investidura en san telmo

Juanma Moreno Bonilla, presidente de Andalucía con los votos de PP, Cs y Vox

El dirigente popular fue respaldado por los diputados de las tres formaciones. Antes, en el debate de investidura, Susana Díaz arremetió contra el cambio "a peor" junto a "los herederos del franquismo"

Foto: Juanma Moreno, nuevo presidente de Andalucía. (EFE)
Juanma Moreno, nuevo presidente de Andalucía. (EFE)

No ha habido sorpresas en San Telmo. Tras dos intensas jornadas parlamentarias, Juan Manuel Moreno Bonilla, del PP, es ya presidente de Andalucía, gracias a los votos de los diputados de su propia formación, Ciudadanos y Vox.

Moreno Bonilla aprovechó su última intervención antes de la votación para volver a rechazar los cordones sanitarios a ninguna formación política al tiempo que invitaba a la líder socialista Susana Díaz a "hacer cosas juntos" por Andalucía. Moreno, tras reprocharle a Díaz que le haya llamado "franquiciado", aprovechó para arrogarse el control de la organización regional de la formación popular: "El que manda en el PP de Andalucía soy yo", dijo entre las risas de la bancada socialista y la mirada atenta del secretario general del PP, Teodoro García Egea, que asistía al acto entre el público invitado.

Juanma Moreno Bonilla, presidente de Andalucía con los votos de PP, Cs y Vox

Sí había expectación, no obstante, por ver a Susana Díaz como jefa de la oposición. Los antecedentes eran los cara a cara que cada quince días libraba como presidenta de la Junta frente a Juan Manuel Moreno, entonces líder de la oposición. Es un líder político al que nunca temió ni consideró como una amenaza y que se convertirá en breve en el responsable de desalojarla de San Telmo.

La dirigente socialista dudó durante el debate del "buenismo" de Moreno, que le tendió la mano en su discurso de investidura, y admitió que su Gobierno y su presidencia serán "legítimos", avalado por una mayoría parlamentaria, pero supondrá "el cambio a peor", soportado por "los votos de la extrema derecha" y "el bloque de la involución".

Díaz aspira a pertrecharse en el Parlamento andaluz frente a los movimientos internos en su partido que le piden un paso atrás y se disputa con Adelante Andalucía el liderazgo en la oposición. Ironizó con que Moreno apelara a Adolfo Suárez y anunciara que iba a protagonizar una nueva transición en Andalucía. "Suárez enterró el franquismo y usted llegará de la mano de los herederos del franquismo", criticó. Arremetió contra Vox, se preguntó sobre su financiación desde Irán, nombró a las víctimas de la violencia de género, lamentó la actitud "machista y negacionista" del partido de Abascal y metió el dedo en la llaga de asuntos como la futura Consejería de Familia. "¿De Familia o de familias?", preguntó, reivindicando a las parejas homosexuales. Preguntó también sobre la derogación de la ley de memoria histórica, que PP y Vox se han comprometido a derogar, a lo que se opone Vox.

"Antonio Machado no estaba de turismo en Colliure", ironizó. "Yo que soy creyente nunca he oído decir eso de deportaos unos a los otros como yo os he deportado, nunca. Habrá que mirar más a las bienaventuranzas", dijo Díaz al portavoz de Vox. A Moreno le pidió confirmación de cuáles serán los sueldos del futuro Gobierno, porque homologarlos a los del Ejecutivo de la nación supondría una importante subida, y concreción sobre ese desmantelamiento prometido de "los chiringuitos de la administración paralela".

En Antequera

El ya presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno, anunció que el primer Consejo de Gobierno será el 25 de enero en Antequera. Es el guiño de un malagueño que siempre ha criticado la centralidad política de Sevilla y la reivindicación de un espíritu, dijo, el que dominó la negociación que 11 partidos hicieron en esa ciudad, epicentro geográfico de la comunidad andaluza, para redactar el Estatuto de Autonomía.

"Illo, illo, no paran", se le oyó mascullar al candidato del PP, Juan Manuel Moreno, en una expresión coloquial mientras contestaba a quien será su vicepresidente en el Gobierno, Juan Marín (Cs). Quienes no paraban era los diputados del PSOE, que decidieron dedicarse al murmullo permanente en un pleno de investidura que fue algo gris y mucho más soso de lo que se había pensado sobre el estreno de Vox en un Parlamento español. Nada que ver con la intensidad que se vivía en el Parlamento británico con el que conectaban los medios desde Sevilla en directo en un día clave para el Brexit.

Juanma Moreno Bonilla, presidente de Andalucía con los votos de PP, Cs y Vox

A primera hora, Moreno visitaba las radios y televisiones instaladas en el Parlamento perseguido por decenas de focos. De pronto, las cámaras lo abandonaron. El motivo era Santiago Abascal, líder nacional de Vox, que recién llegado advertía: "Los que gritan "no pasarán" están atizando el odio". Irrumpió su partido en el Parlamento andaluz sin rehuir polémicas y con sus cartas bocarriba. Aunque a algunos sorprendió el tono de Francisco Serrano por agresivo, el juez en excedencia fue moderado en sus planteamientos respecto al tono que acostumbra. Aunque no dejó de poner en duda la violencia de género, con la mujer como víctima específica, reírse del lenguaje inclusivo y pedir la expulsión de 52.000 inmigrantes irregulares, difundiendo un dato de un informe policial que no está confirmado por fuentes del Ministerio del Interior ni del Gobierno andaluz. Dejó claro que son ellos quienes han propiciado el cambio político y que son no de extrema derecha sino de "extrema necesidad" y "extremo sentido común".

Vox tenía la llave de la investidura de Moreno y del futuro Gobierno y dejó claro que piensa reivindicar su protagonismo en la legislatura que arranca. Eso a pesar de que en un gesto insólito rehusó emplear su segundo turno: "Todo está clarísimo. No voy a usar el turno de réplica" Moreno sólo se sintió molesto porque Serrano sostuviera que habían estado acomodados en la oposición en Andalucía y negó que fueran unos "resignados". "Nadie le pide a Vox que renuncie a sus ideas", les concedió. Acto seguido se dedicó a poner en valor los acuerdos alcanzados con Cs y Vox, dejando claro que el presidente andaluz está llamado a ser un equilibrista político que deberá contentar a sus aliados en el Parlamento y a sus socios en el Gobierno.

El choque verbal más fuerte lo protagonizó Teresa Rodríguez, líder de Podemos y portavoz de Adelante Andalucía, que en avanzado estado de gestación tuvo que marcharse del pleno antes de tiempo tras sufrir una indisposición. Hubo momentos en los que se perdió en políticas fiscales y datos económicos pero básicamente subió a criticar a "un Gobierno de ricos" que va a "agujerear" la hacienda y a vaciar las partidas, aseguró, para las políticas sociales. "Son el Gobierno que le lame las botas a los banqueros", afirmó. Habló Rodríguez de la represión del pueblo gitano, reivindicó la memoria histórica y se preguntó qué ocurrirá cuando Vox tenga que dar su apoyo a unos Presupuestos andaluces donde exige que no haya partidas para las asociaciones del "lobby de género".

Juanma Moreno Bonilla, presidente de Andalucía con los votos de PP, Cs y Vox

Marín tomó la palabra para hacer su propio discurso de investidura, reescribiendo con pluma naranja lo que el día antes llevó Moreno al discurso. Quien esperaba ver en el hemiciclo el enfrentamiento abierto que acostumbran en los medios y las redes Vox y Cs en las últimas semanas es que no conoce a Marín, de tono siempre sosegado y nada agresivo.

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