HORAS DECISIVAS EN EL CONGRESO

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

El Ejecutivo se afana en salvar su senda, pero los números no salían en la noche del jueves. Los mayores obstáculos los planteaba Podemos, a quien el PSOE recordó su apoyo a Carmena

Foto: Pedro Sánchez y el presidente francés, Emmanuel Macron, este 26 de julio tras su breve reunión en La Moncloa. (Reuters)
Pedro Sánchez y el presidente francés, Emmanuel Macron, este 26 de julio tras su breve reunión en La Moncloa. (Reuters)

"Cada minuto cuenta". La frase describía por sí misma el ánimo del Gobierno a última hora del jueves, incluso después de la tardía rueda de prensa en La Moncloa de Pedro Sánchez con Emmanuel Macron. En el entorno del presidente no podían hacer un pronóstico de qué ocurrirá hoy en el Congreso, cuando el pleno vote la nueva senda de déficit autorizada por Bruselas. Imperaba un optimismo muy calculado, la prudencia. Nada estaba asegurado, porque las conversaciones seguirán hasta el último minuto, hasta el arranque de la sesión, a las 11:30 de la mañana. El Ejecutivo mantenía toda la presión sobre Unidos Podemos, después de que las negociaciones con ERC y PDeCAT se percibieran más encarriladas, aunque ambas formaciones solo habían pasado a la abstención, y no al sí. Los números, no obstante, seguían anoche sin dar: el muro de enfrente, el del no, es de 172 diputados. El PSOE necesita como poco 173 respaldos, siempre que no haya ausencias.

Sánchez afronta un doble envite este viernes. El primer test, en teoría, si nada falla, está resuelto, pues ya cuenta con los 176 apoyos necesarios —mayoría absoluta— para proceder a la elección de la periodista Rosa María Mateo como administradora provisional única de RTVE. Los neoconvergentes, que el pasado miércoles, en la primera vuelta (la que no era trascendente), quisieron marcar distancias con el Ejecutivo, aunque lo que evidenciaron fue su fractura interna, sí están dispuestos a apoyar a la veterana informadora para que se ponga al frente de la corporación. La Moncloa, así, podrá apuntarse el tanto después de más de un mes de idas y venidas, de 'casting' de nombres y de votaciones infructuosas y hasta "esperpénticas" para la oposición. La elección saldrá, pues, si no hay errores, sean deliberados o no.

[Consulte aquí en PDF la nota del Gobierno tras la reunión de Pedro Sánchez con el presidente francés, Emmanuel Macron]

El obstáculo lo tiene el presidente con la nueva senda de déficit, que permite un margen de medio punto extra (unos 6.000 millones en total) a las Administraciones en 2019. Pasar del -1,3% comprometido inicialmente por el Ejecutivo de Mariano Rajoy al -1,8%. Dos de esas décimas irían a las comunidades —dispondrían de unos 2.400 millones más para gasto—, otras dos para paliar el agujero de la Seguridad Social y solo una (1.200 millones) se la quedaría el Estado. Unos objetivos, por tanto, "bien marcados", según defendió Sánchez en rueda de prensa en La Moncloa, y con la meta de estabilizar "social, política y económicamente" a España, así como "reconstruir el Estado del bienestar, consolidar el crecimiento del empleo digno".

Aquellos grupos que no voten la senda estarán votando en contra de reconstruir el Estado del bienestar, rescatar la sanidad...


El presidente reivindicó que con el marco presupuestario diseñado, que beneficia sobre todo a las CCAA y a la Seguridad Social, su Gobierno hace un "esfuerzo de solidaridad" con las administraciones que se encargan del sostenimiento de las grandes partidas de gasto social. Ahí lanzó su ultimátum: "Aquellos grupos que no voten a favor de la senda estarán votando en contra de reconstruir el Estado del bienestar, recuperar la sanidad, avanzar en educación, reavivar el sistema de dependencia y reactivar los servicios sociales". Sánchez quería traducir en imágenes claras y cercanas lo que supone un varapalo al Gobierno.

También al PP

Enseguida apeló a la "responsabilidad" de todos los grupos, "al primero y ante todo" al PP, que tiene mayoría absoluta en el Senado y que gobierna en varias comunidades y muchos ayuntamientos, para que apoyen los planes del Gobierno. Si no, tendrá que explicar, advirtió, su "interés partidista" en contra de una senda que da una mayor capacidad financiera a las administraciones territoriales. "Que cada cual asuma sus responsabilidades, el Gobierno va a asumir las suyas y va a ser plantear unos Presupuestos con esta senda de estabilidad o con la anterior, pero el Gobierno lo va a hacer", garantizó.

