compiten por la misma bolsa de votantes

Pugna Arrimadas-Álvarez de Toledo: la batalla del centroderecha será en Cataluña

Además de ser la segunda comunidad que más escaños reparte, Rivera y Casado confían en sus números uno por Barcelona para competir por la misma bolsa de votantes

Foto: Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)
Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)

La lucha por el espacio del centroderecha en las próximas elecciones generales de abril tendrá mucho que ver con Cataluña. No solo porque el debate —y con toda seguridad la campaña electoral— girará en torno a la crisis catalana mientras continúa el juicio del 'procés', sino porque lo que ocurra en esta comunidad autónoma será decisivo para ver cómo se configura el nuevo mapa político en este espectro ideológico. Solo hace falta comprobar que algunas de las decisiones más relevantes que han tomado PP y Ciudadanos tienen mucho que ver con la lista por Barcelona al Congreso.

Aunque en los últimos días Albert Rivera ha hecho públicos importantes fichajes —el exabogado del Estado Edmundo Bal, el empresario Marcos de Quinto o la abogada de etnia gitana Sara Giménez—, el primer golpe de efecto llegó en realidad de la mano de Inés Arrimadas hace unas semanas. La presidenta del partido en Cataluña decidió dar el salto nacional encabezando la lista barcelonesa. Ciudadanos afronta la contienda electoral de esta primavera como una oportunidad que podría no volver a aparecer, y de ahí que centren sus esfuerzos en dar el 'sorpasso' al PP de Pablo Casado. Anunciar con tanta anticipación el veto a pactar con Pedro Sánchez después del 28 de abril fue parte de la misma estrategia.

La figura de Arrimadas jugaba en este punto un rol clave. Rivera es consciente de que la dirigente jerezana puede ser el revulsivo que el partido necesita para arrastrar a los votantes definitivos. En el partido no hay precedentes de dos campañas como la catalana del 21-D (2017) y la andaluza el diciembre pasado. En ambas, Arrimadas copó todo el protagonismo. Los estudios poselectorales de la propia formación concluyeron que la dirigente había sido la artífice del éxito que, primero, le hizo ganar las elecciones en la tierra que vio nacer a Ciudadanos y, segundo, llevó al partido a entrar en su primer Gobierno autonómico con Juan Marín como vicepresidente.

Inés Arrimadas junto a Albert Rivera. (EFE)
Inés Arrimadas junto a Albert Rivera. (EFE)

El objetivo para abril está claro: replicar ese éxito en toda España. Y, particularmente, retener los votantes catalanes, una comunidad clave (reparte 48 escaños), junto a Andalucía (la que más diputados otorgará, 61 entre sus ocho provincias). En las últimas generales, un año antes de las catalanas, el partido de Rivera consiguió 5 diputados (4 por Barcelona y 1 por Tarragona), mientras que los populares se hicieron con 6 (4 por Barcelona, 1 por Tarragona y 1 por Lleida). El objetivo de Arrimadas pasa por mejorar ese resultado y aspira a superar ampliamente al PP.

Los populares, por su parte y como no podía ser de otra manera, ya han tomado nota. Y en estas elecciones también se juegan mucho. En clave catalana: ser o no ser. El 21 de diciembre de 2017 el PP prácticamente desapareció del mapa, quedándose en cuatro diputados y sin tener grupo parlamentario propio. Los naranjas absorbieron la mayor parte de los votantes constitucionalistas: 36 diputados, conquistando a derecha y a izquierda (muchos votantes del PSC apostaron por Arrimadas en aquella ocasión) y siendo primera fuerza en Cataluña. Pablo Casado quiere tener, de alguna manera, a 'su Inés Arrimadas'. Es decir: lograr ese golpe de efecto, ese revulsivo, que consiga agitar a los suyos y recuperar al votante perdido.

Casado busca en Álvarez de Toledo el revulsivo que es Arrimadas para Cs. En clave catalana se juega mucho: ser o no ser. En el 28-A, también

Hace unos días anunciaba su apuesta: Cayetana Álvarez de Toledo, relegando a la exministra y portavoz parlamentaria, Dolors Montserrat. Similitudes hay pocas en apariencia. Ninguna de las dos nació en Cataluña. Pero la de Ciudadanos lleva años afincada en esa comunidad, domina la cultura y la lengua sin matices y, como ella misma expresa, se siente también catalana. La popular no tiene vinculaciones de este tipo, aunque sí una trayectoria intelectual muy combativa contra el nacionalismo (se alejó del PP de Mariano Rajoy por considerar blandas sus posturas). Hace unos días surgió una polémica cuando la candidata popular dejó claro que no hablaba catalán. También subió el tono al asegurar que el reto de España frente al 'procés' independentista es "mayor" al del intento de golpe de Estado del 23-F.

Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Casado. (EFE)
Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Casado. (EFE)


El mayor punto en común de ambas reside en el objetivo electoral: pelearán por la misma bolsa de votantes y el PP tiene claro que el barco a asaltar es el de color naranja. La formación centrista volverá a confiar en la efectividad de Arrimadas en los periodos preelectorales, especialmente en su liderazgo y arrastre en campaña. El reto, sin embargo, no es sencillo. Tras el primer acuerdo que incluye a Vox (su abstención permitió el pacto PP-Ciudadanos en Andalucía) muchos votantes catalanes, especialmente los procedentes del PSC, podrían volver a su voto de origen preocupados por la cercanía con la formación de Santiago Abascal.

El movimiento de Casado es claro: no solo frenar la sangría de votos, sino recuperar a su electorado aprovechando también la fuga de electores que podrían sufrir los naranjas. Además de por la izquierda, por la derecha, con la irrupción del partido ultraderechista (todo apunta a que hará sufrir a ambos) y pasándole factura, insisten los populares, la "inacción" que a su juicio supuso no acudir a una investidura a pesar de ser la primera fuerza. "Una máquina electoral contra una intelectual antinacionalista", resumen el panorama en Cataluña.

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