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El último pleno de la legislatura confirma la ruptura absoluta de Sánchez y Rivera
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SITUACIÓN IRRECONCILIABLE ANTE EL 28-A

El último pleno de la legislatura confirma la ruptura absoluta de Sánchez y Rivera

La situación entre los líderes del PSOE y Ciudadanos se constata como irreconciliable al término de esta legislatura. Los ataques y reproches mutuos escalan al nivel máximo

Foto: Pedro Sánchez y Albert Rivera se saludan tras la investidura fallida de Sánchez en marzo de 2016. (EFE)
Pedro Sánchez y Albert Rivera se saludan tras la investidura fallida de Sánchez en marzo de 2016. (EFE)

El orden del día marcaba una comparecencia del presidente sobre la situación política en Venezuela, el futuro del Brexit y las sociedades instrumentales de varios ministros de su Gabinete. Pero la realidad fue un debate plagado de mítines que anticipan lo que se verá de aquí al 28 de abril. A falta de que hoy tenga lugar la última sesión plenaria de la legislatura, la de este miércoles —con debate entre los principales líderes y el último control al Gobierno— sirvió para constatar que la relación entre Pedro Sánchez y Albert Rivera es irreconciliable.

Sánchez arremete contra Casado y Rivera por su "falta de respeto" al Congreso

Los ataques y reproches entre ambos fueron constantes y el presidente del Ejecutivo se centró especialmente en el dirigente naranja. Sánchez acusó a Rivera de “mentir” y hacer un discurso cargado de “alarmismo”. Se quejó de recibir “lecciones” por parte de los centristas —“que vengan a darnos lecciones al PSOE, que somos un partido constitucionalista que va a defender siempre la Constitución y hacer que se cumpla”—, insistió. Y aprovechó para criticar al dirigente liberal de no abordar los temas del día “porque le importan un comino” y solo se centró, según dijo, “en lanzar mensajes electorales”.

Rivera se lanzó en su turno de comparecencia contra las decisiones del Gobierno de Sánchez que, a su juicio, “tiene secuestrado al PSOE” y lo ha convertido “en la muleta del separatismo”. Le acusó de “traicionar al constitucionalismo”, y no solo centró sus embestidas en Sánchez sino que le dedicó un fuerte reproche a la portavoz parlamentaria socialista, a la que le devolvió su reiterada afirmación de que la imagen de Colón —en la que estuvieron Rivera, Casado y Abascal, entre otros— representaba la involución en España. “Mire, la involución del PSOE se resume en una imagen: el número dos del PSOE era Alfonso Guerra y ahora es usted”, le espetó a Adriana Lastra, a quien recriminó “insultar a los ciudadanos que portan la bandera nacional”.

placeholder El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención este miércoles. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención este miércoles. (EFE)

Y eso fue solo el principio. Las incompatibilidades quedaron patentes a lo largo de sendas intervenciones, apuntando ya a lo que ocurrirá el 28 de abril. Sánchez, esta vez sí dirigiéndose tanto a Rivera como a Casado, reiteró su posición: “Con la ultraderecha, ni a la vuelta de la esquina. Vox es el caballo de Troya que ya condiciona el Gobierno andaluz”, aseveró el presidente, que no dejó de reprochar a Rivera “el cordón sanitario al PSOE y a mi persona”. Se refería a la decisión tomada en la ejecutiva nacional naranja hace dos semanas, que fijó el criterio de no pactar con los socialistas tras las elecciones generales.

Un criterio que Rivera defendió desde la tribuna. “Qué bien hizo mi ejecutiva y qué bien han hecho algunos socialistas críticos, porque usted ha traicionado al constitucionalismo”, repitió el líder de Ciudadanos, sin negar en ningún momento que exista ese veto explícito. Todo lo contrario. De hecho, afeó al jefe del Ejecutivo que los socialistas también lanzaran el veto al PP y su formación, prefiriendo llegar a apoyos con ERC y el PDeCAT. Rivera no dudó en insistir en que su objetivo es encabezar una alternativa y “mandar al PSOE a la oposición”.

