LA ESTRATEGIA DE CS TRAS EL PACTO OFRECIDO

El liderazgo del centro derecha, en juego: Rivera apuesta todo al tú a tú contra Casado

Con el anuncio del Gobierno de coalición y el portazo definitivo a Sánchez, Cs buscará una campaña directa entre Rivera y Casado. La que entienden que puede ser su mayor baza

Foto: Albert Rivera y Pablo Casado coinciden en el acto de recuerdo de los atentados del 11-M. (EFE)
Albert Rivera y Pablo Casado coinciden en el acto de recuerdo de los atentados del 11-M. (EFE)

Las elecciones generales de abril deberán decidir, entre otras cosas, quién ocupará el liderazgo del centro derecha en España. Todas las encuestas apuntan ya sin dudar que el PSOE se convertirá en la primera fuerza con cierta holgura y Pedro Sánchez se erigirá vencedor. Esta derivada parece inamovible, sobre todo por el hundimiento que acusa Unidas Podemos, cuya caída libre parece no tener fin. Por tanto, la verdadera incógnita de este 28-A está en el otro bloque, que el PP sigue liderando, seguido de Ciudadanos y con la fuerte irrupción de Vox.

Ante este panorama, la estrategia del partido que lidera Albert Rivera es ya clara: buscar la competición de líderes entre el suyo y Pablo Casado para convencer a los electores de que debe ser el dirigente naranja quien pase a dirigir ese espectro ideológico. El pasado martes, Rivera sorprendía con una afirmación durante un mitin en A Coruña, cuando se dirigió a su rival conservador para ofrecerle el primer pacto poselectoral. Un Gobierno de coalición. Días más tarde, reiteró su oferta.

Sorprendió por el hecho de que, faltando muchos días para comenzar la campaña, el líder de Ciudadanos diera un paso hacia adelante tan irrevocable. Pero la estrategia está meticulosamente estudiada y, según ha podido saber este diario, la cúpula naranja aprobó que un golpe de efecto definitivo era necesario. Así, el 18 de febrero la ejecutiva nacional comunicó por unanimidad el veto a Sánchez después de las elecciones: “No pactaremos con este PSOE, Ciudadanos no apoyará al señor Sánchez”, fue la principal conclusión. Ahora, el equipo de máxima confianza de Rivera considera que es necesario rematar esa promesa. “Primero cerramos la puerta y ahora había que decir qué íbamos a hacer. Proponer nuestra alternativa”, explican a El Confidencial.

Ciudadanos no quiere caer en el riesgo de hacer una campaña “en negativo” y seguir el 'no es no' que en su día hizo Sánchez con Rajoy. Son partidarios de explicarle a la gente que no pactarán con los socialistas y que su propuesta pasa por sumar una mayoría alternativa, a la derecha, para desalojar a Sánchez de la Moncloa. Eso pasaría por gobernar en coalición, igual que en Andalucía, con el PP. La formación naranja entiende que el mandato de la ejecutiva fue firme, pero que la opinión pública debía convencerse. El PP seguía atacando a los centristas, lanzando un mensaje de que después de las elecciones Ciudadanos pactaría con el PSOE.

Un mensaje que los dirigentes naranjas encuentran “muy dañino” —sus encuestas internas confirman que más de la mitad de su electorado es partidario de un pacto con el PP, también el segundo ‘tracking’ de este diario así lo señala— y, por tanto, era necesario cerrar el grifo de las dudas de una vez por todas, asegurando a sus electores que bajo ningún concepto pactarán con Sánchez.

Con este punto aclarado, Ciudadanos dedicará el mes de la campaña a una batalla tú a tú entre Rivera y Casado. Entienden que puede ser una baza ganadora. La marca del líder naranja siempre ha pesado mucho en todas las campañas (también las autonómicas y municipales), conscientes de que es el mayor valor a explotar que tiene la formación. Al menos, hasta las catalanas y las andaluzas, donde Inés Arrimadas contó con un protagonismo absoluto. Un escenario contrario, señalan, al del PP, con un líder [Casado] poco consolidado que va modulando sus mensajes en función de lo que hace su gran competidor por la derecha, Santiago Abascal. De ahí que Ciudadanos quiera fiarlo todo a la competición entre los dos candidatos.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)

“A partir de ahora, dejando más que claras nuestras intenciones, se abre la competición”, explican fuentes de la cúpula naranja, convencidos de que “la batalla interesante” será precisamente esa, toda vez que Pablo Iglesias parece haber salido del juego y Sánchez tiene clara su victoria en el espectro de la izquierda.

Tras el ofrecimiento de un Gobierno de coalición, Rivera inició esta hoja de ruta pidiendo la confianza a los electores y reconociendo que "ha llegado el momento" de elegir entre PP y Ciudadanos. “Os pido, con toda la humildad pero con toda la ambición también, que me apoyéis, que confiéis en mí. No os vamos a defraudar. El cambio sois cada uno de vosotros. Necesitamos un movimiento civil que llegue a la Moncloa y os pido un último esfuerzo”, lanzó Rivera en Galicia, el mayor feudo que sigue reteniendo el PP.

La partida está echada. La formación naranja dedicará las próximas cuatro semanas a insistir en que tras el 28-A solo habrá dos pactos posibles: el de Sánchez y los independentistas, y el de Ciudadanos y PP. Los electores que quieran el segundo acuerdo “deben elegir entre si lo lidera Rivera o Casado”, zanjan, reconociendo que harán una contraposición constante para convencer de que el centro derecha debe estar liderado por el líder de Ciudadanos. Para eso, aprovecharán las declaraciones recientes de miembros del equipo de Casado como Adolfo Suárez Illana, que, en su empeño por defender el derecho a la vida, llegó a comparar a las mujeres con neandertales.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Rivera lo repite una y otra vez: “Es legítimo que queramos encabezar el nuevo Gobierno. Somos un proyecto limpio, moderado, moderno, liberal y europeísta”. Unos términos, insisten dirigentes de Ciudadanos, con los que los otros dos partidos a la derecha “no pueden competir”.

A pesar de que todas las encuestas sitúan al PP muy por delante, en Ciudadanos consideran que los números se pueden mover mucho en las próximas semanas y, sobre todo, los días previos a las elecciones, como ya sucedió en Andalucía.

Recuerdan que los populares obtuvieron solo 90.000 votos más que los naranjas. De ahí que, aunque el escenario nacional es mucho más complejo en cifras, no pierdan de vista las opciones que hay. Jugará un papel clave Vox, dependiendo del porcentaje de voto que finalmente consiga. La ley electoral puede castigar mucho al partido de Abascal si no supera la barrera del 12 o el 13%. Pero, si araña votos, especialmente al PP, los de Casado se enfrentan a que la pérdida de una veintena de escaños pueda dar un vuelco al liderazgo del centro derecha. Empieza la otra batalla.

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