DEVOLVER EL "SACRIFICIO" POR EL PAÍS

66 diputados del PSOE que se abstuvieron con Rajoy piden al PP hacerlo con Sánchez

Parlamentarios y exparlamentarios socialistas firman una carta en la que demandan a los populares que actúen ahora con "reciprocidad" y se abstengan sin condiciones con el presidente

Foto: Antonio Hernando felicita a Mariano Rajoy tras la investidura del 29 de octubre de 2016. (EFE)
Antonio Hernando felicita a Mariano Rajoy tras la investidura del 29 de octubre de 2016. (EFE)

Más presión al PP para que se abstenga y facilite la reelección de Pedro Sánchez. El PSOE difundió este miércoles una carta firmada por 66 diputados de sus filas que se abstuvieron con Mariano Rajoy en 2016 para pedir a los conservadores que hagan lo mismo. Que actúen con "reciprocidad" y se abstengan "sin condiciones" en la investidura del líder socialista. Que sigan el camino que ellos siguieron, "difícil" pero "honorable". Ferraz reivindica aquel gesto que ocasionó un cisma hace tres años.

La misiva [aquí en PDF] está firmada por actuales parlamentarios y miembros de la dirección, como José Luis Ábalos o Adriana Lastra, pero también por aquellos que ya no tienen su escaño en la Cámara Baja y que incluso están muy distanciados de Sánchez, como el exportavoz Antonio Hernando o el ex número dos del grupo Eduardo Madina. No figura en la relación la también exportavoz Soraya Rodríguez, que en marzo se dio de baja del PSOE y saltó a las listas de Ciudadanos, partido por el que resultó elegida eurodiputada el 26-M.

66 diputados del PSOE que se abstuvieron con Rajoy piden al PP hacerlo con Sánchez

Los 66 diputados y exdiputados socialistas recuerdan que el 29 de octubre de 2016 se abstuvieron en la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy, y lo hicieron después de que este permaneciera diez meses en funciones y sin que fuera capaz de articular una mayoría parlamentaria que le permitiera formar gobierno. Lo hicieron, recuerdan, "en el límite de la disolución automática de las Cortes y de unas terceras elecciones generales en el plazo de un año y ante la perspectiva de que, tras ellas, el mismo bloqueo" llevara al país a unos cuartos comicios.

Todo lo que ocurrió en 2015 y 2016 "nos hacía muy difícil a los diputados socialistas hacer lo que sabíamos iba a ser, y fue, un verdadero sacrificio"


También señalan que esa abstención, que llegó tras una crisis interna brutal y que se llevó por delante al propio Sánchez, llegó después de otros gestos de los socialistas para desbloquear el país. Así, tras las generales de 2015, Rajoy pegó la espantada, declinó la encomienda del Rey de formar gobierno y "paralizaba" con su actitud el mecanismo constitucional de convocatoria de nuevos comicios. Fue el PSOE, dicen, con Sánchez a la cabeza el que, "en un acuerdo con Cs, asumiera el encargo de someterse a una votación de investidura" para así activar la cuenta atrás hacia las urnas. El secretario general no alcanzó entonces la mayoría necesaria, porque tanto el PP como Podemos se negaron a facilitar su elección.

Lo "sensato" es un cambio constitucional

Tras las generales del 26 de junio de 2016, el bloqueo volvió a repetirse, y nada hacía indicar que no pudiera haber otros nuevos comicios. Lo "sensato", reflexionan los firmantes, sería modificar la Constitución para establecer mecanismos que permitan la elección de un presidente del Gobierno y no quepa la parálisis. Pero ni en 2016 ni ahora se está en condiciones de "reparar formalmente" ese mecanismo. Indican, no obstante, que el espíritu de la Carta Magna sí está "bien claro", y es el que "obligaba a los demócratas a encontrar una salida en 2016, como nos obliga ahora".

"Os pedimos que os abstengáis para que España tenga un Gobierno. No os pedimos que hagáis nada que no hayamos hecho antes nosotros", piden

"Los socialistas le dimos muchas vueltas a esa salida durante aquellos meses del verano de 2016. Y por más vueltas que le dimos, la única salida practicable era nuestra abstención en la votación de investidura del señor Rajoy. Las obvias diferencias ideológicas con vuestro partido —escriben al PP—, nuestro desacuerdo con el desempeño del presidente Rajoy al frente del Gobierno de España durante los cuatro años que, entre 2011 y 2015, gobernó con mayoría absoluta, la pasividad del señor Rajoy después de las elecciones de diciembre no presentándose a la investidura, y muy especialmente las sombras de corrupción que se cernían sobre él y una parte de la dirección de vuestro partido, nos hacían muy difícil a los diputados y diputadas socialistas hacer lo que sabíamos iba a ser, y fue, un verdadero sacrificio".

Todo el PSOE, desde el último militante hasta la cúpula, quedó "atrapado" entre la ética de la responsabilidad y la de la convicción. Y sufrió "el mayor desgarro" vivido por el partido desde la Transición. El que le llevó a la mayor guerra civil. Unas terribles primarias que ganó finalmente aquel que prefirió dimitir antes que abstenerse para preservar su capital político: Pedro Sánchez.

Los parlamentarios socialistas señalan que uno de sus "temores" fue cómo articular esa abstención, que sus rivales —Podemos— les acusaran de "connivencia" con el PP. Para "mitigar" el precio a pagar por una dolorosa abstención y para remarcar que en realidad se trataba de un problema de "diseño del sistema" y de un gesto de "responsabilidad", el comité federal del PSOE decidió una abstención sin condiciones, ni sobre el programa ni sobre el candidato. No fue "negociada a cambio de algo". "No nos abstuvimos para que gobernara Rajoy, sino para que España tuviera un Gobierno. Lo hicimos para acabar con una parálisis institucional que alcanzaba a toda nuestra democracia, incluyendo el funcionamiento mismo del Legislativo", rubrican los firmantes.