El dirigente naranja aprovechó su intervención también para lanzar algunas promesas electorales, entre las que estuvo la creación de una alta inspección del Estado que acabe con el adoctrinamiento en las aulas catalanas (esta iniciativa la han propuesto por otras vías desde la oposición sin éxito), cambiar el sistema judicial e impulsar, entre otras, que la elección del presidente de RTVE se haga a través de un concurso público.

Foto: Pedro Sánchez conversa con su vicepresidenta, Carmen Calvo, este 27 de febrero en el pleno del Congreso. (EFE)

Aunque Sánchez y Rivera protagonizaron el enfrentamiento de este martes, la incompatibilidad entre ambos partidos lleva días visualizándose. Dirigentes socialistas y ministros de Sánchez se enzarzaron durante las sesiones de esta semana en esa misma línea. La vicepresidenta, Carmen Calvo, arremetió duramente contra el portavoz parlamentario naranja, Juan Carlos Girauta, asegurando que Ciudadanos vive del enfrentamiento, “porque no tiene otro discurso que jalear la confrontación”. La líder naranja en Cataluña que dará el salto al Congreso a partir de abril, Inés Arrimadas, estuvo muy presente en el debate de este miércoles. Calvo sugirió que “hizo el ridículo” con su viaje a Waterloo, y concluyó que la situación en la comunidad autónoma la solventará otro Gobierno, “sin ustedes”. Una vez más, incompatibles.

La mala relación entre ambos líderes, que ya da la sensación que trasciende incluso a lo personal por ambas partes, llega en un momento crítico. Apenas a unos días de que el presidente disuelva las Cortes, convoque elecciones y las formaciones se adentren en una campaña electoral que promete aportar mucha crudeza. El escenario, hoy por hoy, solo deja encima de la mesa el entendimiento entre dos bloques si es que la aritmética parlamentaria lo permite. La derecha buscará un pacto a la andaluza y replicar el pacto entre populares y naranjas, que necesariamente deberá contar con Vox. Todo eso sin conocer aún la fuerza con la que previsiblemente irrumpirán los de Abascal.

En la otra cara de la moneda se encuentra el PSOE, liderando las encuestas recientes (este jueves, sale el CIS de febrero), pero abocado una vez más a entenderse con Unidos Podemos y, sobre todo, los grupos independentistas para volver a gobernar.

Casado-Sánchez, el otro choque

El debate dejó también claro que el choque personal entre Casado y Sánchez marcará la precampaña electoral en un duelo que el presidente quiere evitar que se plasme también en un 'mano a mano' ante las cámaras de televisión. El lider del PP citó en el Congreso a su principal rival para ese debate mientras el actual inquilino de la Moncloa delegaba en sus portavoces que fueran adelantando el no. Prefiere fórmulas 'a cuatro' o incluso 'a cinco' para dar protagonismo a Vox.

En su última intervención parlamentaria de la legislatura, Casado se declaró impresionado por el grado de autoestima del jefe del Ejecutivo y añadió un nuevo insulto para el socialista ademas del ya conocido “felón”. “No he visto una persona más ególatra en toda la historia del parlamentarismo reciente de esta Cámara", dijo el dirigente de los populares, además de referirse a Sánchez como “el del Falcon”.

Ambos aspirantes a la presidencia del Gobierno se despidieron mutuamente dando por hecho la derrota del otro en las urnas. Casado sentenció que "afortunadamente el 28 de abril España despertará de su pesadilla, a la que ha sumido a toda la nación". Y Sánchez sostuvo que los comicios sentenciarán a su principal oponente para poner fin “a la crispación y la mentira”.

El orden del día marcaba una comparecencia del presidente sobre la situación política en Venezuela, el futuro del Brexit y las sociedades instrumentales de varios ministros de su Gabinete. Pero la realidad fue un debate plagado de mítines que anticipan lo que se verá de aquí al 28 de abril. A falta de que hoy tenga lugar la última sesión plenaria de la legislatura, la de este miércoles —con debate entre los principales líderes y el último control al Gobierno— sirvió para constatar que la relación entre Pedro Sánchez y Albert Rivera es irreconciliable.

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