertas, ni ha negociado algo que no fuera su programa electoral". En ese sentido, recuerdan cuando Rajoy ganó en 2015 y su primer ofrecimiento fue una gran coalición a tres.

Además, Rivera insistirá ante el socialista en "el camino" que eligió en la moción de censura, "el que le ha seguido acompañando" (en referencia a una alianza con Podemos, PNV y el apoyo de los independentistas e incluso de EH Bildu). El líder de Ciudadanos se remitirá a aquel momento, cuando Rajoy dejó claro que no dimitiría para que la moción de censura decayera, y hasta en tres ocasiones le propuso a Sánchez un posible apoyo si comprometía una fecha de elecciones a corto plazo. Lo cierto es que declinó. El socialista solo aseguró que las convocaría lo antes posible. Lo hizo un año después en vista de que era imposible seguir adelante con solo 84 escaños. Y ahora, una vez más, todo apunta a que se entenderá con los morados.

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