IGNORA LAS PRESIONES

Rivera ratificará en la ejecutiva de Cs su hoja de ruta: "No es no" a Pedro Sánchez

El partido mantiene intacta la estrategia aprobada. No habrá giro en el guion. La postura se mantendrá. No barajan la abstención a pesar de las reiteradas peticiones y presiones recibidas

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i); la portavoz de la ejecutiva y secretaria de Formación, Inés Arrimadas; y el secretario general, José Manuel Villegas (i). (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i); la portavoz de la ejecutiva y secretaria de Formación, Inés Arrimadas; y el secretario general, José Manuel Villegas (i). (EFE)

Con los pactos autonómicos prácticamente encauzados y los ayuntamientos constituidos, el debate público y político vuelve a centrarse en la investidura de Pedro Sánchez. Tras la ronda de consultas con el Rey, el presidente en funciones tiene el encargo de buscar apoyos y someterse a una votación en el Congreso para intentar salir reelegido. Han pasado casi dos meses desde las elecciones y aún no hay una fecha prevista. Todo apunta a que la sesión de investidura podría celebrarse en la primera quincena de julio, aunque el candidato no tiene amarrados los apoyos suficientes.

En estos momentos, el socialista necesitaría contar con la abstención de ERC o EH Bildu (JxCAT ya anunció su negativa). Las peticiones para que Ciudadanos, también el PP en menor medida, se abstengan y permitan un Gobierno de Sánchez sin recurrir a Podemos y los independentistas se suceden desde hace semanas, pero se han intensificado en los últimos días.

El partido de Albert Rivera no cambiará su postura. La ejecutiva nacional del partido aprobó en el mes de febrero —por unanimidad— que no pactaría con Sánchez después del 28-A. En esa idea basó su campaña de las generales y, al día siguiente de los comicios, la formación ratificó su posición: las urnas habían avalado la decisión tomada. Se quedaron a nueve escaños del PP y a apenas 220.000 votos. El líder del partido acudió a su audiencia con Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela a principios de mes y le confirmó lo mismo: sus diputados no facilitarían la investidura de Sánchez a través de una abstención.

En estos momentos la decisión no se ha movido un ápice. Miembros del partido reconocen presiones y peticiones reiteradas para evitar que el futuro Ejecutivo socialista dependa del partido de Iglesias o de los independentistas catalanes. Algunas se han hecho públicas. El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, hablando "en nombre de los empresarios españoles", afirmó hace solo un día su preferencia de un "Gobierno monocolor o dos partidos estables" (excluyendo a Podemos) para garantizar "la estabilidad" del país. Semanas antes pedía la abstención directamente. El expresidente Mariano Rajoy reaparecía también para asegurar que la mejor fórmula sería algún acuerdo entre socialistas y naranjas.

En Ciudadanos el anuncio del exjefe del Ejecutivo sentó especialmente mal. Algunos de sus dirigentes señalaban que la idea debía aplicársela a su propio partido, que precisamente necesitó la abstención de los socialistas en 2016. Muchos siguen reprochando a Rajoy su "inacción" ante la moción de censura, convencidos de que debió evitarlo convocando elecciones primero y, una vez que la moción echó a andar, dimitiendo.

Más allá de las peticiones en el ámbito nacional—también por parte del propio Sánchez, "no hay otra alternativa" dijo este viernes desde Bruselas— en la Unión Europea el runrún continúa. Miembros del Gobierno de Macron rechazan la estrategia de los de Rivera, especialmente en lo que se refiere a los pactos con Vox. También publicaciones de prestigio como 'Politico' trasladan el malestar existente y las presiones que Ciudadanos está sufriendo en el entorno comunitario. En la formación naranja, sin embargo, reiteran su "tranquilidad" e insisten en que su estrategia de pactos no ha sido cuestionada por los liberales europeos (ALDE). Hasta el punto de que esta misma semana Rivera ocupó un puesto preferente en la foto de familia de todos los líderes europeos junto a la danesa Margrethe Vestager.

Fuentes de la cúpula naranja insisten en que "el compromiso adquirido en campaña electoral" se mantendrá intacto. No habrá giros de guion ni cambios de opinión. En la reunión de la ejecutiva nacional del próximo lunes los dirigentes abordarán, entre otras cosas, la hoja de ruta aprobada en el mismo comité meses atrás. En la formación entienden que su posición se ve apuntalada tras pactos recientes como el de Navarra. "Refuerzan lo acertada que fue nuestra decisión", aseguran integrantes de la cúpula.