ERC y PDeCAT se inclinan por la abstención, pero no será suficiente, porque el muro del no puede llegar hasta los 172 diputados. Precisaría 173 síes

El mensaje de Sánchez estaba preñado de avisos a los grupos. Porque nada estaba cerrado anoche. Según indicaban en su entorno, los obstáculos de última hora los estaban encontrando los socialistas en Unidos Podemos, a quien el techo de gasto —los 125.064 millones de euros de límite de gasto no financiero previstos para 2019— le sigue pareciendo "insuficiente" y contrario a sus principios.

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

Durante las negociaciones, en las que han participado interlocutores del Grupo Socialista —Adriana Lastra y Rafael Simancas—, pero también del Gobierno, se usó un arma para intentar desactivar las reticencias de los morados: el apoyo que el PSOE prestó a los Presupuestos del Ayuntamiento de Madrid, el pasado 11 de julio, salvando así la estabilidad de Manuela Carmena. También Hacienda ha recordado que el crecimiento del techo de gasto, un 4,4% más que en 2018, supone un aumento superior al PIB nominal, como exigía Podemos. Además, lo que vota este viernes el Congreso y el lunes el Senado es la senda de déficit. El Gobierno simplemente informa a las Cámaras del techo de gasto, pero estas no lo votan.

En el equipo del presidente contaban el jueves por la noche que confiaban en vencer las pegas de los de Pablo Iglesias, que igual que les habían hecho mudar del no a la abstención, lucharían para que al final virasen al sí. Sobre todo, señalaban, porque los independentistas sí han rebajado el pistón. "Han entendido que ese margen de 480 millones de euros es importante para Cataluña", alegaban. ERC y PDeCAT, que han negociado con La Moncloa a través del Govern, se inclinaban anoche por la abstención, tal y como confirmaban fuentes de la formación republicana a este diario. El problema es que la abstención puede no ser suficiente. El PSOE necesita mayoría simple (más síes que noes), pero solo PP y Cs suman 166 escaños, más los tres de sus socios electorales (dos de UPN y uno de Foro Asturias, a los que Hacienda ha intentado convencer para que pasen a la abstención), los dos de Bildu y el de Coalición Canaria: 172 noes teóricos en total.

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

Lectura optimista, aunque prudente

El PSOE solo tiene atados, pues, sus 84 votos, más los cinco del PNV. Si arranca el sí de Unidos Podemos, llegaría a 151 diputados; 156 con los cuatro apoyos de Compromís y el de Nueva Canarias, que hasta ayer seguían en la abstención. Por tanto, el Gobierno afronta la votación de este viernes con un pronóstico más bien sombrío. Pero no se daba ni mucho menos por vencido. Fuentes de La Moncloa insistían en una lectura optimista, aunque siempre prudente.

Sánchez subraya la determinación de su Gobierno para presentar los Presupuestos de 2019: "Lo vamos a hacer con esta senda o con la anterior"

La negociación tan complicada para el Gobierno explica mejor el ultimátum de Sánchez durante su rueda de prensa con Macron, en la que además recordó lo "paradójico" que resulta que la Cámara territorial, el Senado, rechace una senda de déficit que da más recursos a comunidades y ayuntamientos. Veto que supondría que el marco presupuestario es devuelto al Ejecutivo, sin que pueda levantar la prohibición el Congreso, como sucede con el resto de leyes. "Si eso pasa [si el Senado veta], sería por un interés exclusivamente partidario y no territorial".

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

La vicepresidenta, Carmen Calvo, había advertido la víspera de que el Ejecutivo estaba buscando "soluciones" para esquivar el no de la Cámara Alta. Sánchez no quiso hacer referencias a planes B. Insistió en su determinación de presentar unos Presupuestos al Parlamento. "Lo vamos a hacer con esta senda o con la anterior", avisó.

Todas las opciones abiertas

Y es que este marco es "coherente" con la realidad económica del país, las previsiones de los organismos internacionales (sobre todo la UE) y con la realidad social, tras años de recortes y de "mucha desigualdad". El Ejecutivo planea ir "saneando las cuentas públicas consolidando la reducción del déficit público, con justicia social, redistribuyendo el crecimiento y consolidando derechos recortados en los últimos años".