"Por imperativo"

Ahora que han pasado tres años, la conclusión es rotunda: "Eso que hicimos nosotros es un activo del PSOE, de todo el PSOE. Por eso os podemos decir legítimamente que ahora es el momento de la reciprocidad. Si no sois capaces de formar una mayoría de investidura con más votos que nosotros, sería razonable que os abstuvierais sin condiciones, como hicimos nosotros. No os pedimos que asumáis nuestros valores o apoyéis nuestras políticas. Os pedimos que no bloqueéis la formación de gobierno. No os pedimos la abstención a favor de un Gobierno socialista. Os pedimos que os abstengáis para que España tenga un Gobierno. No os pedimos que hagáis nada que no hayamos hecho antes nosotros".

Los diputados concluyen que si el PP devuelve el favor y se abstiene, "entre todos" se habrá recuperado la cultura política de la Transición y la que inspiró la Constitución. "En política es tan importante lo que se dice como quién lo dice. No hablamos de oídas, sino de lo vivido. Quienes firmamos esta carta sabemos bien lo difícil que es hacer el camino que os pedimos que hagáis, pero es posible hacerlo, y es honorable".

En aquella traumática votación del 29 de octubre de 2016, 68 diputados socialistas se abstuvieron, mientras que 15 —siete de ellos del PSC— se mantuvieron en el no a Rajoy. Sánchez había renunciado a su escaño esa misma mañana y su vacante no pudo cubrirse en horas. El escrito lo firman 66 parlamentarios y exparlamentarios, por lo que solo falta la rúbrica de dos. Una de ellas, Soraya Rodríguez, eurodiputada de Cs. La otra, de la pontevedresa Lola Galovart, que tras la disolución del Congreso volvió a su puesto de jueza en Vigo. El manifiesto fue promovido por quien fuera jefe de Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero en Ferraz, el exdiputado por Málaga José Andrés Torres Mora. Según fuentes del cuartel general de los socialistas, habló con Ábalos de la idea y este le propuso hacerla extensiva a todo el grupo de la pasada legislatura. Torres Mora se ayudó de otros exparlamentarios, como Juan Luis Gordo, Ciprià Císcar y Chano Franquis. Y así se lograron recabar los 66 apoyos. Aquellos que en su momento defendieron la abstención contra el criterio de los sanchistas ironizaban con la asunción de la postura por parte de la cúpula. "Se ve que al final no éramos tan traidores y golpistas, ¿no?", señalaba una veterana.

De todos los perfiles

De los 66 que apoyan el documento, los hay fieles a Sánchez —como sus números dos y tres, José Luis Ábalos y Adriana Lastra, y miembros de su ejecutiva o de la dirección del grupo como Pilar Cancela o Rafael Simancas—, otros más críticos en su día (Patxi López, que rivalizó con Sánchez en las primarias y hoy está en su ejecutiva, o María González Veracruz y César Luena) y otros dirigentes ya muy distanciados de él, como Antonio Pradas, José María Barreda, Antonio Trevín, Miguel Ángel Heredia, María Jesús Serrano, Micaela Navarro, Ángeles Álvarez, Ricardo Cortés, Ignacio Urquizu o Javier Lasarte, además de los ya citados Antonio Hernando y Eduardo Madina. Este, que dejó su escaño en 2017 tras la derrota de Susana Díaz en las primarias, defendió hace muy pocos días en una tribuna en 'El País' la adopción de mecanismos de desbloqueo para evitar ir a nuevas elecciones. Madina, como muchos de los firmantes, que apoyaron a Díaz en la competición interna, no tienen sitio en el nuevo Grupo Socialista porque salieron de las listas.

El PP se mantiene en el no a la investidura y recuerda que Sánchez dimitió para no abstenerse y luego lideró una moción para tumbar a Rajoy

Lastra, en declaraciones a 'Al rojo vivo' (La Sexta), señaló que su partido "no está engañando a nadie" y pide a todos que no bloqueen la investidura porque no hay alternativa, y eso incluye al PP. Ella se abstuvo en 2016, sí, pero lo hizo "por imperativo", igual que su compañera de escaño María González Veracruz, hoy exdiputada por Murcia. Ambas traslucían así el malestar con la gestora del PSOE que promovió el giro de posición. Ábalos no añadió ninguna coletilla, aunque como Lastra y los diputados díscolos defendió seguir enarbolando el no es no.

66 diputados del PSOE que se abstuvieron con Rajoy piden al PP hacerlo con Sánchez

El PP respondió a la misiva de los 66 diputados socialistas manteniendo su no a Sánchez, recordando que fue él mismo quien se opuso "frontalmente" a esa abstención y que por eso renunció a su acta. Los populares no facilitarán la investidura, como ayer trasladó su líder, Pablo Casado, al propio presidente. Y entienden que "no es de recibo" que este reclame la abstención cuando él no la practicó y en 2018 "buscó el apoyo de partidos independentistas para echar a Rajoy" a través de una moción de censura, informa EFE. Así, se rompió, creen, el "espíritu de colaboración constitucionalista" al que apelan los firmantes del manifiesto. En el PP también destacan que los actuales presidentes de Congreso y Senado, Meritxell Batet y Manuel Cruz, rechazaron aquella investidura de Rajoy —ambos siguieron el mandato de su partido, el PSC—, actitud que secundó la titular de Defensa, la independiente Margarita Robles.

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