"Esparza [el presidente de UPN] hizo dos ofrecimientos muy claros al PSOE. No quisieron ni hablarlo. Lo tenían decidido ya", aseguran dirigentes a este diario en referencia al acuerdo en la Mesa del Parlamento de la Comunidad Foral por el que finalmente Geroa Bai (que lidera el PNV) se hizo con la presidencia de la Cámara autonómica. Bildu también logró entrar en el órgano de gobierno con una secretaría, y Navarra Suma (coalición constitucionalista de UPN, Cs y PP) se quedó finalmente sin presidir. Inés Arrimadas advertía desde Pamplona casi de inmediato: "El Partido Socialista no tiene remedio. El PSOE siempre que puede acaba pactando con los nacionalistas", zanjaba, avanzando el que sería el próximo caballo de batalla del partido.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), se reúne con el líder de Cs, Albert Rivera. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), se reúne con el líder de Cs, Albert Rivera. (EFE)

La realidad es que el pacto navarro ha ratificado a Rivera en su estrategia. "La idea que tiene Sánchez de España es incompatible con la que tienen nuestros votantes", señala uno de sus colaboradores más cercanos, sacando de la ecuación cualquier vía para el entendimiento. Las posibilidades de que Ciudadanos permita la investidura de Sánchez son inexistentes, según insisten dirigentes de la ejecutiva nacional a este diario. Y sobre esta idea seguirá pivotando el argumentario de Ciudadanos. El lunes la ejecutiva volverá a tratar la situación, igual que los pactos cerrados en las distintas autonomías y ayuntamientos, y el partido continuará explicando el no a Pedro Sánchez.

En la formación naranja insisten en que su actuación está siendo "previsible" y se sacuden cualquier crítica de "veletas". "Estamos haciendo paso a paso lo que dijimos en campaña. No vamos a engañar a nuestros votantes. Fuimos a las elecciones diciendo que no pactaríamos con Sánchez porque entendemos que su proyecto es el contrario al nuestro. Y los electores lo respaldaron", afirman. "Los que piden la abstención ahora son los mismos que decían que debíamos entrar en el Gobierno con Rajoy o estaríamos muertos. Al no hacerlo nos decían veletas. Se demuestra que los veletas son ellos", zanjan.

La ruptura con Valls y los fundadores

A las presiones ante la investidura de Sánchez se une uno de los episodios más importantes de los últimos meses: la ruptura con Manuel Valls en Barcelona en el primer experimento que Ciudadanos llevó a las urnas renunciando a sus siglas. Los desencuentros con el ex primer ministro francés comenzaron hace muchos meses, poco después de confirmarse el fichaje. Las relaciones estaban rotas desde hacía tiempo, aunque prefirieron no hacerlo público hasta que pasara el 26-M. La investidura de Ada Colau fue el punto final.

El planteamiento de Valls —votar a Colau para evitar el mal mayor que suponía Maragall— no fue aceptado en la cúpula del partido. Ciudadanos tiene ahora una estrategia nacional que, en el fondo, busca la coherencia, y la líder de los comunes representa la misma línea roja en el resto de España que los independentistas en Cataluña. "Son lo mismo y el tiempo nos ha dado la razón", decía Arrimadas cuando al día siguiente de salir reelegida Colau colgaba un enorme lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento.

La postura del exdirigente galo es muy similar a la de los fundadores del partido, que en los últimos días también han insistido en la necesaria abstención de Ciudadanos en una investidura de Sánchez. El más duro ha sido Francesc de Carreras. En todo caso, unas posturas que no calan lo más mínimo en la estrategia de la formación. Los dirigentes actuales señalan que el crecimiento de Ciudadanos y su desarrollo nacional ha pasado desapercibido para todos los fundadores, enfrascados en unos orígenes de partido bisagra que ya no existen.

La cuestión será, una vez más, si existe debate dentro de la actual ejecutiva. Después de que 'Crónica Global' publicara que uno de los 'pesos pesados' de la formación, Toni Roldán (discípulo de Luis Garicano), se plantea dejar el grupo parlamentario a la vuelta del verano, el secretario de Comunicación, Fernando de Páramo, reconoció en un programa de televisión que en el seno del partido "hay debates". Acto seguido dio la otra clave: "Pero las cosas se hablan y se votan. Y ahí vamos todos a una". Las decisiones de mayor trascendencia y polémica tomadas en los últimos meses (el veto a Sánchez y los pactos con Vox, excluyendo a este partido de los acuerdos de Gobierno con el PP) salieron adelante por unanimidad del comité ejecutivo.

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