RIVERA INSISTE: NO HABRÁ ACUERDO CON EL PSOE

Ciudadanos ignora las encuestas y mantiene su veto a Sánchez: "No existen dudas"

Cs se reafirma tajantemente, más allá de lo que reflejan los sondeos, en el mandato que emitió la ejecutiva el pasado 18 de febrero, aprobando por unanimidad el no al PSOE

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

A poco más de un mes de las elecciones generales, las posibles sumas que arrojen los resultados en las urnas están eclipsando ya el debate político. Las encuestas más recientes, incluido el primer 'tracking' de El Confidencial, publicado este lunes y que se irá repitiendo durante las próximas semanas, señalan una probable mayoría entre el PSOE, que ganaría las elecciones, y Ciudadanos. Se trataría de la única opción que no necesitaría un tercer actor. Los socialistas no suman con Unidos Podemos (necesitarían, como mínimo, una abstención de los independentistas), ni tampoco las tres fuerzas de la derecha (PP, Cs y Vox) podrían reeditar un pacto a la andaluza. No con los números que hay en estos momentos encima de la mesa, según los estudios demoscópicos. Pero todo indica que el acuerdo entre Pedro Sánchez y Albert Rivera no llegará.

Así lo señalan dirigentes de la cúpula naranja, que se reafirman tajantemente en el mandato que emitió la ejecutiva nacional el pasado 18 de febrero, aprobando por unanimidad el veto al PSOE tras el 28 de abril. Las mismas fuentes aseguran que "no existen dudas" pese a los resultados que empiezan a reflejar las encuestas. El entorno de Rivera insiste en que la posibilidad de apoyar a Sánchez no existe y reiteran que "en ningún caso" respaldarán un Gobierno encabezado por el presidente socialista.

La decisión de la dirección naranja el pasado febrero no fue algo espontáneo. A pesar de las críticas y los análisis derivados de aquella reunión, el partido tenía clara su intención de lanzar un mensaje claro, desmarcándose del PSOE y tratando de frenar la ofensiva del PP, que comenzaba a apelar una vez más al voto útil y ponía en duda un posible entendimiento entre Ciudadanos y socialistas. El núcleo duro de Rivera analizó los riesgos y era consciente de que los había. El principal, una fuga de votos por el centro y el centro-izquierda, que le reprochan no cerrar la puerta a un acuerdo del que participe Vox, aunque sea vía abstención como ocurrió en Andalucía. Pero el líder naranja y su equipo de confianza concluyeron que la situación (del momento y actual) requería asumir riesgos y que era necesaria una elección. Así nació la propuesta ante su ejecutiva, que después fue respaldada.

Albert Rivera se dirige a Pedro Sánchez desde la tribuna. (EFE)
Albert Rivera se dirige a Pedro Sánchez desde la tribuna. (EFE)

Distintos dirigentes que asistieron a la misma insisten en la imposibilidad de pactar "con el actual PSOE". Aseguran que "no hay matices" en la orden de la ejecutiva y reconocen que la línea roja sigue siendo la figura de Pedro Sánchez y las derivadas que su liderazgo han provocando en la formación. "Mientras el PSOE sea Sánchez, no hay nada que hacer", reiteran poniendo el foco en los apoyos de la moción de censura (independentistas y EH Bildu incluidos) y la negociación de unas cuentas públicas en la cárcel y teniendo como mediador a Pablo Iglesias, por mucho que el Ejecutivo asegurara que el de Podemos no era un emisario de Moncloa.

En Ciudadanos ha calado la creencia de "la traición de Sánchez" y entienden que ningún voto de su partido debe ir a parar a respaldar al PSOE. Ante las críticas del bautizado 'pacto del abrazo' —en referencia al acuerdo firmado entre Sánchez y Rivera en marzo de 2016 que condujo a una investidura fallida (Podemos no la respaldó y el bloqueo político se perpetuó hasta la repetición electoral de junio)—, el partido naranja tiene claro que aquel PSOE no es el de ahora. En realidad, aseguran, basta con ver una imagen de los equipos negociadores para ver que las coincidencias son ya casi inexistentes.

Los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos en febrero de 2016. (EFE)
Los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos en febrero de 2016. (EFE)

De aquella fotografía, solo Meritxell Batet, actual ministra de Política Territorial, y María Luisa Carcedo, titular de Sanidad en sustitución de Carmen Montón, siguen siendo cercanas a Sánchez. En el centro del equipo negociador socialista estaba Antonio Hernando, entonces portavoz parlamentario del PSOE y mano derecha de Sánchez, con el que rompió toda relación al ser partidario de la abstención en la investidura de Rajoy meses después. Formaba parte de aquella mesa también el histórico dirigente y director de gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero y antes de Felipe González, José Enrique Serrano, también apartado del actual núcleo duro y que no repetirá en ninguna lista por el PSOE para el Congreso.

En la fotografía también estaban el dirigente del Partido Socialista de Euskadi Rodolfo Ares, entonces miembro del comité federal del PSOE y que hizo campaña en las primarias por la candidatura de Patxi López, y Jordi Sevilla, exministro que ahora ocupa la presidencia de Red Eléctrica.

"El peor escenario"

Aunque en el partido insisten en que la postura es la que es y no hay cambios en el horizonte, algunos dirigentes sí reconocen que "el peor escenario" posible sería el que refleja la encuesta de este diario. Que Ciudadanos se viera en la tesitura de mantener el no a Sánchez siendo la única opción frente a un Gobierno socialista, junto a Podemos y los independentistas.

Que los socialistas estarían más cómodos con Ciudadanos está claro. Lo dijo este domingo el propio secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, al asegurar que "es preferible siempre alguien que no cuestione la unidad de España". En el caso de la número dos del PSOE, Adriana Lastra, que asimismo se pronunció sobre el asunto pese a no suscribir las palabras de Ábalos como tal, tampoco descartó un pacto con Ciudadanos, dejando claro, eso sí, que las líneas rojas para su partido son el programa y el evidente veto a Vox.

En la formación de Rivera reconocen que no sería fácil de explicar un no rotundo si existiera una suma suficiente entre ambos partidos y hubiera coincidencias programáticas con Sánchez (y obviamente una negativa taxativa de entendimiento con los grupos independentistas). En Ciudadanos son muchos los que siguen pensando que la línea roja siempre será permitir que Podemos llegue al Gobierno.

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