Estamos en un sistema democrático y elecciones habrá, en tiempo y forma, es decir, en 2020. Es la voluntad del Gobierno

En La Moncloa subrayaban tras la comparecencia que Sánchez no quería rectificar ni enmendar a su número dos. "Todas las opciones siguen abiertas", decían. Pero el foco se quería situar en la votación del Congreso, la que resulta verdaderamente decisiva. Por una razón básica: si no sale aprobado el marco de estabilidad por la Cámara Baja, no viajaría al Senado, y se evidenciaría que los socios de la moción de censura han abandonado al presidente en su primera prueba importante. Un mensaje de debilidad que no le conviene.

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

Menos en un contexto en el que se ha vuelto a reanimar el fantasma del adelanto electoral, sobre todo por el endurecimiento de la postura del PDeCAT y del PP. Sánchez aprovechó durante su breve rueda de prensa con Macron para insistir en que no piensa en comicios ahora mismo. "Estamos en un sistema democrático y elecciones habrá, en tiempo y forma, es decir, en 2020. Es la voluntad que tiene el Gobierno", cuyo propósito es "estabilizar social, política y económicamente" el país, rubricó. Pero la marcha de la legislatura dependerá de votaciones angustiosas como la de este viernes.

Sánchez negocia 'in extremis' los apoyos al déficit y lanza un ultimátum a los grupos

La "falsa polémica" del Falcon y el rechazo al "chantaje" al Estado por las cintas de Corinna

Pedro Sánchez apenas se reunió unos 20 minutos con Emmanuel Macron. La cita acumuló mucho retraso, de casi dos horas, por un viaje a los Pirineos franceses. Después siguió una corta rueda de prensa, la primera que el presidente socialista permite en España desde que llegó a La Moncloa, aunque tasada, porque solo se aceptaron, como suele ocurrir con las visitas de mandatarios extranjeros, dos turnos de preguntas por país. 

Sánchez fue inquirido por el Falcon que utilizó el viernes pasado para desplazarse a Castellón, para mantener una reunión informal con el presidente valenciano, Ximo Puig, y luego ir al Festival Internacional de Benicàssim (FIB), que no figuraba en su agenda, para ver a The Killers. Su mujer y sus hijas habían viajado hasta Castellón por carreter. 

En opinión de Sánchez, se ha generado una polémica "falsa" y "artificial" en esta semana, que obedece sobre todo a que la oposición de PP y Ciudadanos, los que han intentado acorralar al Gobierno por este viaje, no han "asumido" que es el PSOE quien lidera el Ejecutivo tras una moción de censura. 

 

Sánchez contó que, tras generarse la controversia, preguntó "como se desplaza el presidente", se llame Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar o Mariano Rajoy. La respuesta que le han dado es que el modo en que viaja el jefe del Ejecutivo "lo decide" el Departamento de Seguridad Nacional que está en el complejo de La Moncloa. Además, este servicio recomienda, desde el año 2015, que "todos los transportes y la movilidad de quien ostenta la Presidencia del Gobierno se hagan por medios aéreos".

"Esa es la cuestión", subrayó. La oposición, criticó, se debe no tanto al medio utilizado para "transportar" al presidente, sino "a quién" se transporta como presidente del Gobierno. Sánchez pidió a los grupos que se dejen de "polémicas artificiales" y se centren todos en "los problemas de la ciudadanía". 

Sánchez también fue preguntado por la comparecencia de ayer miércoles en el Congreso del director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, por las cintas de las conversaciones de la examiga del rey Juan Carlos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, y el comisario jubilado José Manuel Villarejo. La sesión dejó "más dudas" aún a Podemos, el grupo peticionario de la comisión de investigación, de las que ya tenía. La portavoz socialista, Adriana Lastra, dijo sentirse satisfecha con las explicaciones del jefe de los servicios secretos. 

El presidente secundó esta posición. "El Gobierno, desde luego, no tiene ninguna duda sobre los extremos de la comparecencia del director del CNI". A continuación subrayó que el Estado se defenderá frente a quienes lo pretendan coaccionar: "No hay ninguna duda de que no vamos a aceptar ningún chantaje al Estado, ninguno". 

Poco antes de la rueda se conocía que la Fiscalía Anticorrupción creen que hay que analizar la autenticidad de las grabaciones del encuentro entre Corinna y Villarejo

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